Integridad y Sabiduria

La fe cristiana es incompatible con el favoritismo

Héctor Salcedo 18 noviembre, 2025

El favoritismo no es un defecto menor de carácter: es un pecado que contradice directamente la fe en el Señor Jesucristo. Santiago lo dice sin rodeos en el capítulo 2 de su carta, y dedica nada menos que trece versículos a este tema que muchos creyentes no considerarían urgente. Precisamente ahí está la lección: cuando estudiamos la Biblia de manera sistemática, ella nos lleva a terrenos que nosotros solos nunca escogeríamos, pero que Dios considera esenciales para una vida auténtica.

El favoritismo, en griego, significa literalmente "recibir según la cara", es decir, tratar al otro en función de lo que veo externamente. Santiago lo ilustra con una escena concreta: en la congregación entra un hombre con anillo de oro y ropa lujosa, y otro con ropa sucia. Al primero se le ofrece un lugar preferente; al segundo, que se quede de pie o se siente en el piso. Santiago llama a eso convertirse en "jueces con malos pensamientos", porque detrás de ese trato diferenciado hay intenciones interesadas: el dinero, el favor, la influencia. Y ese mismo patrón se repite fuera de lo económico: la apariencia física, la etnia, la ideología política, el nivel educativo, la afinidad personal, incluso diferencias espirituales dentro de la misma iglesia, todo puede convertirse en motivo de favoritismo.

Para condenar esta actitud, Santiago ofrece tres argumentos que se sostienen juntos. Primero, el argumento teológico: deshonrar al pobre es deshonrar a quien Dios ha honrado, porque Dios ha elegido a muchos desposeídos para ser ricos en fe. Segundo, el argumento pragmático: no tiene sentido dar trato preferente a quienes, como clase, han oprimido y explotado al débil. Tercero, y el más profundo, el argumento ético: el favoritismo viola la ley real del amor, ese mandato que Cristo identificó como el corazón de toda la ley: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Tratar mejor a unos que a otros según sus condiciones externas es, en el fondo, una expresión de egoísmo, porque tratamos al otro en función de lo que podemos obtener de él.

  1. Según Santiago 2, ¿cuáles son las tres razones principales por las que el favoritismo es incompatible con la fe cristiana? ¿Cuál de los tres argumentos te parece más contundente y por qué?

  2. El pastor Núñez menciona varios factores que nos llevan a tener tratos diferenciados: condición económica, apariencia física, etnia, ideología política, nivel educativo y afinidad personal. ¿Cuál de estos reconoces más fácilmente en tu propio comportamiento cotidiano?

  3. Santiago dice que el favoritismo es, en el fondo, una manifestación de egoísmo porque tratamos al otro según lo que podemos obtener de él. ¿Puedes identificar una situación reciente en la que tu trato hacia alguien estuvo condicionado por un interés propio, aunque no fuera de manera consciente?

  4. La ley real dice: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Piensa en una relación concreta —en tu familia, tu trabajo o tu iglesia— donde no estás cumpliendo ese estándar. ¿Qué cambio específico implicaría tomarlo en serio esta semana?

  5. El pastor señala que las iglesias tienden a dar mejor trato a quienes tienen dinero, influencia o posición social, muchas veces sin darse cuenta. ¿De qué formas concretas puede el favoritismo infiltrarse en la vida de una congregación, y cómo podría una iglesia cultivar una cultura de trato genuinamente igualitario?