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Consumado Es: Las Palabras de Triunfo en la Cruz

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En los últimos años ha estado surgiendo un avivamiento espiritual a través de toda Latinoamérica, e incluso el mundo. Muchos argumentan que este movimiento inició el 31 de octubre de 1517 cuando Martín Lutero clavó las 95 tesis en la puerta de una iglesia, pero la realidad es que comenzó mucho antes. Mientras más pienso en la historia redentora, más estoy convencido de que esto comenzó el día que un rabino judío se colgó en una cruz, clavado allí, acusado de blasfemia y acusado de revolucionario ante las autoridades romanas. Este hombre, nacido en un pesebre, vivió en perfecta conformidad con la ley de Dios por 33 años y enseñó única y exclusivamente lo que el Padre le había encomendado—no más, no menos. El Mesías que habían anunciado los profetas del Antiguo Testamento.

La noche antes de Su crucifixión, fue al aposento alto y tuvo una conversación íntima con Sus discípulos y luego la interrumpe para tener una conversación hasta más íntima con Su Padre diciendo “Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.” (Juan 17:4) En el momento, los discípulos no entendieron aquellas palabras, pero de aquel aposento alto, Jesús, acompañado por ellos, se dirige al huerto de Getsemaní y de ahí a la cruz. En esa cruz, Él pronuncia siete frases muy conocidas: 

  1. una de perdón (Lucas 23:34), “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”
  2. una de salvación (Lucas 23:43), “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
  3. una de amor o devoción (Juan 19:26), “Mujer, he ahí tu hijo” “He ahí tu madre.”
  4. una de angustia (Mateo 27:46; Marcos 15:34), “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
  5. una de sufrimiento o necesidad humana (Juan 19:28), “Tengo sed.”
  6. una de triunfo, “¡Consumado es!” (Juan 19:30), 
  7. y una de seguridad (Lucas 23:46). “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”

La controversia de Lutero con la iglesia de Roma estaba directamente relacionada con una de estas frases: “Consumado es”.

La palabra para “consumado es” en el griego, “Tetelestai”, era una palabra significativa, pero tomó una connotación mayor aún cuando fue pronunciada por el hombre más grande que jamás existió. Charles Spurgeon decía que esa palabra era “un océano de significado en una gota de lenguaje.” Es una sola palabra pero tiene tanto contenido que su significado es tan vasto como el océano.

En el griego, esta palabra está en el tiempo verbal indicativo y voz pasiva, lo cual implica que hubo un hecho que se completó pero que tiene un efecto que dura para siempre. Por lo tanto, cuando Cristo dijo “Tetelestai”, Él estaba completando algo que tendría un efecto permanente y lo estaba siendo por toda la humanidad. En la antigüedad, esta palabra se usaba de varias maneras. Por ejemplo, se usaba por los esclavos cuando completaban una encomienda dada por sus amos. Al terminar su trabajo, lo contemplaban y decían “Tetelestai, amo. Lo que me encomendaste, lo completé.” Esto es exactamente lo que Cristo dice en Juan 17:4, “Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.” Ese es el siervo que abandona Su gloria y completa la obra encomendada.

Por otro lado, la palabra se usaba por artistas cuando inspeccionaban una obra que habían completado. Cuando entendían que no había absolutamente nada más que podían agregar decían, “Tetelestai”. Así mismo, Dios venía entretejiendo Su tapiz que incluía la historia del pueblo hebreo y gentil. Cuando Cristo llega a la cruz, Su vida y Su muerte proveen el lente que finalmente nos permite ver la obra de arte de forma completa y entender todo el simbolismo y las profecías del Antiguo Testamento que apuntaban a Cristo. En el Antiguo Testamento, Moises era la sombra del profeta perfecto que vendría en el tiempo debido. Aaron era la sombra del sumo sacerdote que se sentaría a la derecha del Padre. David era la sombra del rey del universo que gobernaría soberanamente. De manera que Jesús es la realidad de la sombras del Antiguo Testamento. Ahora podía mirar Su obra, sentirse satisfecho y decirle al padre, “Yo he concluido.”

Los sacerdotes antiguos también usaban la palabra “Tetelestai”. Era costumbre traer un cordero para ofrecerlo como sacrificio y obtener perdón de pecados. El sacerdote tomaba el cordero en su mano, lo levantaba y examinaba para asegurarse de que era un cordero perfecto, listo para ser ofrecido. Cuando él entendía que ese era el caso decía, “Tetelestai, es perfecto, no tiene mancha ni defecto.” Eso dice Pedro sobre Jesús en 1 Pedro 1:18-19, “sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.”

Los comerciantes usaban la palabra cuando había una deuda que estaba abierta y alguien efectuaba el pago final. Cuando la deuda quedaba cancelada, en el certificado de pago decía, “Tetelestai, pago por completo.” Entonces, las palabras de Cristo en la cruz no solamente las oyeron los que estaban al pie de la cruz, sino todo el universo. “La creación entera a una gime y sufre dolores de parto” (Romanos 8:22) y esperaba por la consumación de la obra de redención.

El momento que Cristo dijo “Consumado es”, el infierno tembló; porque sabían lo que eso representaba. En ese momento, la ira y la misericordia de Dios se besaron: La ira de Dios demandó el pago debido a Él por la deuda moral del hombre y la misericordia de Dios en Cristo, ofreciéndose para ser dicho pago. Cristo pagó la deuda del tal manera que llegaría el día en que todos pudiéramos poner nuestra confianza en ese sacrificio hecho en la cruz y decir “Señor, yo soy culpable” y oír a Cristo decir “Tu deuda está cancelada porque consumado verdaderamente fue.”

Puedes ver como el Antiguo Testamento comenzaba a ver lo que iba a ocurrir ese día. En Salmos 22:6 encontramos una expresión profética de como Cristo se sentiría y cual era su función en la cruz ese día. Dice, “Pero yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.” En Hebreo, la palabra traducida ahí como “gusano” es “tola”, un insecto que cuando era aplastado, botaba una tinta roja que era usada para teñir los tejidos; esa es justamente la palabra que allí aparece para referirse a Cristo en la cruz. 

Isaías 53:10 nos dice que fue la voluntad del Padre “aplastarlo” en la cruz. Entonces, cuando el Dios Padre aplasta a Su hijo en la cruz, sale de Él sangre que ha teñido nuestras vidas y las ha limpiado de pecado: La sangre de Cristo que limpia toda maldad. 

La pregunta es, entonces, cuando Cristo dice “consumado es”, ¿Que fue exactamente lo que terminó? Primero, los sacrificios del Antiguo Testamento en el templo que se hacían continuamente cesarían. Estos sacrificios existían para pagar los intereses de la deuda moral con Dios, pero al final del camino, la deuda permanecía igual; por eso eran tan continuos hasta que Cristo viniera. En el momento que Cristo dice “Tetelestai”, Él hizo perfectos para siempre a aquellos por los cuales murió (Hebreos 1:3). Ningún sacerdote anterior había podido terminar de pagar por los pecados del pueblo; pero cuando el Sumo Sacerdote, el hijo de Dios, se encarna y se ofrece como sacrificio, al terminar, Él se sienta a la diestra del Padre porque, Tetelestai, ¡Consumado era! El sacrificio de Jesús puso fin a cada una de las profecías que apuntaban a Él.

Colosenses 2:15 dice, “habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El.” A partir de “Tetelestai”, Satanás es un enemigo desarmado, debilitado, y desautorizado sobre nosotros. Es inconcebible que un hijo de Dios pueda permanecer aterrorizado por el poder de las tinieblas cuando ya Satanás ha sido derrotado, la victoria ha sido proclamada y Cristo está con nosotros y no contra nosotros. El hijo de Dios, dice 1 Juan 3:8, vino “para destruir las obras del diablo.” Cuando Cristo dijo, “Consumado es”, empezó una destrucción masiva de los poderes de las tinieblas. Romanos 8:1 dice, “no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.” ¡Consumado es!



*Tomado del sermón “Consumado es”, predicado en la Iglesia Bautista Internacional el 12.02.2017.

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Miguel Núñez
El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante.

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