Integridad y Sabiduria
Sermones

Solus Christus (solo en Cristo)

Predicador Invitado 5 octubre, 2008

Cuando Juan el Bautista proclamó "he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", estaba invitando a la humanidad a un restaurante donde solo se sirve un plato: o comes de Cristo o no comes nada. Pero el mundo moderno prefiere el bufet religioso, donde cada quien toma lo que le place. La diferencia está en que una cosa es fabricar verdades a nuestra conveniencia y otra muy distinta es descubrir las verdades que Dios ha revelado en su Palabra. Y la Escritura, desde Génesis hasta Apocalipsis, proclama una sola fórmula de salvación: solo Cristo.

Este mensaje no fue invención de Martín Lutero ni de ningún reformador. Fue el plan de Dios antes de la fundación del mundo. Ya en el Antiguo Testamento, Isaías declaraba: "Fuera de mí no hay quien salve". Las profecías mesiánicas, la promesa a Abraham, el Salmo sobre la piedra desechada por los edificadores —todo apuntaba hacia un único Salvador. Y cuando Jesús llegó, no dejó lugar a ambigüedades: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí". No dijo "un camino", sino "el camino".

Hoy esta doctrina está bajo ataque, incluso dentro del evangelicalismo. Hay quienes enseñan que las personas pueden salvarse siendo sinceras en su propia fe, sin importar el objeto de esa fe. Pero Pablo fue contundente: el que predique un evangelio diferente, sea anatema. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Por eso, que nuestro lema sea el del apóstol: para mí el vivir es Cristo.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Solo Cristo, ese es mi tema: solo Cristo.

Cuando Juan el Bautista llegó a proclamar: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", es como si él estuviera invitándonos a un restaurante donde solamente se ofrece un solo plato: o te comes a Jesucristo o no comes nada. Pero el mundo moderno lo que prefiere es la variedad; lo que queremos es ir a un bufé y poder tomar lo que nosotros queramos. Y eso es aún en la religión hoy en día. La persona quiere ir al bufet para tomar lo que a ellos les place.

No es lo mismo fabricar una verdad que descubrir una verdad. El hombre fabrica verdad a su conveniencia y a su antojo, pero nuestro deber es descubrir las verdades de Dios en su Palabra y vivir por ellas. Nosotros conocemos expresiones verdaderas como "todo lo que sube tiene que bajar", excepto los precios de los productos que vemos en el supermercado. Pero esa verdad es una realidad que todos abrazamos porque entendemos que es algo repetitivo, científico, demostrable, conclusivo; lo descubrimos, no lo fabricamos.

Una verdad como "leer la Biblia hace que alguien se vuelva loco", como yo escuché de joven cuando empecé a leer la Biblia —se me dijo eso varias veces— es una verdad fabricada, fabricada para acomodarse a los pensamientos y dichos religiosos de muchos. Pero ¿qué dice la Palabra de Dios? "Todas las religiones son iguales": ¿esta es una verdad descubierta o una verdad fabricada? "Todas las religiones llevan al cielo": ¿esa es una verdad fabricada o una verdad descubierta?

Una cosa es nosotros creer lo que debemos creer y otra cosa creer lo que queremos creer. Y la Palabra de Dios nos comunica las verdades eternas que nuestro Señor ha establecido para el bien del hombre. Y nos comparte verdades para encontrar el verdadero camino a la salvación. Nosotros no queremos fabricar verdades que nos desvíen del destino de salvación al que queremos llegar. Nosotros queremos descubrir la verdad del verdadero camino que lleva al cielo.

En una ocasión había un hombre siendo llevado por un guía; tenían que atravesar un desierto. Y cuando llegaron al punto de comenzar a ver el desierto y ver toda aquella arena, no había huellas, no había marcas de vehículos que hayan pasado, no había nada. El hombre le dijo: "¿Y dónde está el camino?" Y el guía le dijo: "Yo soy el camino". Él tenía que dejarse llevar. Bueno, el mundo de la religión, dirigiéndonos hacia el mar de la eternidad, es confuso de ver. Y Jesucristo dijo: "Yo soy el camino". Si seguimos a Jesús llegamos del otro lado, pero si nosotros nos aferramos a nuestras propias convicciones, pereceremos en el camino.

El diccionario de la Real Academia tiene una acepción de verdad que dice que verdad es conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Y cuando la persona dice que todas las religiones llevan al cielo y "yo tengo mi propio Dios", eso es una verdad de que él está reflejando lo que él siente y lo que él piensa, pero no lo que Dios ha dejado para que el hombre se salve. Esa no es la verdad que nos lleva al cielo.

¿Qué debe el hombre creer con respecto a la salvación? ¿Qué debe el hombre pensar sobre cómo salvarse? ¿Dónde encontramos el camino? Cuando ustedes estudian sola Escritura, porque solo la Palabra de Dios nos provee de la información suficiente para nosotros encontrar ese camino. Y una vez surjamos en sola Escritura, encontramos que la fórmula de salvación que la Biblia propone es solo Jesucristo; solo Cristo salva al hombre. Si la Biblia es nuestra regla de autoridad y práctica, si la Biblia es nuestra guía de salvación, nosotros tenemos que concluir que Jesucristo es el único Salvador de los hombres. El único, no hay nadie más.

Hay varias fórmulas de salvación que podemos mencionar aquí. Hay algunos que dicen "ningún Cristo": no hay ningún Cristo, no hay necesidad de salvación, no hay cielo, no hay infierno. Mi fórmula de vida es ningún Cristo. No necesito Salvador, no necesito de salvarme de nada. ¿Pecado yo? ¿Qué es el pecado? El pecado ha sido inventado por los hombres. Otros dicen "algún Cristo": aquel se salva a través del budismo, el otro se salva a través de la codicia porque ha ido al altar del dinero, el otro se salva entregado al placer hedonista, y así cada quien tiene su propio mesías, su fórmula de salvación es "algún Cristo".

Otros dicen "solo Cristo más otras cosas". Es verdad que Jesús es el Salvador, pero necesitamos hacer otras cosas más. Además de Cristo necesitamos circuncidarnos, como deseaban los judaizantes. Además de Cristo necesitamos hacer penitencias, necesitamos celebrar misas, como dice la Iglesia Romana. Es "solo Cristo más otras cosas". Pero cuando vamos a la Palabra de Dios, allí encontramos que la fórmula de salvación que Dios dejó al hombre es solo Cristo y punto. Solo Cristo y nada más que Cristo.

En la época de la Reforma, nosotros vemos que la controversia fue central y principalmente con la Iglesia de Roma. Martín Lutero libró una gran batalla junto a los otros reformadores en este punto. Él veía todas aquellas cosas que se exigían de las personas, cómo estaban siendo engañadas y desviadas de la verdadera salvación. Y él, estudiando las Escrituras, no fabricó una verdad: descubrió la verdad de que la salvación es solamente en Jesucristo. Y por eso se dedicó a enseñar a diestro y siniestro, ¿verdad?

Pero esa doctrina de solo Cristo que esos reformadores rescataron es algo que nosotros hoy en día necesitamos rescatar otra vez, que necesitamos proclamar nuevamente. La doctrina estaba bajo ataque. Y ahora no solamente porque la doctrina católica romana permanece siendo la misma con el paso de los años, sino que también ahora tenemos otro problema, y es que dentro del seno del mismo evangelismo esta doctrina está siendo minada. Hay evangélicos que están enseñando "solo Cristo más otras cosas", o algunos dan la posibilidad de que con "algún Cristo" que no sea el Cristo de las Escrituras se pueden salvar, dentro del seno de las iglesias evangélicas.

Billy Graham llegó a afirmar que las personas pueden llegar a un conocimiento salvífico de Dios a través de la creación y la naturaleza. Eso significa que hay personas, dice él, que se pueden salvar sin Jesucristo, aparte de Jesucristo. Pero no solamente él como un evangelista popular y famoso ha declarado esto, sino que hoy hay profesores de seminario, hoy hay escritores famosos dentro del seno evangélico que están enseñando que las personas se pueden salvar aparte de Jesucristo, que lo único que las personas tienen que ser es verdaderamente sinceras con su fe. No tiene que ser una fe depositada en el objeto Jesucristo, sino que puede ser una fe subjetiva, una fe en la fe, una fe en lo que ellos creen, y si es fuerte y vigorosa y ellos viven conforme a lo que creen, se salvan. Eso está siendo proclamado al día de hoy, y nos preguntamos entonces aquí: ¿creemos toda la Escritura? Solo Cristo.

Permítanme ver esta enseñanza de solo Cristo a lo largo de las Escrituras. Primero en el Antiguo Testamento, luego iré al Nuevo Testamento, y ver cómo desde el Antiguo Testamento nosotros encontramos solo Cristo pronunciado en la Palabra de Dios.

¿Cuándo comenzó la fórmula de salvación a funcionar? ¿Solo Cristo acaso se le ocurrió a algún monje agustino saliendo del mundo medieval? ¿A quién se le ocurrió esta idea? Yo les propongo que esta fue una idea que se le ocurrió a Dios antes de la fundación del mundo. Dice 2 Timoteo capítulo 1, versículo 9: "Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos". Esa fue una gracia que nos fue dada en Cristo antes de los tiempos de los siglos. No puede ser aparte de Cristo, es solo por medio y a través de Cristo, y fue antes de los tiempos de los siglos. Ese plan es de Dios, esta idea es la de Dios: solo Jesucristo.

Y cuando estudiamos el Antiguo Testamento, lo que vemos es el desarrollo de ese plan en operación. El hombre acá ha pecado y Dios inmediatamente da una promesa en Génesis 3:15 de que surgiría un Mesías. Sin Él no hay salvación. Dios provee la solución del problema de la condenación del hombre. Por causa del pecado nos perderíamos todos, pero Dios provee una solución a través del nacimiento de la mujer: Cristo vendría.

Y lo que encontramos luego en el desarrollo de la historia es a un hombre como Abraham. A él se le promete que en él serían benditas todas las familias de la tierra, todas las familias de la tierra. En su simiente nosotros vendríamos a ser de Dios y salvos. Y cuando nosotros vamos al Nuevo Testamento y se nos explica que no se dice "sus simientes", como si fueran muchos, sino "su simiente", hablando de una, ¿y quién es? Jesucristo. Desde el Antiguo Testamento ya la promesa contempla que el método de salvación es solo el Mesías, solo Cristo.

Luego vienen los escritores, David, los Salmos, los profetas, y vemos profecías que se cumplieron al pie de la letra en la vida de nuestro Señor Jesucristo. Cientos de años antes de los eventos se cumplen estas profecías, setecientos años antes, porque es conforme a un plan. No fue la idea que se le ocurrió a Martín Lutero, sola Escritura, solo Cristo; eso es idea de Dios.

Dice Isaías capítulo 45, en los versículos 21 y 22: "Proclamad y haceos acercar, y entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde el principio y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y Salvador. Ningún otro fuera de mí. Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra". O sea, el Dios de Isaías que el libro plantea, el Dios del Antiguo Testamento, el único Dios vivo y verdadero, Él dice que la salvación es a través de Él: "Miren a mí y serán salvos". No es un Dios que dice: "Señores, no se preocupen por proclamar nada". No, Él dice aquí: "Proclamad, haceos acercar, entren en consulta".

Dios ha hecho saber esto desde el principio, esto es algo que hay que anunciar. Dios no dijo: "No dejen ese pueblo en su lugar y que ellos vivan conforme a su religión, porque si ellos son sinceros y honestos en su forma de ser religiosos, al final llegarán al cielo, todas las religiones llegan al cielo, no se preocupen por compartir nada". No, Él dice: "Mirad a mí". Un Dios absolutista completamente. No hay otro camino, no hay otro método. Y Isaías 43:11 dice: "Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve". Los posmodernistas tienen que brincar cuando oyen una declaración así, porque tener absolutismo en un mundo relativo, esa es la herejía más grande que se pueda hacer sonar. Pero la Biblia es absolutista. Dice Él que no hay Dios quien salve fuera de Él, no hay nadie que salve fuera de Él, no lo hay.

Y nos profetiza como Isaías 53: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino". Y luego dice cuál es la solución: "Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros". Tenía alguien que cargar con nuestro pecado, y ese Mesías prometido haría precisamente eso. La solución, no una solución, la solución al desvarío de los hombres, al pecado de los hombres se encuentra en ese Mesías.

Eso estaba profetizado desde el Antiguo Testamento. Zacarías 9:9: "Alégrate mucho, hija de Sion. Hay motivos de alegrarse. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí tu Rey vendrá a ti, justo y Salvador, humilde, cabalgando sobre un asno". ¿Y en quién se cumplió esa entrada triunfal, si no es nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo? Pero ya había sido profetizado y se le llama Salvador.

¿Qué leéis en las Escrituras?, preguntaba Jesús. "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo". La piedra que desecharon los edificadores. Hay alguien construyendo aquí y están usando los bloques, y dicen: "Ese no, ese bloque, tíralo". Y la piedra que botaron, el bloque que botaron, es precisamente el fundamento que Dios ha usado para levantar todo su método de salvación. Ese es el fundamento, la piedra principal, la piedra angular. "Ese edificio se va a caer, no nos metamos en ese". No busques tu forma de salvación, métete en el edificio donde está Cristo como un fundamento firme.

Y eso era el cumplimiento de esa profecía de lo que había en el Salmo 118, en Isaías capítulo 28, de que ocurriría eso, que los hombres desecharían a Cristo. Dios envía al Salvador y los hombres lo desecharían. Eso estaba profetizado. El único que iba a ser la solución para el problema del hombre, y esa fue la controversia que continuamente vemos a Cristo tener con los fariseos. Los judíos desecharon a Jesús, desperdiciaron la oportunidad, y por eso Pedro les dice a ellos en Hechos 4: "Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo". Pedro se los dijo, Pedro se los dijo. Ellos debían, como buenos judíos, entender que en Cristo se cumplían estas promesas, estas profecías.

Cuando Felipe tiene el encuentro con Cristo, él va a comentar a Natanael de su encuentro, y dice que le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret". Lo que Moisés dijo, lo que los profetas dijeron, lo encontramos ya. Pero no se habían dado cuenta, lo habían desechado. ¡La solución, la solución! No le dijo: "Mira, yo encontré mi método de salvación en Cristo, yo voy a estar siguiendo a Él, yo voy a ser cristiano de ahora en adelante, pero tú Natanael, recuerda, tú te puedes salvar siendo un buen judío, tú lo único que tienes que seguir lo mismo, principios del judaísmo y no hay problema, cada quien por su camino". No, no, no, fue a buscarlo para compartirle el único Cristo que puede salvar. Natanael, lo hemos hallado, ven y cree en Él tú también, ven y síguele tú también. Eso es lo que está ocurriendo aquí.

Hechos 10:43 dice: "De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren recibirán perdón de pecados por su nombre". Lo que está diciendo Hechos es que eso estaba profetizado, su venida de antes. La verdad es solo Cristo. De que ese Mesías es el único Salvador provisto por Dios en el que todos deben de creer para salvación, había sido anunciado por los profetas.

Y en lo que vemos a Cristo decirles a los que Él llama creyentes en Lucas capítulo 24, camino a Emaús, dice: "Ustedes son tardos para creer de corazón, que eso estaba anunciado de antemano, que el Cristo tenía que padecer por todas estas cosas". Era necesario, era necesario. Pero si yo digo que cualquiera puede salvarse por ser honesto y sincero en su propia religión, aparte de Cristo, entonces no era tan necesario, es opcional. Pero la Biblia presenta que es necesario a Jesucristo, vital. Pero eso es enfatizando lo que los profetas, lo que el Antiguo Testamento decía.

Vamos al Nuevo Testamento. Los Evangelios. Cristo mismo, ¿qué proclamó Cristo? ¿En qué creía Cristo? ¿No tuvo Cristo suficiente oportunidad para Él decir y aclarar muy bien: "Señores, yo no soy el único camino por la que la gente se salve, no me malinterpreten, yo soy una opción entre muchas, alguno me sigue a mí, otro puede seguir a otra persona"? No, Él no hizo eso. Los Evangelios no hacen eso. Los Evangelios dicen que es Jesucristo y solo es Jesucristo quien puede salvar a un pecador.

Comenzando desde su nacimiento, ponle Jesús, ese es su nombre. ¿Y por qué? Porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él es el Salvador. ¿Qué fue lo que los ángeles le dijeron a aquellos pastores? "Os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor". El Salvador, lo que es descrito en otro lugar como el Salvador del mundo. El único en el mundo entero, ese es Jesucristo, ese es el Salvador. Si alguien del mundo, hay alguien aquí que no es de este mundo, si alguien del mundo se va a salvar, esa otra vez es Jesucristo. No hay otra forma, eso es lo que está diciendo la Escritura. "Llamarás su nombre Jesús, Él salvará". Él no es una opción, Él es el Salvador, eso nos dice aquí.

Obviamente que no es María. Nosotros vemos que Dios usa a María para traer a su Hijo, pero la atención no es puesta, las luces no son colocadas sobre María, las luces son colocadas sobre Cristo. Es por eso que Juan el Bautista no dice: "Señores, ahí tienen la mamá y el Hijo, adoren a los dos". No, no, no, no. "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Es Jesús y solamente Jesús, el único Redentor. No necesita corredentor ni corredentora.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo", y a la mamá de su Hijo. No, eso no lo dice el texto. "Ha dado a su Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna". Cristo es el regalo de Dios para la salvación de los hombres.

Ahí mismo en Juan 3, versículo 18: "El que en Él cree no es condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios". No depende de si creo o no en otra cosa, de lo que depende es si creo o no en Jesucristo. Versículo 36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él".

Más aún, en Juan 6:40: "Y esta es la voluntad del que me ha enviado, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna". Versículo 47 de Juan 6: "De cierto, de cierto os digo, el que cree en mí tiene vida eterna". ¿Qué es lo que dice el Evangelio? ¿A quién se llama la atención en los Evangelios? Los grandes "Yo soy" del Evangelio de Juan, ¿a quién nos dirigen, sino solamente a Jesucristo? El gran Yo Soy es Él.

Por eso les decía: "Yo soy el pan". ¿Tú quieres vivir? ¿Tienes hambre? Cómeme. "Yo soy". ¿Tú quieres vivir? "Yo soy la resurrección y la vida". ¿Tú quieres ver? "Yo soy la luz del mundo". "Yo soy", y llamaba la atención sobre sí.

Hermanos, si hay una verdad que debe chillar a los posmodernos, tiene que ser eso. Que aquí hay un hombre llamando la atención sobre sí mismo y de una manera absolutista diciendo: "Yo soy la solución para el problema". Cualquier persona que se planta a sí mismo de esa forma es ofensivo para cualquier posmoderno. No me gusta ver eso, uno quiere un sentido de comedimiento en la persona. Sea política, sea una profesión. No dice: "No, yo soy el que más sabe aquí de cómo construir edificio en el país". Es acusable. Si alguien viene le diga saludos, si yo soy fulano de tal, sí, yo soy el mejor médico del mundo, yo soy el que más conoce acerca de tal cosa.

Pero viene Cristo y dice: "Sí, Yo soy. Yo soy la única vía de salvación. Si alguien se quiere salvar, tiene que ser a través de mí. Nadie más se salva si no es a través de mí". ¡Oh, qué absolutismo! Cristo está diciendo que es el único Salvador. Ven ustedes por qué no es consistente nosotros decir que puede ser Cristo más otra cosa, porque lo que Cristo mismo dice es que no puede ser así. Cristo mismo dice: "Es a través de mí y nada más".

Pero ¿qué hacen muchas religiones? Tener sus propias posiciones y además decir: "Sí, el cristianismo no es malo, sí, yo tengo mi Biblia, Cristo es un buen profeta". Esa es una contradicción. Como bien dice un autor, o está loco, o sencillamente es un mentiroso. Pero no, Él es el verdadero Cristo, el Mesías, el enviado de Dios para la salvación de pecadores como tú y como yo. El único método de salvación, solo es Jesucristo.

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Juan 14:6. Yo les di una pregunta de examen a los hermanos en la hora anterior. Una pregunta bien difícil de examen. Si dependiera el que a ti te dieran tu licencia de conducir de tu pasar esa pregunta, si dependiera el que te permitieran casarte de tu responder bien esa pregunta, si te dijera: "Mira, con una pistola tú tienes que responder bien esa pregunta". Una pregunta sumamente difícil. Jesucristo dice: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Pregunta: ¿Quién es el camino, la verdad y la vida?

¿Puede alguien llegar a Dios de otra manera que no sea esta? "No, pastor, tiene que darme como media hora para yo responder esa pregunta. Porque lo que pasa es que yo soy buen papá, y yo no le he hecho daño a nadie, yo no ando robando ni matando, yo me he ganado el pan seriamente. Yo no soy como esa gente que anda por ahí. Y mire, yo mantengo a mis hijos, ¿eh? Es verdad que yo esto y esto, pero yo soy un hombre responsable. Y en mi pregunta por mí, para que tú veas". Respóndeme la pregunta: ¿Puede alguien llegar a Dios de otra manera que no sea Cristo? Yo no estoy preguntando cuál es tu pedigrí, si tú eres bueno, si tú eres buen papá, si tú eres buen esposo o tú eres buena, buena hija. Yo no estoy preguntando nada de eso. Es si alguien puede salvarse aparte de Jesucristo. Es con Biblia abierta, con Biblia cerrada del examen, con Biblia abierta no hay problema.

Correa, Juan 14:6: "Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí". Pregunta: ¿Cuántos se van a salvar aparte de Cristo? Otra pregunta difícil. Nadie, nadie. Ni el buen papá, ni la buena esposa, ni la buena mamá, ni el que no ha hecho daño a nadie. Es que nadie se va a salvar si no es a través de Jesucristo. Todo el que se salve es por medio de Jesús. No es por ser bueno. No es por ser bueno. No es por no haberle hecho nada, nada, nada malo a nadie. Porque todos somos pecadores y nos merecemos la condenación, nos hemos quedado cortos de las exigencias de Dios y Jesucristo es el único que llena los requisitos.

Por eso nosotros nos salvamos no solamente porque Cristo murió en la cruz, sino también por su vida: él vivió de manera perfecta. Si él solamente hubiera muerto por nosotros, todavía nosotros tendríamos el problema de que no llenamos los requisitos de Dios para entrar al cielo. Pero Cristo cumple con todos los requisitos. Él vivió la vida que Dios espera de los suyos a la perfección y murió para clavar nuestros pecados en la cruz del Calvario una vez y para siempre. Pecados perdonados, resueltos, y una justicia perfecta puesta en nuestra cuenta. Porque si nos hubieran perdonado todos los pecados y nada más, hubiéramos llegado al cielo con las manos vacías, y allí nadie entra con las manos vacías. Para entrar, el que entra al cielo tiene que entrar allí por ser perfecto.

"¿Perfecto, pastor, y cómo es eso?" Sí, perfecto en Cristo Jesús, en que él vivió la vida perfecta y esa justicia fue puesta en tu cuenta. No, tú no llegas con las manos vacías, tú llegas con la justicia de Jesús.

Bien, entonces, solo Cristo es la verdad que las Escrituras proclaman. En los Evangelios de manera clara, por eso Juan termina su Evangelio diciendo: "Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre". Pero no solamente Cristo y los Evangelios enseñan esto. Cuando vamos a lo que los apóstoles escribieron, lo que los autores del Nuevo Testamento escribieron, encontramos una confirmación de esta gloriosa verdad.

¿En qué versículo? Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". Pregunta: ahí estás tú con la novia en el altar. Si contestas la pregunta, te dejo casar. ¿Puede la salvación ser a través de Buda? Con Biblia abierta, puede abrir otra vez: "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". ¿Pero puede ser a través de Mahoma o algún santo o María? No hay otro nombre, hermanos.

Noten el absolutismo de las Escrituras. Noten el absolutismo de las Escrituras. Es que solamente hay un método, un solo y único método de salvación: solo en Cristo Jesús. Por eso es que ni siquiera la propia moral de los individuos puede salvar y amparar absolutamente a nadie. Si tú estás aquí sin Jesucristo y hasta este punto, como yo en mi vida en el pasado, piensas que por tú ser una persona de buenas intenciones y sin ser ateo te salvarás, estás equivocado o equivocada y estás a tiempo para recapacitar y aprender el único camino y método de salvación que se encuentra en las Escrituras.

Dice Hechos capítulo 13, versículo 38: "Sabed pues esto, varones hermanos, que por medio de Cristo se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree". En Cristo es justificado todo aquel que cree. Dice: tú no pudiste ser salvo por la obediencia a la ley, reconoce entonces que tú necesitas un Salvador. Eso es lo que está diciendo.

Otro caso: el carcelero de Filipos. "¿Qué debo yo hacer para ser salvo?" Oye, qué pregunta. "¿Tú tienes tiempo ahora? Poder responderte ampliamente. Mira, tú tienes que tratar de vivir la vida con calma, no vivir tan agitado, ser una persona meditativa, tratar de hacer bien a los demás, no seas una persona descontrolada, tener la vida bajo control, no dejes que la vida te controle a ti, contrólala tú a la vida, ser bueno, respeta los intereses de los otros". ¿Esa fue la respuesta que el apóstol Pablo le dio? ¡Qué sencilla respuesta! "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo". Esa fue su respuesta. El hombre quisiera que fuera algo más complicado, el hombre quisiera que se lo pongan un poco más difícil. "¿Y ya, eso es todo, Señor?" "Todo. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo".

¿Saben cuál es el problema de eso? Es que eso es como un pinchazo para el globo del orgullo del corazón del hombre. El hombre quiere que se le reconozca algo. "No puede ser, pero algo de lo que yo hago o soy tiene que servir". No, nada. Absolutamente nada. Absolutamente.

Es interesante ver lo que Pablo hace en Filipenses capítulo 3. ¿Entonces recuerdan que Pablo fue un fariseo? Un hebreo y judío a carta cabal, y él se enorgullecía de lo que era. Él se enorgullecía de ser un perseguidor de cristianos. Pero algo pasó, algo cambió, algo transformó su sistema de valores. Y dice en Filipenses capítulo 3, versículo 2: "Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros". No era que habían perros: "¡Guárdense!" No, lo que está diciendo es que se cuiden. Él está haciendo la referencia a los religiosos que le estaban exigiendo a las personas que tenían que hacer cosas para ganarse la salvación y no descansar únicamente en el Señor Jesucristo. Y los llamó perros aquí. "Guardaos de los perros". Eso es un lenguaje fuerte, pero de lo que le está hablando no es cosa sencilla, no es cosa ligera. Es de lo que depende la salvación. "Eso, cuídense", lo que está diciendo. "Cuídense, porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús".

Mi gloria es Cristo. Pablo no siempre dijo eso. Pablo no siempre entendió la gloria de Jesús y la maravilla de Jesús. Él perseguía a los que eran seguidores de Jesús, él estaba en contra de Jesús, hasta que Cristo se le apareció camino a Damasco y le dijo: "Pablo, ¿por qué tú me persigues?" "No, yo persigo a todo cristiano". "Pero eso es perseguirme a mí". Él estaba en su odio contra Cristo y los seguidores de Cristo, y él se alegraba, se regocijaba en eso. Pero ahora su vida cambió y él dice: "Yo soy de los que nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne". Dice: no hay nada de todo lo que yo hice. Wow, qué desperdicio debió pensar Pablo. Tantas cosas con las que yo pensaba que me estaba ganando la salvación. No, es que todo lo que había que hacer lo hizo Jesús. Y ahora yo no confío en nada de lo que había en la carne, sino en todo lo que hizo, todo lo que él es. "Y nos gloriamos en Cristo Jesús". Esta debe ser nuestra gloria.

Dice: "Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si tenemos que tirar cálculos y hacer tirar numeritos para ver quién puede enorgullecerse en la forma de vida y quién se puede ganar la salvación por sus propios méritos, mi numerito da más grande que lo tuyo", dice. "Mis números son buenos", dice. "Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo".

Mi amigo, si tú no quieres a Cristo, según este lenguaje que Pablo está diciendo aquí, tú prefieres la basura. Prefieres alimentarte con la basura, abrazar tu basura, depender de tu basura, que no te llevará al cielo. Y puedes morir engañándote a ti mismo, autoengañado, y despertarás en la triste realidad de una condenación eterna. Pero no tiene que ser así. No tiene que ser así. Como Pablo fue transformado y de ser un aborrecedor de Cristo, perseguidor de Cristo, pasó a ser un admirador y servidor de Cristo, tú también puedes hacerlo.

"Ser hallado en él", dice, "no teniendo mi propia justicia" —no la mía, no porque yo sea nada bueno— "sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe". Cristo, solo Cristo. ¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. No tienes que cumplir con ritos religiosos, no es suficiente tener buenas intenciones, no importan las promesas que tú hayas hecho. "No, yo hice una promesa". Voy a haber hecho todas las promesas del mundo, pero solamente Cristo salva. Solamente Cristo salva. Puedes hacer todos los viajes a Israel que tú quieras, pero solamente Cristo salva.

Vamos a Romanos capítulo 3 por un instante. Romanos capítulo 3, versículo 21. Este es sencillamente un pasaje glorioso.

Noten las referencias de Pablo a la fe, las referencias a Cristo, observen la importancia que le da a estar en la justicia de Dios y no en la justicia de cada uno personal. Dice Pablo en Romanos 3:21: "Pero ahora, aparte de la ley..." O sea, si nosotros estamos pensando que por obedecer la ley me gano el cielo, aparte de la ley se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas. La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia.

Y lo que está declarando aquí es: no hay diferencia entre una clase de hombre y otra, no hay diferencia entre una nación y otra, no hay diferencia entre hombre y mujer. Si alguien se va a salvar, va a ser a través de esta fe en Jesucristo. No hay diferencia, está diciendo Pablo. Todo el que se salve es así, porque por cuanto todos pecaron y todos están destituidos de la gloria de Dios. Y la solución: siendo justificados gratuitamente por Su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. No a través de algún bien, otro profeta, ni santo, ni nada. Es a través de la justicia de Jesús.

A quien Dios puso como propiciación, el único, por medio de la fe en Su sangre, para manifestar Su justicia a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea el justo y el que justifica. ¿A quién? Al que es de la fe de Jesús. ¿A quién es que Dios justifica? ¿Al que es un buen religioso en su propia religión oriental, con su propia vida religiosa, adorando el dinero? ¿O el que piensa que por su propio esfuerzo se gana la salvación? ¿A quién es que salva? Solamente al que es de la fe de Jesús.

Pregunta: ¿dónde pues la jactancia? La salvación, el plan de salvación que está en la Biblia, no da lugar a la jactancia. El plan de salvación que está en la Biblia no permitirá que absolutamente nadie diga: "Qué buena ficha soy, tira el Señor de mí." No, es pura gracia, gratuitamente, por Su misericordia. Nadie se lo gana. ¿Dónde está la jactancia? Dice que era excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos pues, conclusión, dice él, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Pregunta de examen: ¿con cuántas obras tú te puedes salvar? ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? Otra pregunta. Porque no está solamente escrito: "Sálvense, ustedes son los únicos salvos." ¿Eso no se han dicho, esa frase? ¿A todos los judíos? "Son los únicos que se salvan, y allá que se arreglen los hindúes, y los indios." Una preocupación. Noten el argumento de Pablo: ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿Que los judíos tienen un método de salvación y los gentiles tienen otro método de salvación? Cada quien con su religión, porque ellos tienen su religión, lo único que ellos le llaman con otro nombre. Y otro. Esos son todos los argumentos que la gente usa.

Dice: "¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles." O sea, que Dios es Dios no solo de los judíos, sino de todas las otras naciones, incluyendo los hindúes. Porque Dios es uno, y Él justificará por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de la incircuncisión. El que es judío y el que no es judío, todo el mundo. El que se salve es por medio de la fe, es el método, es por medio de la fe en Jesucristo. Solo Cristo, solo Cristo. No hay otro método de salvación.

Dice la Escritura: "Todo aquel que en Él creyere no será avergonzado, porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos es rico para con todos los que le invocan, porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo."

No hay que añadir nada más a Cristo ni a Su muerte en la cruz. Es completamente suficiente. Por eso se dice que Él hizo un solo sacrificio una vez y para siempre, y se sentó a la diestra de la majestad de las alturas. Con un solo sacrificio hizo perfectos para siempre a los santificados. Uno solo y bastó. Uno solo. Por eso no son necesarias las misas. Las misas son sacrificios sin derramamiento de sangre; esa es la teología católica. Pero mis amigos, eso no es necesario. Cristo ya hizo el único sacrificio final. Consumado es. Ya no se necesita ningún otro más. Decir que se necesita otro sacrificio es una afrenta a la validez y la eficacia del sacrificio de Jesucristo en la cruz del Calvario.

"No, no, yo creo que es Cristo, lo que pasa es que es Cristo más algunas cosas más. Nosotros no negamos la validez de Cristo ni negamos que era bueno que Él muriera en la cruz." Sin embargo, ¿cuál era el problema de los judaizantes? El problema de los judaizantes que confrontaron los apóstoles no era que ellos estaban diciendo: "Olviden a Cristo, no es Cristo el método de salvación, es las obras; sencillamente obedezcan la ley." No. Ellos decían: "Sí, sí, abracen a Cristo, crean en Cristo, más circuncisión también." Esa era la adición al problema.

Pero noten lo que Pablo les dice a los gálatas en Gálatas 5:4: "De Cristo os desligasteis los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído." De Cristo os desligasteis. Para Pablo, el método de salvación de Cristo más otra cosa es desligarse de Cristo, porque el único método válido es solo Cristo. Solo Cristo.

Y un texto clave, Primera Timoteo 2:5: "Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre." Pregunta para ustedes; para poder salir de la puerta, no los van a dejar salir: ¿Es María mediadora entre Dios y los hombres? Dice la Palabra de Dios claramente aquí: hay un solo Dios, y así como hay un solo Dios, hay un solo mediador entre Dios y los hombres, y ese es Jesucristo hombre. Más nada.

Pero ¿por qué hay que confundir tanto las cosas? ¿No sería una estrategia del maligno para que los hombres no se salven? El método bíblico de salvación está claro: "Yo soy la puerta; el que por mí entrare será salvo, y entrará y saldrá y hallará pastos." Yo soy la puerta.

A modo de conclusión: es una contradicción ser pluralistas, ser sincretistas, de que yo puedo mezclar a Cristo con otras cosas, de que Cristo es solamente un método entre muchos. Es una contradicción creer eso y recomendar a Jesucristo como un buen maestro. Porque Jesucristo dijo: "Yo soy el camino." Él no dijo: "Yo soy un camino." Él dijo: "Yo soy el camino." Si tú quieres cruzar ese desierto, va a ser conmigo, a través de mí, y nada más.

Y el punto es este: esto que hemos estado tratando aquí hoy, ¿es un punto trivial o un punto central y cardinal de la salvación? Bueno, cuando los gálatas estaban siendo atacados o afectados por los judaizantes, él les dijo esto en Gálatas capítulo 1, versículo 6: "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente." Y lo llamó un evangelio diferente. "No que haya otro," porque no hay ningún otro que funcione. Podrán fabricar otro, como yo decía al principio, pero no es creer en el revelado por Dios.

Dice: "No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema." Significa maldito; le recaigan sobre él todas las maldiciones del Antiguo Testamento. Es lo que está diciendo Pablo: si alguien, aun sea yo mismo o un ángel, que proclame un evangelio diferente, sea maldito. Dice: "Como antes hemos dicho," era lo que ya les había repetido, "también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea maldito."

A ver, ¿ustedes creen que son muchas las iglesias que están diciendo estas palabras del apóstol Pablo? ¿Ustedes creen que hay muchas iglesias diciendo: "Hermanos, si ustedes reciben otro evangelio, que sea maldito"? Yo no creo. Yo creo que hay muchas iglesias que están bebiendo esas doctrinas diferentes y esos otros evangelios. Quiero que sepan el evangelio. Hoy en día las iglesias están llenas de personas. El punto no es número; el punto es la verdad. El punto es salvación. El punto es que hay una condenación y un solo Cristo para ser librados. No es un juego, no es un club. No, hermanos, los que están en juego son demasiado grandes.

Pablo dice: "¡Aun un ángel que venga, hermanos, un ángel, sea maldito si viene con un evangelio diferente!" Porque el evangelio es lo central. ¡Amén! El evangelio es lo central.

Y le dice Pablo en Gálatas 5:10: "Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea." Oigan eso. No importa que sea alguien conocido, desconocido, famoso, no famoso. Dice: "Quienquiera que sea el que os perturba," dice, "llevará la sentencia." "Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz."

La cruz tiene un tropiezo. El mensaje del evangelio, que le dice a las personas que tienen que confiar en Cristo, tiene un tropiezo en el que la gente choca y dice: "Yo no quiero eso." Y es que los ofende que les digan que nada de lo que ellos hagan va a ser válido para salvación, que es solamente lo que Cristo es y hace.

Y termina diciendo allí: "¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!" Y esa palabra significa: "¡Ojalá se castrasen los que os perturban!" Y a lo mejor a él no le van a invitar a CNN para entrevistarlo y pedirle su opinión. Pablo es demasiado rudo. Pero lo que está en juego es la salvación de los hombres. Es la salvación de los hombres.

Hoy en día, hermanos, hay personas diciendo que la gente se puede salvar aparte de Cristo. Hoy aquí en nuestro país hay seminarios e iglesias diseminando esa verdad. Evangélicos. Y tenemos que estar conscientes de eso y seguir predicando solo Cristo. La verdad de la Reforma necesita ser sonada otra vez: solo Cristo, solo Cristo, solo Cristo.

Si no fuera así, ¿para qué predicar el Evangelio? ¿Sabes lo que algunos creen? Que predicándole el Evangelio, si la persona lo rechaza, entonces se va para el infierno por rechazarlo. Pero si no le predicamos y no se arrepiente, pues se puede quizás salvar, o Dios lo perdona porque no rechazó, no cometió el pecado de rechazar a Cristo. O él conoce a Cristo por medio de la creación y los pajaritos tan bonitos que le está viendo. Eso es lo que muchas personas están creyendo, eso se está enseñando en seminarios, amados hermanos, libros que están siendo publicados por personas que venden, eso es lo que dicen.

Por eso, si ustedes van a ir a las cárceles a predicar, tienen que verlo bajo la perspectiva y la óptica de que ese es un mensaje que necesitan escuchar. ¿Cómo creerán si no hay quienes prediquen? ¿Cómo creer si no van a oír esa verdad? La fe viene por el oír, y el oír por la satisfacción de Dios.

Mi exhortación, hermanos: mantengamos firme nuestra profesión de fe. El Evangelio bíblico necesita ser proclamado, predicado. Cristo no está siendo creído, pero anunciemos solo a Cristo. Eso es lo que el hombre necesita, lo que el pecador necesita es a Cristo, lo que tú y yo necesitamos es a Cristo. Sigamos dependiendo de Cristo, proclamando a Cristo, alabando a Cristo. Cristo tiene que ser el centro de nuestras vidas en todas las cosas.

No es por portentos que se convertirán las personas. Muchos rechazaron a Cristo que vieron sus portentos. No es por portentos, es por ver su necesidad de Jesucristo, el único método de salvación para el perdón de sus pecados. No es psicología lo que las personas necesitan, es a Cristo, al que todo lo llena en todo, el que es la plenitud de Dios, es el Hijo amado de Dios. Y a ti, ¿no te es suficiente? ¿No es suficiente?

Pablo se propuso no saber entre vosotros cosa alguna sino es a Jesucristo, y a este crucificado. Eso no importa que yo pase por ignorante, me propuse no saber nada más que a Cristo y a Cristo crucificado. Oigan, me acuerdo cuando decían: "Mira, ese fulano, él no me predica a Cristo y qué, ¿no sabe nada más?" Es que, ¿qué es lo que tú quieres? ¿Lo que tú quieres creer o lo que tú necesitas oír? Lo que yo necesito oír es a ese Cristo, a ese Cristo crucificado. Es peligroso abandonar esta doctrina, hermanos.

Hoy hay mucho relativismo. Mantengámonos en el absolutismo bíblico y no seamos como niños de aquí para allá. ¿Qué significa Cristo para ti? Cuando tú entraste, ¿qué significaba Cristo para ti? Y ahora al salir, ¿qué significa Cristo para ti? Y para nosotros los cristianos, ¿puede haber alguien más digno de nuestra admiración que Jesucristo? Siendo este el método de Dios de salvación, ¿qué debemos hacer con Cristo? ¿Cómo debemos amar a Cristo? ¿Cómo debemos servir a Cristo?

¿Cuál es la conclusión? Yo les propongo: hagamos en nuestro lema el lema que tenía el apóstol Pablo. Para mí el vivir es Cristo. Sí, para aquel otro será la vida, será el trabajo; para aquel otro la vida será la familia; para aquel otro la vida serán sus estudios; para aquel otro la vida será el béisbol, los deportes; para aquel otro la vida mil cosas distintas. Pero para nosotros que hemos creído en nuestro bendito Salvador, que el vivir sea Cristo, y por tanto el morir sea ganancia.

Predicador Invitado

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