Integridad y Sabiduria
Sermones

El Dios verdadero es el Dios de la verdad

Miguel Núñez 28 mayo, 2023

Dios no solo dice la verdad; él es la verdad. Esta distinción, aparentemente sutil, tiene implicaciones masivas para la vida. Cuando Cristo declaró "yo soy la verdad", no estaba simplemente afirmando que sus palabras eran confiables: estaba revelando su esencia. La verdad no es una idea abstracta ni un conjunto de proposiciones correctas; es una persona. Y así como Dios es la fuente de la vida y del amor, es también la fuente de toda verdad. Lo que la física descubre sobre el universo, lo que la matemática demuestra, lo que cualquier disciplina encuentra de cierto, no hace sino develar el diseño verdadero que Dios pensó primero.

La definición más sencilla de verdad es esta: lo que corresponde a la realidad. El problema es que los seres humanos distorsionamos constantemente la realidad para justificar nuestras acciones. Una historia lo ilustra con crudeza: en 1996, dos escaladores japoneses pasaron junto a compañeros heridos y congelándose en el Everest, pero decidieron continuar. Su explicación fue escalofriante: "Por encima de los 8.000 metros no es un lugar donde la gente puede permitirse la moralidad". Así funciona el corazón humano cuando relativiza la verdad.

Cristo vino a impregnar el mundo con la verdad porque en la caída el hombre comenzó a creer mentira. Satanás es llamado "padre de mentira" porque la mentira es su naturaleza, así como la verdad es la naturaleza de Dios. Cuando alguien miente, no simplemente traspasa un límite ni traiciona un concepto: deshonra a una persona cuyo nombre es Jesús. La calidad de vida, la libertad interior, el destino eterno, todo está íntimamente ligado a nuestra respuesta a la verdad.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

El día de hoy nosotros seguimos transitando por esta serie acerca del carácter de Dios. El domingo pasado, nosotros dijimos, en algún momento —no recuerdo cuándo, en qué parte del sermón— que toda verdad es verdad de Dios. La primera persona que acuñó esa frase hace 1.600 años fue el gran teólogo Agustín de Hipona, considerado el teólogo más grande de la iglesia en los primeros mil años, y para algunos de toda la historia de la iglesia. Desde entonces, diferentes teólogos han estado afirmando la misma cosa.

Hablamos de eso, y luego el martes siguiente, dos días después, en nuestra reunión pastoral, uno de nuestros pastores, hablando de que estamos cerrando esta serie, mencionó el hecho de que sería bueno abordar la idea de que Dios es verdad, como para tratar de aterrizarla, ya que ese concepto es como un poco abstracto. Y yo me quedé pensando en esa idea por algunas horas, literalmente, y luego llegué a la conclusión de que era no solamente bueno sino necesario abordar la idea de que Dios es verdad, porque las implicaciones de esa idea o de esa verdad son masivas para nuestras vidas. Y por otro lado, si esa verdad es abrazada y entendida correctamente, yo creo que tiene el potencial de transformar nuestra vida de manera extraordinaria.

Esta mañana yo tengo una estructura un tanto distinta, poco tradicional para el mensaje. Yo voy a basar mi sermón, mi mensaje, en dos textos: uno más breve que el otro, pero ambos muy breves. Uno está en el Nuevo Testamento, el otro está en el Antiguo Testamento. Y básicamente yo tengo dos puntos de enseñanza hoy: número uno, Dios es verdad, y número dos, Dios es el Dios de la verdad. Y ese es el título de mi mensaje: el Dios verdadero es el Dios de la verdad. Ambas ideas están en la Palabra de Dios.

Yo quisiera iniciar con el punto número uno: Dios es verdad. Y para eso yo voy a leer un versículo del Nuevo Testamento, Apocalipsis 19, versículo 11: "Vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba —escucha— Fiel y Verdadero. Con justicia juzga y hace la guerra". Y ahí termina, un solo versículo.

El contexto del versículo es la culminación de la historia redentora. Apocalipsis 19 está narrando el retorno de Cristo a la tierra para traer juicios sobre los habitantes de la tierra. Pero yo quiero que notes ahora el énfasis que Juan hace en este capítulo 19 cuando Cristo regresa a traer juicios sobre la tierra, sobre este aspecto de la verdad. Escucha, versículo 2 de ese capítulo 19: "Sus juicios son verdaderos y justos". Cantamos eso en una de las canciones anteriores. Versículo 9: "Estas son palabras verdaderas de Dios". Y versículo 11, acabamos de leer: el que montaba el caballo blanco es Fiel y Verdadero.

Jesús obviamente está viniendo, está regresando como representante de la Trinidad completa, y en ese contexto de juicio que él trae, él es llamado Fiel y Verdadero. Fiel porque él ha cumplido con todo lo que él había anunciado a su pueblo previamente. Y por otro lado, esa fidelidad yo creo que nosotros necesitamos resaltarla aún más de lo que quizás pensamos inicialmente, porque ha sido expresada en medio de la infidelidad de su pueblo a lo largo de cientos de años de historia redentora. Dios mantuvo esa fidelidad, por eso es llamado Fiel.

Pero por otro lado, concluyendo toda la revelación bíblica, Cristo, como segunda persona de la Trinidad, es llamado Verdadero. Y lo es, porque como Dios dijo la verdad con relación a sí mismo y con relación a lo que haría. Pero al mismo tiempo, la verdad que él enseñó es la que va a ser usada para juzgar a las naciones. Como dice un autor de nombre Terry Johnson en su libro *The Excellencies of God* (Las excelencias de Dios), dice: "Dios es la verdad principal, la verdad final, la verdad inicial, la verdad concluyente, la única y absoluta verdad".

Ahora, el texto que nosotros leímos dice que Jesús es verdadero, pero la palabra resulta en el griego que es *alethinos*, y cuando tú buscas verdad en la fuente del idioma original, descubres que la definición que la fuente da de esa palabra *alethinos* es "verdad". De manera que otra traducción posible pudiera ser que él es Verdad y Fiel. Dios es verdadero, es cierto, pero él no es solamente verdadero: él es verdad.

La Biblia afirma más de una vez que Dios es verdad, de diferentes maneras. Pero cuando nosotros decimos eso, al mismo tiempo tenemos que afirmar que él es el verdadero Dios en contraposición a los falsos dioses. Pero él es verdad en sí mismo. De hecho, tanto es así que cuando Cristo vino él no dijo simplemente "yo te digo la verdad, créeme". No, él dijo "yo soy la verdad", y lo que una persona de la Trinidad es, lo es el resto de la Trinidad. Jesús dijo "yo soy la verdad" refiriéndose a su esencia. Por tanto, cuando nosotros decimos que Dios es verdad, estamos diciendo que la verdad es un atributo de Dios.

Y eso es verdad cada vez que nosotros decimos que Dios es algo. Por ejemplo, decimos "Dios es vida", y al decir eso nosotros entendemos que él tiene vida en sí mismo, él es vida, es la fuente de vida, todas las demás vidas dependen de Dios y son sostenidas en él y por él. Eso lo entendemos. Decimos "Dios es sabiduría" y inmediatamente pensamos que él es la fuente de la sabiduría; de él proviene toda sabiduría porque es algo que él es. Todavía lo entendemos mejor cuando decimos "Dios es amor" y el amor proviene de Dios. Juan habla de eso en su primera carta: Dios es amor y el amor proviene de Dios, de manera que si tú amas en cualquier grado, de alguna forma ese amor te ha llegado de la fuente que es Dios.

Entonces, "Dios es verdad" comunica que él es verdad en sí mismo, él es la fuente de la verdad, y todas las verdades se desprenden de él, como lo decimos del amor, la vida y la sabiduría. Cuando Cristo vino, él no dijo "yo soy las verdades", porque siempre nosotros pensamos que las verdades son muchas. Él dijo "yo soy la verdad", y en la Palabra de Dios la palabra verdad nunca aparece en plural, siempre aparece como una sola cosa. De hecho, en términos teológicos, la verdad es una sola, una sola, y esa verdad es Dios.

Steve Lawson escribió un artículo en el año 2011 acerca de la verdad. Escucha lo que él dice porque nos ayuda a entender este término de que la verdad es singular. Francis Schaeffer —dice Lawson— señala que el cristianismo no es una serie de verdades en plural, sino que la verdad se escribe con V mayúscula. En otras palabras, la verdad presenta una singular visión del mundo. Escucha: la verdad presenta un origen para el universo, un problema de la raza humana, un camino de salvación, un camino de santidad, un estándar para la familia, un plan para la historia humana, una consumación del siglo.

Y él agrega: James Montgomery Boice afirma que la verdad se mantiene unida. No hay faceta de la verdad que no esté relacionada con cualquier otra faceta de la verdad. Todas las cosas que son verdad son parte de la verdad y se mantienen en relación correcta con Dios, quien es la verdad. La verdad es coherente consigo misma. Quédense conmigo, me gustan; voy a los perdidos. Quédense conmigo, ¿ok?

Entonces, de la misma manera que Dios es lo único eterno —en buen dominicano— resulta y viene a ser que, como Dios es ese ser inmutable, así exactamente es su verdad. Escucha el salmista en el Salmo 119:89: "Tu palabra, Señor, es eterna y está firme en los cielos". ¿Qué es lo que está firme en los cielos? Tu palabra. ¿Y qué es tu palabra? La verdad. Bueno, la definición de verdad en el hebreo es "firme", algo como una roca.

Cuando Cristo vino y dijo "yo soy la verdad", él vino a impregnar el mundo con la verdad, porque en la caída de Adán esta se había perdido. El hombre comenzó a creer una mentira desde entonces. Y él no solamente vino a impregnar el mundo con la verdad; vino a definir la verdad para el ser humano, de manera que pudiéramos vivir moralmente y no terminar autodestruyéndonos como vemos que está ocurriendo hoy.

Ahora, Cristo no solamente vino y dijo "yo soy la verdad", sino que él vino con una misión específica. Recuerda que lo acabo de decirte: Cristo vino a impregnar el mundo con la verdad, y él lo declaró a su modo de otra manera. Él está siendo en un momento dado interrogado por Pilato, y Pilato tiene diferentes preguntas. Comienza preguntándole, y una de las preguntas fue que si él era rey. Cristo le responde: "Bueno, tú lo has dicho". Inmediatamente después, Cristo dice: "Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo". Eso como que debió haber disparado o parado las orejas de Pilato: "¿Qué él me va a declarar ahora? ¿Para qué fue que él nació? ¿Para qué fue que él vino?". Déjame ver si era el término para reinar, pero eso no es lo que dice: "Yo he venido para dar testimonio de la verdad", en singular. No para dar testimonio de múltiples verdades, de una sola cosa: esa es mi misión. El problema del jardín fue que Adán dejó caer la verdad; yo vine para restaurar lo que había sido perdido.

Cristo agrega: "Todo el que es de la verdad" —en singular, como que la verdad... nosotros somos de algo, o de una cosa o de la otra—. Y él dice: "Todo el que es de la verdad escucha mi voz". Entonces, ¿quién es nuestro amo, nuestro dueño? Dios. ¿Y quién es la verdad? Dijimos: Dios. Bueno, todo el que es de Dios, o todo el que es de la verdad, escucha mi voz.

Cuando Cristo vino —acabo de decirlo, lo dije ya un par de veces— vino a impregnar el mundo con la verdad. Él comienza diciendo "yo soy la verdad". Yo creo que nosotros intentamos entender con claridad lo que él estaba diciendo. En primer lugar, en términos de su esencia, Cristo se definió como la verdad. En términos de su misión, su misión en la tierra él la definió como "para dar testimonio de la verdad". Y en términos del juicio final, él afirmó que todo el que es de la verdad escucha su voz, de manera que hay un grupo que no es de la verdad y que por tanto no escucha su voz.

Si Jesús entonces es la verdad, uno esperaría que todo lo que está relacionado con él tenga la misma característica. Y resulta que el Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, es llamado el Espíritu de verdad en Juan 14:17, en 15:26, en 16:13: el Espíritu de verdad, y es parte de la Trinidad. La Palabra de Dios, que está relacionada con Cristo, es verdad. Para el salmista, en el Salmo 119, el versículo 160, escucha: "La suma de tu palabra" —que hay muchas palabras, pero es pensada como una unidad, una sola cosa en singular— "la suma de tu palabra, toda tu palabra es verdad, y eterna cada una de tus justas ordenanzas."

Entonces, como Dios es verdad en su esencia, sus juicios son justos y verdaderos, o verdaderos y justos, como cantamos. Eso está en el texto de hoy de Apocalipsis 19:11 y en Apocalipsis 16:7 y 19:2. Al final de la historia redentora, donde se nos están narrando una serie de juicios distintos, diferentes fases del juicio, hay un énfasis acerca de que esos juicios son justos y verdaderos. Sus promesas, dijo Pablo, son sí y amén, Segunda de Corintios 1:20.

De manera que cuando nosotros abordamos la Palabra, nosotros tenemos que entender que muchas cosas pueden contener verdad, eso es cierto, pero hay una sola cosa que es la verdad. Y esa cosa no es una cosa, es una persona, y es Dios. Y ese es el atributo que estamos viendo en el día de hoy.

Piensa por un momento: si Dios es verdad en su esencia, en su carácter, si él es verdad, cada vez que Dios piensa, él piensa en la verdad, eso que piensa es verdad. Cada vez que Dios piensa en un diseño y lo lleva a cabo, el diseño corresponde a la verdad que él pensó, de manera que ese diseño es verdad y se mantiene en singular, y todo lo que no se ajusta al diseño es una mentira. Cada vez que Dios juzga, si él es verdad, entonces su juicio es verdadero, y cualquier otro juicio o impresión u opinión, lo que tú le quieras llamar, es falso. Cada vez que Dios interpreta algo, interpreta mi vida, interpreta el mundo, interpreta la realidad, esa realidad solamente es correctamente interpretada por Dios, y esa es la verdad.

Como los teólogos han entendido eso por años, los teólogos han seguido diciendo en cada siglo —hay alguien que dice— toda verdad es verdad de Dios. Y con razón, en el siglo pasado, creo que fue Francis Schaeffer quien más enfatizó el hecho de que toda verdad es verdad de Dios. Herman Bavinck es uno de los teólogos reformados en círculos académicos más conocidos, más sólido. Su obra magna está llegando al español ahora, es una obra de cuatro tomos de Teología Sistemática, condensada en uno para el mundo español. Yo tuve la oportunidad de revisarla para escribir su prólogo. Escucha lo que él dice: "Él es el fundamento de la verdad, el ideal y el arquetipo de toda verdad, de todo lo ético, de todas las reglas, el eje, el fundamento de todas las reglas y leyes, a la luz de las cuales la naturaleza y la manifestación de todas las cosas deben ser juzgadas y sobre las cuales deben ser modeladas. Dios es la fuente y el origen del conocimiento de la verdad en todos los ámbitos de la vida, la única luz en la que podemos ver la luz. Dios es el sol de todas las criaturas."

En otras palabras, las criaturas sin Dios están en la oscuridad, porque él es la luz, y la luz es la verdad, y la verdad es luz. Como Dios es verdad en su misma esencia, Dios pudiera decir: el que no dice las cosas como yo las digo es un mentiroso. Y aquí está dicho, lo veremos un poco más adelante. El que no ve las cosas como yo las veo está viviendo una mentira. Tu vida conforme a lo tuyo, pero como no lo ves como Dios lo ve, estás viviendo una mentira. El que no cree lo que yo creo ha creído una mentira. El que hizo algo y lo niega, esa negación no corresponde a la realidad y por tanto es mentiroso. Esa es la razón por la que el salmista escribe y dice: "Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso."

¿Qué? ¿Dios es veraz y todo hombre es mentiroso? Bueno, Dios no es simplemente veraz cuando él dice algo o interpreta algo. Dios es veraz todo el tiempo, eso es lo que él es. Esa es la razón por la cual el autor de Hebreos dice en 6:18 que es imposible que Dios mienta. Yo puedo decir verdad, yo puedo decir que los seres humanos mentimos. Pero hay cosas que Dios no puede hacer, y una de esas cosas es que Dios no puede mentir, porque no hay mentira en su naturaleza, no hay vestigio de mentira en su naturaleza. Él no puede sacar ni decir lo que él no tiene en sí mismo.

Y eso establece una gran diferencia con Satanás, porque escucha el veredicto de la Palabra con relación a Satanás, el veredicto de Cristo que es la verdad, en Juan 8:44: "No hay verdad en él," en Satanás. ¡Oh! En Satanás no puede haber verdad porque no hay verdad en él. Cuando Satanás ha dicho alguna verdad en algún momento, es con la intención de engañarte, y convirtió la verdad en mentira. Yo puedo decir una verdad para engañarte, y a la verdad yo la convertí en una mentira por la intencionalidad que tiene.

Escucha lo que Cristo dice de Satanás: no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza. Yo entiendo que lo que Cristo dice es que la naturaleza de Satanás es la mentira. La naturaleza de Dios es la verdad. Escucha lo que dice Cristo todavía: "Habla de su propia naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira." En el hebreo, la palabra padre implica usualmente el que origina algo, el que es la fuente, de manera que aquí a Satanás se nos está calificando como la fuente de toda mentira, el originador de la mentira. Pero Dios es la fuente de toda verdad, el Padre de la verdad pudiéramos decir, el origen de la verdad.

De forma que, de la misma manera que la verdad es parte de la naturaleza de Dios, la mentira, dicho literalmente por Cristo, es parte de la naturaleza de Satanás. Dios no puede mentir porque no hay mentira en él. Satanás no puede hablar verdad porque no hay verdad en él, dijo Cristo, no hay verdad en él.

Yo creo que eso nos da una buena idea, hasta ahora pienso yo, de qué queremos decir cuando hablamos de que Dios es verdad y que la verdad es un atributo de Dios, aparte de su esencia, de su naturaleza. Es el punto uno.

El punto dos —ese punto uno es un poco teológico todavía, pero es lo más claro que yo pude traerlo a colación— el punto dos es más práctico, porque el punto dos tiene que ver con el hecho de que Dios es el Dios de la verdad. Y eso también está en su Palabra, porque no queremos decir nada que su Palabra no apoya, no afirma, no soporte.

Escucha lo que dice el profeta Isaías en el capítulo 65, versículos 16 y 17: "Porque el que es bendecido en la tierra será bendecido por el Dios de la verdad" —ahí está la palabra, la frase— "y el que jura en la tierra jurará por el Dios de la verdad, porque han sido olvidadas las angustias primeras y porque están ocultas a mis ojos. Por tanto, yo creo," dice Dios, "cielos nuevos y una tierra nueva, y no serán recordadas las cosas primeras ni vendrán a la memoria."

Una vez más, el contexto es la vida venidera, el final de la historia redentora, igual que en Apocalipsis, el texto de 19:11. El contexto es el juicio final para entrar a la vida venidera, el contexto de eso es el final de la historia redentora. Y se nos dice que aquel que es bendecido en la tierra, llegará otro momento donde él será bendecido todavía más, y otra vez, y será bendecido en esos cielos nuevos y tierra nueva, y será bendecido por el Dios de la verdad: el Dios que prometió, el Dios que dijo que haría, el Dios que hizo, el Dios que Cristo vino a representar.

Y yo creo que me parece interesante que el profeta Isaías, 750 años antes de que Cristo viniera, antes de que Cristo dijera "yo soy la verdad," estaba tratando de comunicarnos que lo que había sido profetizado, lo que vendría, era algo digno de confianza, digno de ser creído, porque el Dios que estaba haciendo esta promesa de que si tú eres bendecido ahora serás bendecido en la vida venidera, es el Dios de la verdad. Yo creo que el profeta estaba tratando de decirnos: faltan miles de años para el fin, pero hablando en nombre de Dios, yo quiero recordarte que ese Dios no solamente es verdad, sino que es el Dios de la verdad. Y lo dice no una vez, sino dos veces en un solo versículo, el versículo 16. El 17 lo leí simplemente para proveer un poco de contexto, donde se nos habla de cielos nuevos y nueva tierra.

El salmista dice prácticamente lo mismo en el Salmo 31, el versículo 5 al final: "Yahveh, el Dios de verdad." No "de verdad," sino "el Dios de verdad."

Hablar de que Dios es el Dios de la verdad es hablar de las implicaciones que tiene el hecho de que Dios sea verdad. Entonces esos son como los dos puntos del día: Dios es verdad, punto uno; punto dos, dijimos que era el Dios de la verdad. Pero en realidad, el punto dos son las implicaciones del hecho de que Dios es verdad. El punto dos son las implicaciones del punto uno.

Y aquí voy a comenzar diciendo algunas cosas de estas implicaciones: lo que es verdad hoy lo será mañana y siempre lo ha sido. Lo que Dios catalogó de profano en el primer siglo cuando Cristo vino, lo es exactamente hoy. Las culturas pueden variar en su concepto de moralidad, pero la moralidad cultural será juzgada en su momento por la moralidad divina, que es la que determina el juicio. Y esa verdad divina, que determina lo bueno y lo malo, no cambia porque es parte de los atributos de Dios.

Entonces, como Dios es verdad, en términos de sus implicaciones, eso implica que él es la plomada que mide la verticalidad de lo que existe, de lo que tú crees, de lo que yo creo, de lo que tú dices, de tus conductas, de las mías, de todo cuanto hacemos. Si Dios es verdad, lo que no esté alineado con su plomada es falso, es mentira, no corresponde a la realidad.

Yo creo que eso es algo que ha sido vital y de peso en todas las generaciones, especialmente en esta generación. Esta generación, donde lo que se ha sido llamado el posmodernismo considera al individuo por encima de todas las cosas.

Tú tienes que considerar mis derechos individuales, independientemente de que mis derechos individuales te destruyan a ti. Entonces, en esta generación donde muchos piensan que la verdad es lo que funciona, lo pragmático, es importante establecer las implicaciones del hecho de que Dios es verdad. Donde la gente piensa que la verdad es lo que yo siento, porque los sentimientos están por encima de la razón, de repente, por primera vez en la historia. "Verdad es lo que yo creo", dicen algunos, porque hemos colocado, como acabo de decir, al individuo por encima de cualquier otro juicio. "La verdad es relativa culturalmente", dicen muchos otros.

Pero lo cierto, hermanos, es que la verdad es tan absoluta como la muerte. Aunque en días pasados, estando en rondas viendo pacientes, escuché a una persona decirle a otra que la muerte era relativa. Hasta que él se muera y descubrirá lo absoluto de la muerte. A la gente le encanta hablar de que la verdad es relativa, pero solamente por una razón, una sola, no hay dos: para no sujetarse a lo absoluto de la verdad divina.

Tú nunca vas a encontrar a una persona a 30,000 pies de altura mientras vuela hablando de que la gravedad es relativa. No sé si lo vas a encontrar, bueno, Álvaro ya ha perdido la razón como el señor que acabo de mencionar. O alguien que esté a punto de morir, aunque ya te menciono que apareció alguien diciendo que la muerte es relativa. O alguien que esté en la oscuridad y decirte que la luz es relativa. A nosotros nos encanta relativizar la moralidad para justificar nuestras acciones.

Quizás esta historia que te voy a leer explica lo que estoy tratando de decir: el relativismo de la moralidad para justificar nuestras acciones. Es una historia real. En mayo de 1996, una decena de alpinistas murieron intentando escalar el monte Everest, el monte más alto del mundo. Ocho de ellos fallecieron el mismo día, el 11 de mayo. Los otros cuatro fallecieron posteriormente como consecuencia de las heridas sufridas en la escalada. Dos escaladores japoneses estaban ascendiendo y pasaron junto a otros dos escaladores que estaban heridos y congelándose, evidentemente de frío, tenían mucho frío. Evidentemente, los dos escaladores japoneses tenían suficientes provisiones para compartir con ellos, pero decidieron continuar ascendiendo. Esto es lo que dijo uno de los escaladores japoneses: "Estábamos demasiado cansados para ayudar. Por encima de los 8,000 metros no es un lugar donde la gente puede permitirse la moralidad".

Nosotros relativizamos la moralidad para justificar nuestras acciones. El problema es que nosotros no podemos hablar de moralidad sin verdad. Por eso es que Cristo viene a impregnar al mundo de su verdad y a dar testimonio de la verdad. Tú no puedes tener una sociedad moral sin verdad, y si no me crees simplemente tienes que leer los periódicos y ver cómo la sociedad de nuestros días rechaza la verdad, y puedes entonces ver cómo la sociedad de nuestros días celebra la inmoralidad.

Porque esa historia que yo acabo de leer demuestra, y múltiples otras, que el ser humano sin la verdad es una criatura inmoral. El ser humano sin la verdad, sin el concepto de verdad, es una criatura inmoral. La ausencia de Cristo en esos dos escaladores japoneses es la respuesta de por qué ellos no se detuvieron a ayudar a seres humanos que estaban camino a la muerte. Y luego, de manera fría, lograron justificar su no ayuda simplemente diciendo que a 8,000 metros de altura no es lugar para hablar de moralidad.

De la misma manera que la luz disipa las tinieblas, la verdad disipa el error, la mentira, la irrealidad y la inmoralidad. Sin el concepto de verdad, y hoy en día que la sociedad no quiere saber de Dios, pues si no quiere saber de Dios no quiere saber de verdad, y sin verdad tú no puedes tener nada coherente, nada sólido, nada estable, nada firme. No puedes tener un hombre moral, no puedes tener una sociedad moral. Sin verdad, como dice una de nuestras canciones, todo lo demás es arena. Sin la verdad, cualquier otro terreno colapsa cuando tú tratas de pararte sobre dicho terreno. Sin verdad, cualquier otro terreno es como arena movediza y colapsa cuando tú tratas de pararte en él.

Dijimos al principio que Dios es verdad en su esencia, que toda verdad depende de Él. Y esto es así, no importa si es en el campo de las matemáticas, si es en el campo de la filosofía o de la física. Y ahora lo que dijimos al principio: si Dios es verdad, todo lo que Él piensa, todo lo que Dios diseña, es verdad. Cuando la física descubre un diseño de la naturaleza, del universo, de los planetas, lo único que está encontrando es el verdadero —subraya verdadero— diseño de Dios, que Él lo pensó primero como fuente de la verdad y luego entonces lo llevó a cabo. De manera que lo único que la física hace es descubrir la verdad del diseño de Dios.

Escucha cómo este autor lo dice, me encanta esta otra cita: "Si toda la verdad se basa en última instancia en la persona de Dios", que es lo que dijimos al principio, "entonces cada pregunta que se hace es una pregunta sobre una persona, y cada respuesta recibida está relacionada a esa persona". Escucha ahora: "Cada pregunta sobre la ciencia es una pregunta sobre cómo y por qué Dios ha hecho y sostiene el universo de la manera que lo ha hecho". Cada pregunta que la ciencia se hace, el que está preguntando está preguntando: ¿por qué fue que Dios lo hizo de esta manera? "Cada pregunta sobre moralidad es una pregunta sobre el carácter de Dios. Cada pregunta sobre política y economía" —escucha esto— "cada pregunta sobre política y economía es una pregunta sobre lo que significa ser hecho a la imagen de Dios y tener dominio sobre la tierra".

Dios le dijo al hombre: sojuzgad la tierra y dominad. Bueno, para yo sojuzgar la tierra y dominarla habría que desarrollar algo que se llama ciencias políticas y ciencias de la economía. Cada verdad, sin importar la disciplina, dice algo acerca de quién es Dios y lo que ha hecho.

Entonces, ¿cuál sería, pastor, la definición de la verdad? Pudiera sonar complicado, pero esto es la definición de la verdad. Es lo más sencillo y lo más breve que yo voy a decir en el día entero, bueno, en el sermón de hoy. Pero algo tan abstracto lo vamos a poner extremadamente concreto. Lo más sencillo: la verdad es lo que corresponde a la realidad, punto, se acabó. Si no corresponde a la realidad, no es verdad.

¿Cuál es el problema con eso, con relación a nosotros? Es que nosotros frecuentemente distorsionamos la realidad. Tú recibes una pareja en consejería, los dos juntos, al mismo tiempo. La esposa te cuenta la historia del matrimonio de una manera, y tú escuchas al esposo y dices: "¿Por qué tan callada?". Y son dos historias completamente diferentes. Cada cual tiene su interpretación de la realidad que ha vivido. Y solamente Dios tiene la verdadera interpretación, que es la que corresponde a la realidad, y solamente lo que corresponde a la realidad es verdad. Por eso es que decimos siempre: está tu historia, su historia y la verdadera historia. Me han oído decir múltiples veces: todo evento tiene dos lecturas. Hay una lectura aquí abajo, que también tiene sus múltiples variantes dependiendo de quién haya contemplado el evento, y la lectura divina.

Esa es la razón por la que Dios dice en Salmo 116:11 que todo hombre es mentiroso. Y si eso te llama la atención, es que nosotros tenemos una limitación en interpretar los hechos y luego contar los hechos. No los contamos como la realidad es. De hecho, los contamos hoy de una manera y un año después se nos olvidó una parte de la historia y la recontamos de otra manera.

La razón por la que es importante hoy en día es porque Dios le diría al hombre que siente ser mujer: no lo eres, porque lo que tú sientes no corresponde a tu código genético, ni a la realidad de tus genitales, ni a la realidad de tu sistema hormonal, ni a la realidad de tu estructura cerebral. Y como la verdad es lo que corresponde a la realidad, lo que sientes no es verdad. No es tu cuerpo el que tenemos que ajustar con cirugías estúpidamente, sino que tenemos que ajustar tu mente con la verdad y llevarla a la verticalidad de la verdad de Dios.

Lamentablemente, debido a nuestros intereses, nosotros frecuentemente percibimos la verdad como la mentira y la mentira como la verdad. Eso tiene un grave problema, porque cada vez que tú anuncias la verdad, dices lo que entiendes que es verdad. Si es la verdad, eso pone a Dios de tu lado. Pero cada vez que hablas mentira, eso pone al padre de mentira de tu lado, o sea, Satanás. Lo peor de todo es que frecuentemente nosotros preferimos tener a nuestro lado al padre de mentira que a Dios, en vez de tener a Dios, porque el padre de mentira con su mentira me hace lucir bien ante los hombres. Pero el Padre de la verdad, Dios, la verdad, me hace estar bien para que algún día yo llegue a ser como Él es.

Yo creo que ahora nosotros podemos, hablando de las implicaciones de esto, de que Dios es el Dios de la verdad y que Dios es verdad, yo creo que nosotros podemos ahora entender mejor por qué Proverbios 6:16-19 habla de siete cosas que Dios abomina, y dos de ellas están relacionadas a esto que estamos hablando. Dios abomina, abomina —no es simplemente que no le gustan, sino que las echa en la abominación—: la lengua mentirosa y el testigo falso. También señala dos de las siete, porque contradicen su esencia, niegan la realidad y porque traen destrucción a tu relación con Dios, a tu relación con nosotros, y de hecho traen destrucción primero a la relación tuya contigo mismo. Hay una relación que nosotros guardamos con nosotros mismos en nuestro interior, cuando nadie nos ve y nos hablamos a nosotros mismos.

Dios abomina la mentira en sentido general y abomina todavía mucho más la mentira en los hijos de la luz, porque nosotros somos los que representamos su carácter. Aun conociendo todo lo anterior, como ya mencionamos, el cristiano muchas veces prefiere aliarse con la mentira.

Una razón es que nosotros mentimos muchas veces para lucir bien, como ya mencionamos. Pero al mentir, nosotros es verdad que podemos lucir bien ante los hombres, pero no vamos a lucir bien ante el juez de la mentira. Escucha lo que Proverbios 19:5 dice: "El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará". No escapará. En otras palabras, Dios está atento de cómo su verdad es representada o no representada. ¿El señorío? Yo sé.

Nosotros mentimos para ocultar nuestro pecado delante de los hombres, pero ¿de qué me sirve ocultar mi pecado delante de los hombres cuando el juez de mi pecado tiene ojos que recorren toda la tierra y no puedo ocultarme de esos ojos? No me sirve de mucho. Nosotros mentimos para evitar las consecuencias, pero es imposible ocultar o evitar las consecuencias de aquel que al final de la vida es el juez que impone las consecuencias. Entonces yo evito la mentira, pero es la consecuencia. Pero la consecuencia no la impone el ser humano aquí; el ser humano es como un objeto, un instrumento. La consecuencia la impone el juez que ya vio lo que yo hice o dije, o no hice o no dije.

De la misma manera que la Verdad estaba en los cielos y descendió, hoy encarnó y se hizo hombre, de esa misma manera yo creo que Satanás estaba en el Seol y subió y se hizo serpiente, y fue al Jardín del Edén y habló mentira a ver si Adán cambiaba la verdad de Dios por la mentira, y lo hizo. Y luego fue al desierto, se encontró con el segundo Adán, con Cristo, para ver si lo llevaba a cambiar la verdad de Dios por la mentira, pero fracasó. Y desde el Jardín del Edén la inclinación natural del ser humano, hasta que Dios haga un trabajo y no pequeño, es hacia la mentira. Y hay una razón para eso.

En la Palabra, Salmo 58:3 dice: "Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras". Desde la matriz, ahí comienza el problema; desde el nacimiento continúa el problema. Desde la matriz estamos desviados hasta que Dios nos hace nacer de nuevo, y desde el nacimiento estamos descarriados los que hablan mentiras.

El apóstol Pablo, hemos mencionado múltiples veces en diferentes contextos, describe el origen de la idolatría como la corrupción de la verdad. Increíble. Cuando tú ves la idolatría, ya sea la de los pueblos primitivos o la tuya misma en cosas que hemos convertido en ídolos, la razón de eso es la corrupción de la verdad. Romanos 1:25 dice: "Cambiaron la verdad de Dios por la mentira", con el resultado de adorar a la criatura en vez del Creador, el cual es bendito por los siglos de los siglos. Ese es el origen. La caída de Adán, él perdió y sus descendientes continuamos; él perdió la habilidad de diferenciar la mentira de la verdad con perfección.

Isaías, en Isaías 5:20, dijo: "¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!". A lo largo de nuestras vidas hemos experimentado cosas que encontramos dulces en el momento, pero que eran amargas en su esencia. Hemos experimentado cosas que eran malas pero las encontramos buenas; eran luz pero las encontramos como tinieblas, y eran tinieblas pero las encontramos como si fueran luz.

Porque nosotros siempre creemos, no creemos la mentira siempre. ¿Hay una sola vez cuando tú crees la mentira? Cuando te conviene. O en mi caso, cuando me conviene. No es relativo. Nosotros rechazamos la verdad que nos confronta, que nos deja ver la realidad, que la verdad es lo que corresponde a la realidad. Y frecuentemente creemos la mentira que nos hunde en el fango, y la verdad que es nuestra liberación la rechazamos.

Esa es la única razón por la que la Verdad terminó en una cruz. No hay otra. Pero quienes la crucificaron, la crucificaron porque ellos eran de la esencia del padre de mentiras. Y entonces crucificaron la Verdad, y todos los exponentes de esa verdad fueron quemados en la hoguera. La verdad ha sido quemada múltiples veces en exponentes de la verdad.

Cuando en realidad el Dios de la verdad, o la verdad de Dios —nota la diferencia—, el Dios de la verdad produce la verdad de Dios. Entonces el Dios de la verdad, la que me guía, una vida, esa verdad la que me dio una vida, es la que me dio una vida de propósito, sentido, significado. La verdad es la que me liberta de mis prejuicios, de mis errores, de mis falsas ilusiones, del dominio de la lujuria y la pasión, decía Matthew Henry. La verdad es liberadora. "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".

Escucha el autor que mencioné al principio, Terry Johnson: "La falsedad esclaviza a la fantasía y a lo irreal". ¿Cómo es eso? Para el hedonista significa una vida gastada sirviendo los apetitos insaciables y a la lujuria del cuerpo. Para los religiosos significa una vida gastada en ceremonias, inciensos, rituales, disciplinas ascéticas. Para el envidioso significa una vida gastada en búsqueda de una gloria falsa y de una fama, poder y prestigio mundano. Lo falso esclaviza. "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres", Juan 8:32. "Yo soy el camino, la verdad y la vida", como ya dijimos.

Cuando Cristo dijo eso, en esencia estaba dejando implícito que todos los otros caminos no son caminos, son falsos, y el destino final es un destino de destrucción. Fuera de la verdad, pudieras experimentar algún tipo de placer de la carne, pero más temprano que tarde destruirá tu relación con Dios, con otros y contigo mismo, como ya dijimos.

Nota la conexión. Una de las cosas que a mí me encanta del Antiguo Testamento es encontrar la sabiduría que Dios le dio a aquellos hebreos que escribieron el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos. El salmista entendió la conexión entre la verdad y el camino que lleva a Dios. Escucha lo que dice Salmo 86: "Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré en tu verdad". ¿Tú ves la conexión? Señor, enséñame tu camino, y él dice: es el camino de la verdad, caminaré en tu verdad. "Da fuerza a mi corazón para que tema tu nombre". Los judíos, los hebreos, entendieron que había una conexión entre Dios y el camino de la verdad, entre lo que Dios dijo que era su verdad y el camino de salvación.

Hermanos, yo no sé si te has dado cuenta, pero la verdad afecta todo el espectro de la existencia humana, todo el espectro. Yo pudiera estar hablando mentira aquí y pudiera estar diciendo algunas cosas que no son ciertas. Pero es que yo pienso que el acto de la predicación es una de las cosas que más tenemos que hacer con temor y temblor.

Les voy a decir algo más. Como la verdad afecta todo el espectro de la existencia humana, la calidad de tu vida depende o está íntimamente relacionada a la verdad. De verdad. Me voy a decir eso otra vez: la calidad de tu vida. Yo no estoy hablando de pobre, rico o clase media. Estoy hablando de la calidad de la vida en sentido general: de vivir en paz, de estar satisfecho, de vivir en armonía, en paz con otros, libre de prejuicios, de orgullo, de celos, de envidia. La calidad de tu vida está íntimamente relacionada a la verdad.

Tanto es así que el Nuevo Testamento —el Nuevo Testamento, perdón, es donde escuchamos a Cristo decir "yo soy la verdad"— el Nuevo Testamento nos advierte siete veces de que no te dejes engañar. Siete veces: 1 Juan 3:7, 1 Corintios 3:18, Gálatas 6:7, Efesios 5:6, Colosenses 2:8, 1 Juan 1:8 y Santiago 1:16. No te dejes engañar, no te dejes engañar, no te dejes engañar, no te dejes engañar. Porque la mentira es el problema, y la verdad es lo que te lleva a la vida eterna y a lo que te permite vivir consistentemente estable, firme y en armonía con Dios.

Esa es la razón por la que en la Palabra de Dios se nos llama a escuchar la verdad, a amar la verdad, Zacarías 8:19, a buscar la verdad, Jeremías 5:1, a elegir la verdad, Salmo 119:30, a vivir por la verdad, Juan 3:21, a caminar en la verdad, Salmo 26:3, a obedecer la verdad, 1 Pedro 1:22, a manejar correctamente la verdad, 2 Timoteo 2:15, a hablar la verdad, Salmo 15:1-2, a trabajar por la verdad, 3 Juan 8, a ser guiado por la verdad, Salmo 43:3, a ser fiel a la verdad, 3 Juan 3, y a adorar en verdad, Juan 4:23-24. ¿Copiaste todos los versículos? Tú puedes escuchar la grabación y pararla y darle para adelante y demás.

Lo cierto es que tu vida entera está relacionada a la verdad, y tu respuesta a la verdad determinará tu destino final. Tu respuesta a la verdad determinará tu destino final. Eso es lo que dice la Palabra acerca de Cristo: que cuando Él vino, vino lleno de verdad, Juan 1:18. Cuando tú haces un compromiso con Cristo, tú haces un compromiso con la verdad en todas sus formas. Nosotros no nos percatamos de eso, es parte de las implicaciones de lo que estamos hablando.

Hermano, cuando tú mientes, tú no traicionas una idea, tú no deshonras un concepto. Tú deshonras una persona, tú deshonras una persona cuyo nombre es Jesús, la verdad. Cuando tú mientes, tú no simplemente traspasas un límite, tú profanas a una persona que dijo ser la verdad. Esa es la razón por la que Cristo vino lleno de verdad, vino a dar testimonio de la verdad, y se identificó como la verdad y dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida." Lejos de la verdad te condenas, alejado de la verdad te trae consecuencias. El camino de la mentira deshonra a la persona de la verdad. No es simplemente una idea, no es simplemente un concepto, es una persona a quien deshonras.

Mira nada más las implicaciones, como yo decía al principio, de esta idea de que Dios es verdad. Son masivas. Pero al mismo tiempo, las implicaciones en el lado positivo, si las entiendes y las abrazas, son extraordinarias. Se pudiera transformar tu vida. Si vas hacia adelante, tú pudieras llegar a ser otra persona, otra persona tan distinta como haber entrado aquí como una persona condenada porque no tenía salvación en Cristo, y salir hoy como una persona salva. Al encontrar mis pecados, que fueron revelados por la luz de la Palabra aplicada por el Espíritu de Dios, que es el Espíritu de verdad, haberme encontrado en pecado con convicción de pecado, y habiendo oído quizás otro mensaje donde pude entender mejor que Cristo fue a la cruz para el perdón de pecados, derramó su sangre, Dios lo subió, y que yo pude entonces pedirle perdón. O en el día de hoy, quizá a lo largo del camino, quizás ahora o antes de terminar, antes de irme o antes de esta noche, antes de que el día termine, poder decir: "Señor, yo te entrego mi vida, te entrego mis pecados, yo te pido perdón, te confieso mi Señor y Salvador, y gracias por la vida que recibo, gracias por mostrarme el camino a través de la verdad y para recibir la vida al final."

O quizás eres cristiano, pero reconoces que has estado en camino de mentiras, y hoy tú decides hacer un compromiso con la verdad entendiendo finalmente que cuando miento no profano un concepto, una idea, sino una persona que es Dios.

Padre, gracias. Gracias por revelar la verdad a nosotros en la persona de Jesús. Gracias por ser fiel y verdadero. Gracias, como el Dios de la verdad, no te quedaste en los cielos, sino que decidiste encarnar la verdad en tu Hijo, y Él vino e impregnó el mundo, y eventualmente me impregnó a mí con la verdad, ayudándome a ver que toda mi vida está relacionada, y la calidad de mi vida está relacionada a lo que yo hago con la verdad o no hago, y que incluso mi destino dependía de mi respuesta a la verdad. Gracias por ayudarnos a entender mucho mejor lo que Tú habías plasmado en tu Palabra a través de hombres que elegiste, motores de la verdad en términos humanos, representando a la verdad divina. Gracias porque eres fiel y verdadero, y en ti yo esperaré, Dios. Porque Tú eres verdad, yo puedo esperar en ti. Porque Tú eres verdad, Tú eres fiel, y como Tú eres fiel, yo puedo esperar por ti hasta entrar en gloria en Cristo Jesús.

Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te sugiero que te suscribas a este canal de forma que tú puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.