La providencia de Dios no es simplemente un atributo divino, sino su manera de obrar: sostiene toda la creación, gobierna cada evento de la naturaleza y dirige todas las cosas hacia su gloria mientras bendice a quienes ama. Aunque la palabra "providencia" no aparece en la Biblia referida a Dios, la doctrina se despliega desde Génesis hasta Apocalipsis, abarcando desde terremotos hasta la caída de un pajarillo, desde las decisiones de reyes hasta los cabellos contados en nuestra cabeza.
El pueblo de Israel en el desierto ilustra esta verdad con claridad. Apenas seis semanas después de salir de Egipto, murmuraron contra Moisés añorando las ollas de carne que supuestamente disfrutaban como esclavos. Pero Dios, en lugar de responder con ira inmediata, hizo llover maná del cielo y envió codornices cada tarde. La provisión, sin embargo, tenía un diseño: revelar lo que había en sus corazones. Debían recoger solo la porción diaria, confiando en que Dios proveería al día siguiente. No lo hicieron. Guardaron de más y el pan se pudrió. Salieron a buscar en día de reposo cuando se les ordenó descansar. El desierto no creó su incredulidad; simplemente la expuso.
Todo evento tiene dos lecturas: una terrenal y una celestial. El pueblo creía quejarse contra Moisés, pero tres veces el texto enfatiza que sus murmuraciones eran contra el Señor. Cristo mismo reveló el significado profundo del maná: "Yo soy el pan de vida". El pan del desierto sostuvo por cuarenta años; Cristo satisface el hambre eterna del alma.
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Yo, en esta mañana, quiero abordar un tema de una cualidad que fue una parte de nuestro Dios en su relación con nosotros, que no es propiamente un atributo, es como el obrar de Dios, pero que está íntimamente relacionada a todos y cada uno de sus atributos. Me estoy refiriendo a la providencia de Dios. Hemos querido, entonces, titular el mensaje de esta mañana "El Dios de la providencia". Del Dios de esa providencia nosotros quisiéramos hablar.
La palabra providencia no está en la Biblia en relación con la persona de Dios. Está aparecida una sola vez, en Hechos 24:2, está en relación con el gobernador Félix, que había supervisado las reformas que se estaban llevando a cabo, y eso ocurrió, y dice el texto, bajo la providencia del gobernador. Ahora, el hecho de que la palabra providencia para referirse a Dios no aparezca en la Biblia no debe preocuparnos, porque la palabra trinidad tampoco aparece y sin embargo la actividad del Dios trino está ampliamente demostrada desde que el libro de Génesis abre hasta que el libro de Apocalipsis cierra. Y de esa misma forma, entonces, la doctrina de la providencia de Dios es revelada a todo lo largo y ancho de la revelación bíblica y está desplegada en detalle en la vida, o en las vidas, de sus criaturas. Nota que no dije de los seres humanos, porque incluye animales, seres humanos, ángeles. Está desplegada en todas las vidas de las criaturas y en todos los eventos de la naturaleza.
Es una doctrina sumamente amplia. El pastor John Piper escribió hace un par de años atrás un libro llamado "Providencia" o "La Providencia de Dios". Probablemente sea su magnum opus o su obra cumbre: 750 páginas, 45 capítulos. Y yo tuve el privilegio, la oportunidad de revisar la obra para fines de su endoso. Déjame leer de una parte breve de mi endoso simplemente para que podamos ir entrando en la idea de lo que esto es: "Piper se mueve a través del tiempo, desde antes de la creación hasta la segunda venida de Cristo, todo es como parte de su providencia, mostrando que los hechos de la providencia de Dios están presentes a través del tiempo, de las circunstancias y de las personas, mientras que al mismo tiempo explica el asombroso poder del Dios autosuficiente".
Lo que estaba tratando de comunicar en esa revisión minuciosa, que no creo que haya sido superada al momento, es que el autor estaba tratando de decirnos que, independientemente del tiempo, desde que Dios es Dios, independientemente de las circunstancias, grandes o pequeñas, o de las personas, ya sea un rey o un esclavo, todo opera bajo el control de Dios, ya sea de manera natural o sobrenatural. Todo, absolutamente todo. Piper demuestra cómo esa providencia se extiende y cómo Dios gobierna y controla, escucha: la naturaleza, a Satanás, los demonios, reyes, naciones, la vida, la muerte, el pecado, la conversión de los incrédulos, toda la vida cristiana y hasta el final de la gran comisión. 45 capítulos dedicados a esta sola doctrina. Yo no tengo la ilusión hoy de cubrirlo en una hora, a menos que quieras quedarte hasta medianoche, y aún así no creo que lo logre.
Lo que vamos a hacer con esa introducción es comenzar a definir la terminología. Es, como si tú quieres, mi segundo punto. Ya lo introduje, déjame definir la terminología. Yo creo que la mayoría de los autores ortodoxos están de acuerdo en lo que la providencia de Dios es y lo que no es. Déjame darte uno de ellos: John MacArthur, en un mensaje predicado en el año 1929 y posteriormente publicado, dice que la providencia es un término que tiene que ver con que Dios, sin interferir con los procesos normales de la vida, forja todas las contingencias y todos los pensamientos y acciones para efectuar exactamente lo que Él quiere, cuando Él quiere, con quien Él quiere, donde Él quiere.
Yo creo que cuando el pastor MacArthur habla de que sin interferir Dios actúa, sin interferir con los eventos naturales o los procesos normales de la vida, como dice su cita, se está refiriendo al hecho de que muchas veces, cuando el hombre, tú y yo, llevamos a cabo nuestra voluntad en el diario vivir, Dios está de alguna forma desconocida para nosotros todavía, orquestando esos eventos tuyos que tú llevas a cabo por libre voluntad, por así decirlo, por el deseo que tenías en ese momento. Y que al mismo tiempo, cuando los eventos de la naturaleza ocurren, como la lluvia, y el sol que sale, y el sol que se pone, al mismo tiempo, sin interferir con ellos, Dios todavía está no solamente supervisando que eso ocurre, sino llevando a cabo sus propósitos de manera minuciosa.
Entonces, déjame darte una sola ilustración de cientos de ilustraciones que aparecen en la Biblia de esta providencia de Dios. Cuando tú abres el libro de los Hechos, tú comienzas a ver el crecimiento de la iglesia. La iglesia nace, crece, se expande, y en medio de eso hay una observación que Lucas, el autor del libro de los Hechos, hace en el capítulo 4, versículos 27 y 28. Él dice que tanto Herodes como Poncio Pilato, junto con los gentiles y los pueblos de Israel, tramaron contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. En otras palabras, Herodes, Pilato, los romanos, los judíos, ejercieron su voluntad libre y pecaminosa, cometieron un pecado enorme, pero al final, cuando ellos llevaron a cabo sus deseos, terminaron haciendo exactamente lo que Dios había predestinado que ocurriera. Y Dios no puso ni pensamiento ni deseos de pecado en ellos; simplemente ellos actuaron, Dios los dejó actuar y al mismo tiempo llevó a cabo su voluntad. Ahora comenzamos a tener como una idea y un entendimiento.
Uno de los diccionarios consultados dice lo siguiente: "La providencia de Dios es la incesante actividad del Creador, incesante, nunca para, mediante la cual con gran bondad y misericordia Él mantiene a sus criaturas en ordenada existencia. Además, guía y dirige todos los acontecimientos, circunstancias y acciones libres de los ángeles y hombres, y encamina todo hacia el fin propuesto para su propia gloria". De manera que lo que los autores de este diccionario, que son varios, están insinuando, o más bien enseñando, es que nuestro Dios está involucrado en todos los eventos de la creación, independientemente de que sean grandes o pequeños.
Un terremoto se debe a una causa natural y una falla en el subsuelo. Sin embargo, Dios conoce la falla, podía impedir, podía corregir la falla, podía impedir que la falla fallara, propósito entre la redundancia, que la falla fallara y que ocurriera el terremoto. Pudo haberlo hecho, pero no lo hizo. De manera que, sin interferir, Él permitió el terremoto, y todo el daño que el terremoto traiga todavía permanece bajo la providencia de Dios. De hecho, nosotros leemos en Amós, y mi memoria no me falla: si ocurre una catástrofe, una tragedia en la ciudad, ¿no la causó Dios? ¿No soy yo quien la ha causado? Él se responsabiliza por el ciclón, por el terremoto, por la tragedia.
En el transcurso de la historia no hay accidentes, independientemente de cuán bruscos sean. Job perdió diez hijos en un solo instante, diez. Job dijo: "Jehová dio y Jehová quitó". Ahí tú ves conocida la providencia de Dios. Esto no ocurrió sin que Dios dijera que podía y debía ocurrir. Cada evento de la historia que Dios orquesta tiene el propósito de desplegar la gloria de Dios. Por lo repelente que parezca, como fue la cruz de Cristo, nada ha sido más cruel que la crucifixión de Cristo, y Dios estaba detrás de dicho evento. Y al mismo tiempo, cada experiencia por la que atraviesan los hijos de Dios tiene el propósito de moldearnos a su imagen. Es como que Dios dijera: "Sigue por ahí, cuando yo termine de trabajar, te darás cuenta cómo yo estaba proponiéndome moldear tu carácter, mi imagen en ti".
Eso suena mucho como a soberanía. La soberanía cae bajo la providencia de Dios, pero no es lo mismo que la providencia de Dios, porque la soberanía solo tiene que ver con el hecho de que Dios tiene el poder y tiene la autoridad para hacer lo que Él quiera, cuando Él quiera, con quien Él quiera. Pero la providencia de Dios es mucho más que eso. De manera que yo te voy a leer lo que yo construí como mi definición. Yo no estoy insinuando como que esto es nuevo; es simplemente, dado todos los recursos revisados tanto en la biblioteca como en la literatura bíblica cristiana también, yo compuse esta definición. Alguien que está aquí entre nosotros me dijo entre el servicio que estuvo en el primero que la leyera otra vez, de manera que la repetición se debe a esa petición.
Cuando hablamos de la providencia de Dios nos referimos al hecho de que Dios sostiene toda su creación y gobierna todos los eventos de la naturaleza de manera perfecta, con la intención de glorificar su nombre, y al hacerlo tiene la intención de bendecir a aquellos a quienes Él ama de manera especial. De manera que, a lo largo de su historia, Dios ha interactuado con toda la creación para bendecir a sus elegidos a través de cada uno de sus atributos, y lo ha hecho de una forma continua, a través de los eventos ordinarios de la vida, así como a través de sus intervenciones milagrosas, las cuales siguen siendo igualmente ordinarias para Dios porque no hay nada difícil para Él.
Cuando hablamos de la providencia de Dios nos referimos al hecho de que Dios sostiene toda su creación y gobierna todos los eventos de la naturaleza de manera perfecta, con la intención de glorificar su nombre, y al hacerlo tiene la intención de bendecir a quienes Él ama de manera especial. De tal forma que, a lo largo de su historia, Dios ha interactuado con toda la creación para bendecir a sus elegidos a través de cada uno de sus atributos, y lo ha hecho de forma continua, a través de los eventos ordinarios de la vida, así como a través de sus intervenciones milagrosas, las cuales de por sí, al final, son ordinarias para Dios porque no hay nada difícil para Él.
Si desempacamos todo eso que hemos dicho hasta ahora, en esencia lo que estamos diciendo podíamos afirmar es que Dios sostiene todas las cosas, gobierna todos los eventos, dirige todo a su fin señalado, hace todo eso para su gloria y siempre al mismo tiempo lo hace para bendecir a sus hijos en todas las circunstancias eventualmente.
Y con esa introducción no tan corta, yo quiero ahora proponerte que leamos juntos del capítulo 16 del Éxodo el versículo 1, y luego vamos a dar algunos otros del mismo capítulo para entender más el contexto de los versículos. Comienzo en el versículo uno del capítulo 16, pero antes recuerda o te menciono que ya habían salido del Mar Rojo, Moisés los hizo caminar en dirección del desierto de Shur y eventualmente llegaron a una área conocida como Mara. Y ahí estaban las aguas de Mara, el pueblo de Israel quería detenerse, quería beber agua, las aguas eran amargas y se quejó. Y esto es lo que Dios les dice en esa ocasión: "Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios, porque yo el Señor soy tu sanador." La protección número uno.
Ahora el texto del capítulo 16 del Éxodo el versículo 1: "Partieron de Elim," así se llamaba donde estaban las aguas de Mara, "y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día 15 del segundo mes después de la salida de la tierra de Egipto." Tenían seis semanas, mes y medio. "Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto. Los israelitas les decían: Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos, pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud."
"Entonces el Señor dijo a Moisés: Yo haré llover pan del cielo para ustedes. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley. En el sexto día, cuando preparen lo que traigan, la porción será el doble de lo que recogen diariamente."
"Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: A la tarde sabrán que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto, y por la mañana verán la gloria del Señor, pues él ha oído sus murmuraciones contra el Señor. ¿Qué somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros? Moisés dijo: Esto sucederá cuando el Señor les dé carne para comer por la tarde y pan hasta saciarse por la mañana, porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra él. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros sino contra el Señor."
"Entonces Moisés dijo a Aarón: Di a toda la congregación de los israelitas: Acérquense a la presencia del Señor, porque él ha oído sus murmuraciones. Mientras Aarón hablaba, toda la congregación de los israelitas miraron hacia el desierto y vieron que la gloria del Señor se apareció en la nube. Y el Señor habló a Moisés y le dijo: He oído las murmuraciones de los israelitas. Háblales y diles: Al caer la tarde comerán carne, y por la mañana se saciarán de pan, y sabrán que yo soy el Señor su Dios."
Lo primero que yo quiero que tú y yo veamos de este texto es cómo la providencia de Dios actúa sobre las acciones pecaminosas del diario vivir, una a una. La providencia de Dios es su interacción con una de las acciones pecaminosas del diario vivir y así con cada una de ellas. En el pasaje que yo acabo de leer, uno de cientos, tú ves a Dios interactuando con su naturaleza e interactuando con los hombres en medio de su necesidad, hasta el punto que les hizo llover pan del cielo.
El mismo Señor que controla la lluvia que viste ayer o antes de ayer caer es el mismo Señor que ahora ha decidido hacer llover pan del cielo. Y lo hizo como si fuera algo ordinario, lo cual no lo fue, pero eso muestra cómo Dios gobierna su naturaleza y cómo él proveyó de pan por 40 años a toda una población que estuvo en el desierto. Y cómo de verdad en la noche hacía encender un fuego para que les diera luz, los iluminara, de la misma forma que bosques en Estados Unidos y otras regiones se incendian de manera natural. Dios ahora, de manera sobrenatural, hacía que eso ocurriera todas las noches y se apagaba al otro día para iluminar al pueblo. Y de la misma forma que las nubes ahí afuera que están sobre nosotros están moviéndose en esta forma de alguna manera, Dios hizo que desde allá pudiera caer pan todos los días para mantenerlos.
Entonces, tú ves en el versículo 1 que el pueblo se está moviendo de un lugar a otro en el desierto por orden de Dios. En el versículo 3 tú comienzas a oír el problema del pueblo. Nota que no dije el problema del desierto. Versículo 3: "Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos." ¿En serio? ¿Tú crees eso? ¿Tú crees que los esclavos en Egipto se sentaban y se saciaban con grandes cantidades de carne y de pan? "Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud." La queja siempre glorifica el pasado y se queja del presente.
Nota que el texto dice que toda la congregación se quejó contra sus líderes Moisés y Aarón, pero Moisés, o el texto dice, que su murmuración fue oída por Dios. Yo diría fue providencialmente escuchada por Dios. Hermano, escúchame, lo que se habla acá abajo se oye allá arriba. Y yo lo sé no simplemente porque tú lo puedes ver a lo largo de toda la historia bíblica, es que Cristo lo dijo de una manera todavía mucho más intimidante y habló que cada uno de nosotros daría cuenta de cada palabra ociosa que haya salido de nuestra boca, de cada palabra irracional, de cada palabra pecaminosa, de cada palabra que no lo honró. Hay un día de rendición de cuenta. Cristo lo dice de cada pensamiento, de cada idea general, y no de cada palabra. Lo que se habla aquí se oye en el cielo.
Y lamentablemente esta queja fue un mal recurrente en el pueblo judío, lo sigue siendo hasta el día de hoy en medio del pueblo de Dios. El pueblo se quejó en Egipto cuando sus capataces aumentaron el trabajo para que hicieran el ladrillo. El pueblo se quejó después que salió de Egipto y estaba frente a Baal-zefón porque había una amenaza de que los egipcios venían y ahí estaba el mar, y "no sé qué van a hacer." El pueblo se quejó cuando cruzó el mar, tan pronto llegó a las aguas de Mara, y el pueblo volvió a quejarse ahora en este otro evento, de manera que esto continúa por 40 años.
El problema, hermano, es contigo, conmigo, con el ser humano. Es que el ser humano piensa que la fiebre está en la sábana. No son las circunstancias externas las que causan mis quejas, porque Moisés estuvo justamente en cada una de las ocasiones cuando el pueblo se quejó sin quejarse. Lo que el desierto hace es que pone de manifiesto las condiciones de mi corazón.
La queja es pecaminosa de principio a fin porque no reconoce la providencia de Dios que hace que las cosas ocurran como ocurren. Me deja decirte eso otra vez. La queja es pecaminosa de principio a fin porque no reconoce que es la providencia de Dios que determina que las cosas ocurran como ocurren.
El Señor escuchó la queja airada del pueblo, pero como el Señor no es como ellos ni como nosotros, el Señor no respondió de la misma manera sino que respondió con su bondad. Pero en otras ocasiones la queja del pueblo hizo que Dios se airara enormemente. Escucha la bondad de Dios, ya se quejaron por si acaso tres, por si acaso cuatro. Entonces el Señor dijo a Moisés: "Yo haré llover pan del cielo para ustedes, el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día." Ahí está el Señor proveyendo sustento fielmente a un pueblo infiel, su providencia interactuando con acciones pecaminosas de este pueblo.
Pero el Señor prometió maná para todos los días y por tanto debían recoger una porción suficiente para ese día, no más. Las instrucciones fueron claras, versículo 4 y versículo 19: recojan la porción del día solamente. Y debían obedecer, pero no confiaron en Dios y desobedecieron.
De manera que tú puedes ver que la experiencia fue diseñada no simplemente para que ellos puedan conocer al Señor su proveedor, porque también parte de la intención era poner de manifiesto su corazón. Y al mismo tiempo, no solamente el Señor diseñó la carencia con una intención, Dios diseñó cómo iba a proveer la provisión, cómo iba a traer la provisión con otra intención similar. De manera que Dios no solamente diseña las circunstancias para traer a la luz cosas que él quiere que se conozcan.
Escucha qué es lo que dice el Señor. En el versículo 4 él comienza diciendo: "Yo haré llover pan del cielo." Es su bondad. Pero escucha al final del versículo, en el mismo versículo, ¿para qué va a mostrar su bondad de esa manera? "Para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley." Yo he sido movido en mi misericordia por ellos para proveerles, pero yo no simplemente lo voy a proveer, yo voy a diseñar la provisión, porque aquí hay que revelar cosas y hacer cosas. Yo voy a ponerlos a prueba, a ver si ellos andan en mi ley.
En su incredulidad no le creyeron, porque hubo momentos donde gente salió a buscar, donde gente guardó una porción mayor que la que necesitaba para el día, y ese pan que guardaron cogió gusanos y se pudrió. Diseño, el versículo 20. Pero luego el Señor les dice en el versículo 26 que en el día de reposo no salgan a recoger, porque no iba a haber nada, que el día antes del día de reposo recogieran una doble porción y la guardaran. Esa no se va a dañar, para que el día de reposo no tengan que salir, porque era justamente de reposo. Pero sabe qué pasa, próximo versículo 27: la gente salió a buscar. ¿Y tú crees que el Señor volvió a expresar su bondad? No. Versículo 28: "Entonces el Señor dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo se negarán ustedes a guardar mis mandamientos y mis leyes?"
Ves que la provisión tenía un diseño. Yo le voy a traer pan todos los días, pero la provisión tiene sus regulaciones. Yo quiero saber si ellos van a andar en mi ley. Y cuando la provisión llegó, ellos violaron la ley más de una vez en más de una forma. Y ahí el Señor ya se está irritando: "¿Hasta cuándo se negarán ustedes a guardar mis mandamientos y mis leyes?" La ley, su queja comenzó a irritar al Señor.
Hermanos, tengamos cuidado con la persistencia de nuestros pecados. El mismo pecado, en este caso es la queja, pero para cada uno de nosotros puede ser algo diferente, porque la persistencia del pecado comienza a irritar a Dios e invita eventualmente la ira de Dios. Escucha lo que ocurrió, lo que se narra en el libro de Números. El libro de Éxodo básicamente cubre tres meses del desierto, de los 40 años. Tres meses, un año para resumirlo fácilmente. El libro de Números cubre 39 años, unos meses menos. En el libro de Números, capítulo once, versículo uno, escucha lo que dice: "El pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos del Señor, y cuando el Señor lo oyó se encendió su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento."
El maná. Los eventos de nuestras vidas son ordenados por la providencia de Dios. Son ordenados por la providencia de Dios, por un lado, para poner en despliegue su gloria, y ahí estaba el maná milagrosamente traído. Por otro lado, son ordenados por la providencia de Dios para revelar nuestro corazón; ahí estaba la queja. Y finalmente son ordenados por Dios para eliminar de nuestras vidas aquellas cosas que la contaminan, corazones rebeldes que no siguen su ley, como lo vemos en el texto de hoy.
En esta vida, hermano, tú y yo debemos entender: no hay eventos fortuitos. Eso de que "hermano, a la suerte, suerte", en nuestras palabras, "Dios mediante, vamos a ver lo que la suerte te trae"... En esta vida no hay eventos fortuitos. Nada funciona u ocurre al azar. Nada sorprende a Dios. La carencia de alimento fue providencialmente orquestada por Dios, y la manera como el pan fue provisto también.
Yo no me inventé eso. Yo ni siquiera inferí eso. Es fácil de inferirlo si tú lees el Pentateuco, pero yo no lo inferí. Dios lo dijo. Déjenme leerlo en Deuteronomio 8, versículos 2 y 3. Nota cómo Dios explica el diseño de su prueba, la intención de su prueba en la provisión del pan. Deuteronomio 8:2-3: "Y te acordarás de todo el camino por donde el Señor te ha traído por el desierto durante estos 40 años." Para eso Dios te ha traído por 40 años. Aquí está la intención: "Para humillarte, probándote, para saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos." Ahí está la intención. "Él te humilló y te dejó tener hambre y te alimentó con el maná que tú no conocías." Todo parte de un diseño. "Ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor."
Que el hombre no vive solamente porque come pan. Él puede vivir físicamente de esa manera, pero su alma tiene una vida también, y el pan de tu alma es mi Palabra. Y cuando esa alma no come mi Palabra, esa alma se muere también. Pero como no lo conocías y tu orgullo no te lo permitía, yo diseñé el desierto para humillarte, porque estaba probándote, a fin de saber qué había en tu corazón. Yo creo que desde el cielo se dice: "A fin de que ustedes sepan y otros sepan lo que había en tu corazón, porque yo lo sé." El desierto fue simplemente el revelador.
Moisés conocía perfectamente que él no estaba en el desierto por voluntad humana, y no estaba en el desierto al azar. No porque salimos para el desierto, "aquí estoy", y "acá ni sabe bien siquiera dónde estamos". Escucha lo que dice el texto, versículo 6: "Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: A la tarde sabrán que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto." ¿A ustedes se les olvidó quién fue que nos llamó a salir aquí? ¿Ustedes se les olvidó? ¿Ustedes se les olvidó que fue el Dios que te sacó, que abrió el mar y cubrió a los egipcios con agua? ¿Ustedes se les olvidó? ¿Ustedes se les olvidó quién sanó las aguas de Mara para que pudieran tomarlas? Porque las aguas eran amargas, el pueblo no las deseaba, y Dios instruyó a Moisés, esto anterior a este evento, para que tomara la rama de un árbol, la echara, y se endulzaron las aguas y pudieron beber. ¿Ustedes se les olvidó?
Versículo 6, ahora el versículo 7: Moisés les dice "mañana verán la gloria del Señor." Y luego ellos vieron cómo la gloria del Señor apareció en la nube, y luego la manifestación terrenal, por así decirlo, de dicha gloria: el maná. El maná es una expresión de su gloria porque es una expresión visible del poder de Dios que es capaz de hacer que la naturaleza provea para sus hijos. Es una manifestación de la misericordia de Dios que se conduele de la miseria o necesidad humana. Es una expresión del amor de Dios para preservar a su pueblo y de la gracia de Dios que le dio y nos da lo que nosotros no merecemos, literalmente hablando.
Tú puedes ver entonces la providencia de Dios en cada uno de los eventos de nuestras vidas. En el maná, en la providencia de Dios, en el desierto, Dios hizo: "Yo proveeré." Pero cuando tú vas al supermercado a comprar, en la providencia de Dios, Dios está proveyendo a través de un salario, a través de un ingreso, y está proveyendo a través de un supermercado que trae comida y la trae a tiempo para que tú puedas encontrarla y la puedas disfrutar. Cuando tú comienzas a quejarte, llegas al supermercado y no encuentras lo que quieres: "Aquí no hay de nada." Y te volteas y está lleno de todas las otras cosas que tú no quieres. ¿Sabes que la providencia de Dios determinó que no hubiera lo que tú querías? Para ver lo que había en tu corazón. "No hay de nada", pero alrededor hay de todo.
Y quiero que veamos ahora el próximo punto: cómo cada evento de la tierra tiene dos lecturas. Yo creo que ustedes me han oído hablar de eso, pero yo voy a tratar de ilustrar lo que se ha dicho de una mejor manera hoy, a través del texto. Todo evento de la tierra tiene dos lecturas. Yo no sé para qué tú viniste, o yo vine. Tú pudieras... no sé tampoco para qué usted vino, aparte de lo que yo puedo ver, que es a predicar. Bueno, esa es la lectura terrenal. Ahora, Dios ha leído este día, este evento, este encuentro tuyo y mío de otra manera.
Entonces, la lectura terrenal revela la naturaleza del hombre. Bueno, "ahora fui a la iglesia porque los domingos es el día del Señor y hay que cumplir", pudiera ser una respuesta. Pero la lectura celestial revela la naturaleza de Dios. Es que escucha, versículo 8: "El Señor ha oído sus murmuraciones contra él, pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros sino contra el Señor." Y comienza, o sea, déjenme ver cuál es la lectura de esta carestía, qué es lo que va a revelar. Bueno, hay un pueblo que se queja, y al quejarse el pueblo no está poniendo de manifiesto, o no se está percatando, que su queja no es contra nosotros.
De manera que tú realmente puedes ver lo que el Señor nos ha escrito acerca de Moisés en el Salmo 103:7: que Moisés conocía los caminos de Dios. Implica que Moisés sabía cómo Dios obra, no simplemente las obras de Dios. El salmo ahí mismo dice que el pueblo conocía sus obras. No, Moisés conoció sus obras, pero además de eso conoció sus caminos: cómo Dios es, cómo Dios obra. Y como conoció al Señor, llegó a conocer la providencia de Dios.
Bueno, hermanos, si nosotros vivimos la historia de Dios, no es mi historia, escúchame, esto está escrito: nosotros estamos viviendo lo que Dios ya conoce. Si nosotros vivimos la historia de Dios para su gloria y vivimos esa historia bajo la providencia de Dios, entonces tú sabes que las cosas no llegan a tu vida al azar. No, nunca, imposible, sino porque la sabiduría de Dios lo ha permitido, ya sea de una forma activa o pasiva.
Y es muy importante que lo entiendan, porque la crucifixión de Cristo fue permitida de una manera pasiva, aunque ellos llevaron a cabo la voluntad de Dios. Porque ahorita alguien puede decir: "Pues entonces Dios bendice cuando yo peco." No, Dios no bendice cuando tú pecas. Lo vamos a ver rápidamente. Simplemente Dios dice: "Pero cuando tú pecas, tú no vas a parar mis propósitos. Yo los voy a llevar a cabo." Con lo cual Él demuestra su sabiduría.
Entonces, esta prueba está poniendo de manifiesto la lectura que se puede dar a nivel terrenal: bueno, que no había pan. La respuesta de Dios: bueno, aquí está el pan. El corazón de Dios. Pero nota esta frase: "El Señor ha oído", versículo 7; "el Señor ha oído", versículo 8; "el Señor ha oído", versículo 9. Lo que se dice abajo se escucha en el cielo. ¿Qué fue lo que oyó? Sus murmuraciones, sus quejas. El versículo 2 dice que el pueblo se quejó contra Moisés y Aarón; esa es la lectura terrenal. La lectura celestial dice otra cosa: versículo 7, se quejaron contra el Señor; versículo 8, primera parte, se quejaron contra Él; versículo 8, segunda parte, se quejaron contra el Señor.
Tres veces el texto enfatiza que el Señor oyó sus murmuraciones. Tres veces el texto enfatiza que ellos se quejaron contra el Señor, no contra Moisés. Ahora nota la naturaleza de Dios, que permanece fiel a pesar de la infidelidad del pueblo. Ya conocemos en esta prueba la naturaleza del corazón del hombre: la queja, las murmuraciones. Ahora nota la naturaleza del corazón de Dios.
Versículo 10: "Mientras Aarón hablaba, toda la congregación de los israelitas miraron hacia el desierto y vieron..." ¿Qué fue lo que vieron? Vieron el maná, pero ¿saben cómo lo dice el texto? Vieron que la gloria del Señor se apareció en la nube, y luego vieron el maná que se depositó sobre la tierra, porque ahí está la gloria y aquí abajo está la manifestación de dicha gloria, como ya mencionaba. Vieron algo blanco. Si siguen leyendo el texto, te va a decir más adelante que cuando lo vieron dijeron: "¿Qué es esto?" Y eso es lo que significa la palabra maná. Maná no significa que no hay maná. Es una pregunta: "¿Qué es esto?" Y la respuesta sería: el pan provisto por la providencia de Dios.
Escucha la generosidad de Dios en el versículo 12: "Al caer la tarde comerán carne." Pero además del pan, le va a dar carne. "Y por la mañana se saciarán de pan. Sabrán que yo soy el Señor su Dios." Lamentablemente, la abundancia del Señor a lo largo de cuarenta años contrastó con la pobreza espiritual de su pueblo en el desierto. La abundancia del corazón de Dios contrastó por cuarenta años con la pobreza espiritual del corazón de su pueblo en el desierto. Pan en la mañana, carne en la noche, por cuarenta años.
Y si sigues leyendo, el versículo 13 trae el cumplimiento de lo prometido: "Por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento." Ahí está. Tú notaste cómo Dios ordenó elementos de la naturaleza. Codornices para dos millones de personas. ¿Te lo imaginas? En el desierto. En el desierto no hay árboles. ¿De dónde salieron estas codornices? No hay ramas para las aves posarse, donde hacer sus nidos. No hay agua para que las aves puedan calmar su sed. En el desierto no hay nada. Además, tenemos que recordar que las aves que están criadas en la naturaleza, ellas no vuelan en dirección de seres humanos, sobre todo para perder su vida. No sé cuántos miles de codornices estuvieron ahí para hacer comidas. Pero como Dios en su providencia gobierna y orquesta todos los elementos de su creación, en esta ocasión dirigió las aves en su dirección a pesar de su corazón.
Y si hay algo que nosotros sabemos, es que estos hechos no solamente muestran la providencia de Dios. Muestran el corazón tenebroso del hombre y el corazón misericordioso de Dios, por un lado. El corazón tenebroso del hombre, el corazón misericordioso de Dios. Muestran el corazón impaciente del ser humano y el corazón de Dios que es lento para la ira. Muestran el corazón olvidadizo del hombre, que se olvidaron de quién fue que los sacó del desierto. Y al mismo tiempo muestra el corazón pedagógico del Padre. Pedagógico tiene que ver con enseñanza: el corazón pedagógico del Padre para con sus hijos, que continúa pacientemente enseñándonos a través de los eventos de nuestras vidas. ¡Wow! Todo evento en la tierra tiene dos lecturas: una terrenal y una celestial.
Finalmente, veamos el señorío de Dios ejercido a través de su providencia. El versículo 12 termina con esta frase: "Sabrán que yo soy el Señor su Dios." Quizás de todas las frases leídas en el versículo 12, la que a mí más me impresionó esta vez que estaba volviendo a estudiar el Éxodo fue: "Sabrán que yo soy el Señor." Pues sabes que ese es el problema de la humanidad, creyente y no creyente. Y es que los hombres no saben quién Dios es. No sabemos, y nosotros no sabemos quiénes nosotros somos. Este fue el problema del pueblo judío: es que ustedes no saben quién yo soy, y ustedes no saben quiénes ustedes son. Por tanto, el desierto va a poner de manifiesto otra vez quién yo soy y quiénes son ustedes.
El incrédulo no sabe, o no quiere admitir, quién es el Señor, o que el Señor es el Creador y Sustentador y Juez. Ese es el problema. "Este Señor no lo quiero dejar sobre mi vida." Es el problema del incrédulo. Pero el creyente, que dice, que afirma, que proclama que Dios es Señor, lo niega con su vida, ¿sabes? Porque no acaba de aceptar que Dios es Señor sobre sus circunstancias. Que Dios es Señor sobre sus circunstancias, las pequeñas y las grandes.
Yo mencionaba, no me gusta usar ejemplos personales, pero yo decía: cuando yo tenía once años, o doce años ya, como algunos meses, mi padre murió. Y sabes que murió a los seis meses de yo haber sido diagnosticado con diabetes. Eso no fue un accidente. Ni la diabetes primero, ni la muerte de mi padre seis meses después, que era mi amigo personal, con quien yo leía todos los días a las cinco de la mañana. Eso no fue fortuito. Eso tenía la intención de formar un carácter, y Dios entendía que tanto una cosa como la otra serían parte de mis bendiciones, de manera que yo no lo podía entender ni nadie más, pero Dios no se equivocó. Dios es Señor sobre mis circunstancias. En inglés sería: "I don't get it." En español sería simplemente: "Tú no entiendes. Explícame." O quizás lo sabemos, pero no entendemos las implicaciones.
La frase "sabrán que yo soy el Señor" aparece de manera repetitiva. Me han dado algunas ilustraciones: Éxodo 6:7, "sabrán que yo soy el Señor"; Éxodo 7:5, "sabrán que yo soy el Señor"; Éxodo 14:4, "sabrán que yo soy el Señor"; Éxodo 14:18, "sabrán que yo soy el Señor"; Éxodo 16:12, "sabrán que yo soy el Señor." Y luego llegamos al libro de Ezequiel. En Ezequiel, cincuenta y cuatro veces Dios dice: "Sabrán que yo soy el Señor." Dios sabe cuál es ese problema. They don't get it. Ellos no saben, ellos no entienden que yo soy el Señor.
Y sabes qué, la prioridad de todas esas cincuenta y cuatro veces en el libro de Ezequiel, múltiples veces el contexto es: "Ustedes han violado mi ley, y los llevaré al desierto para ver si van a mantener mi ley, a guardar mi ley." Violaron mi ley y yo los dispersé a los cuatro puntos cardinales, y los voy a disciplinar allá. Cuando esto ocurra y esto ocurra y esto ocurra, y cuando yo los discipline, los pueblos aledaños sabrán que yo soy el Señor. Wow. En otras palabras, la gente que nos observa y los pueblos aledaños pueden llegar a la conclusión de que Dios es el Señor de más de una manera.
Pueden hacerlo, pueden llegar a la conclusión. Por un lado, pueden llegar a esa conclusión si ven al pueblo vivir de una manera santa y Dios los bendice grandemente, y luego entonces: "¡Wow! Mira, esta gente realmente vive una vida digna del Dios que ellos conocen". Y eso es lo que tú lees en Joel. En el libro de Joel, la frase "sabrán que yo soy el Señor" aparece dos veces, y el contexto está relacionado al pueblo de Israel y está relacionado a bendiciones, no a disciplina. ¿Por qué? Porque cuando el pueblo crea y venga a mí, me busque, yo lo voy a llenar de bendiciones, y el texto dice: "Entonces sabrán que yo soy el Señor". Pero en ese otro contexto es diferente: cuando yo los discipline, los pueblos aledaños dirán: "Ellos tenían una ley, violaron la ley de su Dios, y mira su disciplina". Ellos concluirán, y el pueblo también, que yo soy el Señor.
Voy a dividir esa frase "sabrán que yo soy el Señor" en cuatro partes: "sabrán", "que yo soy", "el Señor" y "su Dios". Brevemente: "sabrán", que en el contexto significa que finalmente ellos van a entender no solamente que yo soy Dios, sino las implicaciones de que yo lo sea. Sabrán, van a conocer. "Yo soy", la segunda frase. "Yo soy", esa frase nos recuerda y nos remonta a Éxodo capítulo 3, cuando Moisés se encontró con este Dios que no conocía y le pregunta: "¿Cuál es tu nombre?" Y Dios le dijo: "Yo soy. Dile al pueblo que Yo Soy me envió".
"El Señor", la tercera parte. El Señor, la persona que creó el universo, que sostiene la creación, pero que además es llamado Señor, que gobierna de manera soberana y que juzga imparcialmente. Y vamos a saber eso.
La última es la más dulce de todas: "su Dios". Además del pueblo, hay unos y otros. Yo no creo que nosotros entendemos lo especialmente extraordinario, asombroso que es que Dios te llame, te diga: "Yo soy tu Dios", de manera personal. "Yo soy tu Dios". ¿Cuál Dios? Tu Dios que te redimió. "Yo soy tu Dios que dio a su Hijo cuando tú no eras hijo para hacerte mi hijo". ¿Tú estás entendiendo? "Yo soy el Señor tu Dios, quien dio a su Hijo para que tú llegaras a ser otro de mis hijos. Yo di la vida, por tu vida". ¿En serio? ¿De Dios? Sí, pero la vida de mi Hijo para que tú vivieras.
Y este pueblo en el desierto probó que el desierto, ya sea el de ellos o los que nosotros atravesamos, son el mejor lugar para Dios mostrar su providencia. Dios provee, Dios controla, Dios gobierna. Ayer en el desierto Dios sacó agua de una roca, una roca para dos millones de personas, se calculó, y sus animales también. ¡Wow! Ahí en el desierto Dios movió una bandada de codornices en su dirección para alimentar a toda esa gente. Anterior, antes de llegar al desierto, Dios sopló un viento, produjo el viento, Dios lo habló, y ahora el pueblo atravesó entre dos paredes de agua, y luego la cerró.
Pero luego vino Cristo, y cuando había un viento creado por condiciones atmosféricas, por las leyes de la naturaleza, como es dueño y señor de las leyes de la naturaleza, él calmó los vientos. "Estad quietos". El muy conocido teólogo Luis Berkhof dice que Dios gobierna el universo conforme a la naturaleza de las criaturas. Entonces déjame desarrollar lo que él sigue diciendo. El universo físico: él estableció las leyes de la naturaleza. En otras palabras, el sol sale en la mañana, se pone en la noche. Hay leyes de la naturaleza que determinan eso. Dios no tiene que dar un decreto todos los días.
Sin embargo, cuando Cristo habló en Mateo 5:45, dice que Dios hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Si alguien te preguntara rápidamente qué es lo que me llama la atención, es como la misericordia de Dios sobre buenos y malos, justos e injustos, el sol. Eso llama la atención. Pero hay una frase potente, dice que Dios hace salir. Dos frases potentes: "Dios hace salir". En otras palabras, las leyes de la naturaleza que hacen que el sol salga y se ponga, es verdad que funcionan de forma natural, pero ellas dependen de Dios. Por eso es que Cristo dice: "Dios hace salir". Y escucha ahora: "su sol". No "el sol", "su sol". ¿Por qué su sol? No solamente porque lo posee, sino porque lo gobierna. Lo gobierna tanto que en medio de una batalla, para darle la victoria a los israelitas, paró el sol, paró la luna, hasta que luego finalmente Dios dijo que pueden seguir moviéndose los astros, y la victoria fue ganada por el pueblo de Israel. Porque él controla la naturaleza y controla los astros, y lo hace a través de las leyes de la naturaleza que dependen de él.
Esa es una parte. Berkhof continúa, dice que Dios también gobierna el mundo animal a través de sus instintos. Mucho de lo que los animales hacen, no todo, pero mucho de lo que hacen es por instinto. Tú puedes ver la leona o el tigre, verdad, como con sus cachorros, cómo los cuida por instinto materno. Pero luego que crecen y se van, ya no se acuerdan que eran hijos de ellos, pero hubo un instinto materno. Pero otras veces Dios toma esos animales, como las codornices, y los mueve no por instinto en una dirección, sino porque él controla las leyes de la naturaleza y el reino animal.
Berkhof continúa, dice que Dios controla las criaturas morales, a nosotros, a través de una serie de circunstancias, motivaciones, instrucción, persuasión y ejemplo. Eso es exactamente lo que estoy haciendo ahora. Yo estoy tratando de predicar, o estoy predicando, y Dios está obrando usando su Palabra. Pero algunos de ustedes tienen convicción, otros tienen no sé qué sentimientos tienen, otros están tomando decisiones que de aquí en adelante van a hacer las cosas de una manera u otra. Dios está controlando todo eso, y lo está haciendo otra vez: circunstancias, nos juntamos; motivaciones que estoy dando; instrucción que estoy trayendo de la Palabra; persuasión, claro que estoy tratando de persuadir; y ejemplo, claro que estoy trayendo ejemplos. Todo para ser usado por Dios.
Y finalmente dice Berkhof que Dios trabaja personalmente a través de la obra del Espíritu Santo, como lo hace sobre el intelecto, sobre el corazón y sobre la voluntad. Dios usa todo lo que está a su disposición para llevar a cabo sus planes. Manos hacer llover, pan del cielo y abrir el mar son cosas extraordinarias, pero Dios ha revelado que él, no solamente que su providencia no solamente opera en las cosas extraordinarias, sino en las más ordinarias que tú puedas imaginar.
Escucha lo que dice Mateo 10:29-30: "¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Y sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin permitirlo el Padre. Y hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados". ¿Tú puedes pensar en algo más trivial que dos pajarillos ahí en el bosque? Se murió uno. Sí, el Padre dio permiso. ¿Tú puedes pensar en algo más trivial que eso? Yo puedo pensar en algo más trivial que eso, está aquí: ¿cuántos cabellos me quedan? Totalmente trivial. Yo sé que no es así para todo el mundo, porque alguna gente... bueno, déjenme ahí, déjenme seguir hacia adelante.
Escucha a Cristo obrando otra vez. Mateo 6:27, 28-29: "¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?" Que si yo muero mañana o pasado, en manos... Si Dios entiende que yo termino esta noche a las ocho de la noche, no va a ser a las siete y media ni a las ocho y media, será a las ocho. ¿Y con preocuparnos? Yo no voy a extender eso. Yo puedo agravar mi tiempo en lo que eso llega, preocupándome, quejándome, agrediéndome, molestándome, deprimiéndome, lo que tú quieras. El reloj no va a cambiar.
Versículo 28: "Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos". ¿Han visto la belleza de los colores de las aves? ¿Han visto la belleza de los colores de alguna de las flores? Dios dice: "Imagínate que yo te vistiera de esa manera". ¿Tú imaginas? Porque la belleza de las flores y la belleza de los colores de las aves, a veces ellas están ahí para desplegar la gloria de Dios. Pero ¿saben para qué más? Para el deleite de sus hijos aquí abajo, cuando tú las contemplas y observas y tratas de ver al Creador detrás de los colores. Y si bien es cierto que nosotros no tenemos vestimentas de los colores de Dios, nosotros pudiéramos tener obras hechas para Dios, para su honra, que nos visten, y que otros pudieran decir: "¡Wow! ¡Wow! ¡Wow! El color de ese carácter, de esa imagen, de esa vida".
Ahora, como ustedes han visto, todo eso está en el Antiguo Testamento. Traje alguna de las enseñanzas de Cristo en el Nuevo para ilustrar lo mismo: la providencia de Dios. La pregunta es: ¿cuál es la relación que guarda Cristo con todo aquello del Antiguo Testamento? Y diferente gente trata de encontrarla de diferente forma, pero yo creo que este texto es bastante obvio, que está apuntando a Cristo, y Cristo lo reveló.
Escucha lo que Cristo, nuestro Señor, dijo en Juan 6, versículos 30 al 35, para que nosotros podamos tener una mejor idea. Vinieron un grupo de personas a hablar con Jesús. Le dijeron: "Entonces, ¿qué, pues, haces tú? ¿Qué, pues, haces tú como señal para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo". Entonces Jesús les dijo: "En verdad les digo, que no es Moisés el que les ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo". "Señor, danos siempre este pan", le dijeron. Jesús les dijo: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".
"Yo soy el pan de la vida". El maná solo apuntaba a mí. Moisés solamente estaba apuntando a mí también. Cuando Moisés trajo maná, lo trajo para un período de tiempo de 40 años. Entraron a la tierra prometida. Yo soy la tierra prometida de ustedes. El reposo de ellos fue de aquel lado del Jordán; el reposo de ustedes soy yo, en la gloria con mi Padre. De manera que yo soy el pan que te mantiene, que te da vida eterna, y al mismo tiempo yo soy la fuente de agua viva que te calma la sed incesante que tú has tratado de calmar ahí afuera en el mundo, pero que el mundo no puede calmar. Sino que cuando tú terminas de experimentar todo lo que experimentas, te das cuenta que sigues con hambre, sigues con sed, y por...
Por consiguiente, tú sales corriendo a buscarme y me encuentras. Y cuando me encuentras, finalmente descubres que todo lo que permití, lo permití porque es la única forma de yo traerte a ti. Era permitiendo tu rebelión, permitiendo tu pecado hasta que te cansaras, para que pudieras encontrar el único lugar donde se te puede perdonar del pecado, redimir, sanar, salvar, y puedas tener vida para siempre. Y esa persona soy yo.
Gracias, Señor. Gracias porque tú nos llevas a desiertos donde tenemos sed y tenemos hambre, y tratamos de encontrar cómo saciar esas cosas. Luego encontramos que solamente tú bastas. Y cuando nosotros encontramos tu misericordia y miramos para atrás, y vemos cómo me sostenías en el desierto, cómo estabas proveyendo mientras yo me rebelaba, oh, en la infidelidad lo fiel que fuiste. Y yo comienzo a descubrir entonces lo que ya tú me habías revelado en tu satisfacción, pero que no creí.
Entonces yo comienzo a darte gracias, y comienzo a cantar de tus bondades, y comienzo a decirle: alma mía, alaba al Señor y no te olvides de todos sus beneficios. Gracias por tu bondad, gracias por tu misericordia, gracias por tu poder, gracias por alimentarme, gracias porque no te cansaste de mí. Porque ciertamente yo probé que tú eres lento para la ira y abundante en misericordia.
Señor, ayúdanos a todos nosotros, desde el primero hasta el último, a recordar quién nos acogió en nuestro propio Egipto, donde estábamos condenados, esclavizados al pecado. Para que ahora, en esta travesía hacia la gloria, hacia nuestra morada final, hacia la satisfacción prometida verdadera y eterna, yo pueda confiar en ti, esperar en ti, creer en ti, seguirte, bendecirte, glorificarte. En Cristo Jesús, amén.
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