Integridad y Sabiduria
Sermones

El Dios omnipotente

Miguel Núñez 12 marzo, 2023

Dios posee un poder que no solo crea sino que garantiza: lo que su voluntad desea, su sabiduría diseña y su omnipotencia realiza. Esta verdad, que atraviesa las Escrituras, encuentra expresión vívida en Jeremías 32, donde el profeta, encarcelado mientras Jerusalén está sitiada por Babilonia, recibe una orden desconcertante: comprar un terreno ya ocupado por ejércitos enemigos. La transacción no tenía sentido humano, pero servía como testimonio de que el mismo Dios capaz de traer juicio sobre su pueblo desobediente era poderoso para cumplir su promesa de restauración setenta años después.

La omnipotencia divina no es un concepto abstracto. Nuestro sol produce cada segundo la energía equivalente a un billón de bombas atómicas, suficiente para abastecer a la humanidad por quinientos mil años. Y ese sol es apenas uno entre doscientos billones de trillones de astros que Dios creó con su palabra y sostiene sin fatigarse. Pero hay cosas que Dios no puede hacer: no puede mentir, no puede pecar, no puede faltar a sus promesas, porque su poder opera siempre en armonía con su santidad y sabiduría.

El pastor Núñez relata un intercambio revelador en redes sociales: alguien le escribió que pecaba tranquilo porque pedía perdón después y "no pasaba nada". Esa actitud, advierte, acumula ira para el día del juicio. La omnipotencia de Dios no está al servicio de nuestros caprichos sino de sus propósitos eternos. Para el creyente que camina en obediencia, ese poder infinito no debería atemorizar sino dar paz: el que comenzó la buena obra la perfeccionará, y nadie puede arrebatarnos de sus manos.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Jeremías 32 es el texto para el día de hoy, otro texto del Antiguo Testamento. Yo creo, como otros han dicho, que el Antiguo Testamento revela el carácter de Dios, despliega el carácter de Dios mucho más ampliamente. No quiero decir mejor, pero más ampliamente que lo que lo vemos en el Nuevo Testamento. Esas son las palabras de R.C. Sproul en una de sus enseñanzas del pasado reciente.

Yo voy a ir, en buen dominicano, directo al grano, que tenemos mucho territorio que recorrer. Si tienes tenis, te los puedes poner, tenemos que correr y tenemos mucho entendimiento que afinar, cosas quizás que corregir, de manera que no entretengas tu mente en ningún momento porque vas a necesitar tu concentración. Y a revisada no mata soldado, si lo mata es por descuidado, de manera que encarecidamente te pido que puedas pedirle a Dios que enfoque tu mente en el día de hoy.

El tema de mi mensaje en el día de hoy es el Dios omnipotente, más bien el título de mi mensaje. Esto hace referencia, para citar desde ya uno de los puritanos, Stephen Charnock, que escribió acerca del carácter y los atributos de Dios. Habla de que la omnipotencia de Dios tiene que ver con el hecho de que Dios tiene el poder y la habilidad para hacer todo lo que a Él le plazca, conforme con su infinita sabiduría y conforme con su voluntad santa e infinita. En otras palabras, dicho de otra manera, Dios hace lo que hace conforme a su poder infinito, conforme a su sabiduría infinita y conforme a su voluntad, que es santa e igualmente infinita.

Hay quizás para algunos todavía como que no esté completamente clara la idea, de manera que te voy a ayudar a desempacar esa idea un poco más. La omnipotencia de Dios, la cual estamos hablando hoy, está relacionada a su voluntad, a su sabiduría y a su poder. La voluntad de Dios determina que algo debe ser hecho. Ese es su deseo. Dios lo piensa: "Es el deseo que tengo y esa es mi voluntad", diría Dios. La sabiduría de Dios determina cómo voy a hacer eso que deseo que sea. Y luego el poder de Dios garantiza que sea hecho, garantiza que mi voluntad se lleve a cabo.

El hecho de que Dios se describe como el Todopoderoso, El Shaddai, como es mencionado desde el libro de Génesis, es un atributo que Dios quiere que nos quede claro. Si aun usando nuestras traducciones modernas, si usas la Nueva Biblia de las Américas, te vas a encontrar que la palabra Todopoderoso es usada 56 veces para referirse a Dios. Pero si usas la Nueva Versión Internacional, te encontrarás que la palabra Todopoderoso aparece 334 veces. No hay dudas de que Dios quiere que tú y yo entendamos que es omnipotente, que no hay nada imposible para Dios. Es más, que no hay nada ni siquiera difícil para Dios. Imposible es una cosa, no lo hay, pero yo estoy diciendo, no estoy hablando ni siquiera de imposibilidades, no hay nada ni siquiera difícil para mí. A Dios nada le da trabajo. Para Él nada es un problema y Él nunca se siente frustrado. Imagina, Dios nunca ha dicho: "¡Qué problema está muy tostado! Hoy estoy frustrado con esto, que no lo puedo resolver". No, nada le da nada de trabajo. Él tiene el poder, la sabiduría, Él tiene, si tiene la voluntad, Él tiene entonces el poder para realizar dicha voluntad.

Yo creo que muchas veces nosotros hemos leído pasajes del Antiguo Testamento, le hemos pasado por alto y no nos hemos percatado de cuánto énfasis Dios hace en su poder. Escucha este versículo de Marcos 14:62, Jesús hablando. Escucha: "Jesús le contestó: Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder y viniendo con las nubes del cielo". Uno esperaría que Cristo hubiese dicho "en un futuro me verán sentado a la diestra del Padre", ¿no? Pero Él dice "a la diestra del poder". Es como si Dios y poder fueran dos palabras sinónimas, y lo son. Es casi imposible pensar en Dios y no pensar en su poder y en todo su poder.

Como les mencioné ya, yo escogí un pasaje del Antiguo Testamento en el libro de Jeremías, capítulo 32, para poder hablar del Dios Todopoderoso. Pero antes de eso, para mejorar nuestro entendimiento acerca de la porción que voy a leer, porque es un capítulo largo y solamente quiero leer una porción, quiero situarte en el contexto.

El rey Nabucodonosor de Babilonia había invadido a la nación de Israel una primera vez en el año 605 antes de Cristo. La había invadido una segunda vez en el año 597 antes de Cristo. Y en esta tercera vez ahora él tiene a Jerusalén sitiada, la tiene rodeada. Jeremías está dentro, está preso de hecho, está en el patio de la casa del rey Sedequías, que era donde estaba la guardia y servía de prisión. Y Jeremías está profetizando de que esa invasión que está ahí, que este ejército babilónico que estaba afuera, que tiene la ciudad sitiada, ese ejército va a entrar a Jerusalén, va a quemar la ciudad, va a saquear la ciudad, va a corromper, a profanar el templo, y que Sedequías el rey va a ser llevado a Babilonia. Y obviamente eso disgustó al rey, y es la razón por la que Jeremías está preso.

Mientras tanto, Dios le está diciendo a Jeremías que al mismo tiempo que él está viendo esto, o va a ver esta ciudad saqueada, va a ver el templo profanado, que los israelitas después que pasen 70 años en Babilonia van a regresar y otra vez van a ocupar esos territorios, y que de nuevo va a haber títulos de propiedad. Y que Él quiere que quede evidencia de que el Dios de los cielos, que trajo esta calamidad sobre ellos, garantizó en este tiempo, años antes, de que eso iba a ocurrir.

Y le dice a Jeremías: "Mira, mañana va a venir Hanameel, hijo de Salum, tu tío, va a venir y te va a ofrecer que le compres una propiedad, que redimas una propiedad, porque tú tienes el derecho a la propiedad". Pero resulta que la propiedad está en Anatot, que es un terreno donde ya están los ejércitos de Babilonia. Te están ofreciendo que compres un terreno que ya está ocupado por ejércitos enemigos. Y Dios le dice: "Sí, yo quiero que eso ocurra, porque luego tú vas a encontrar un envase, una vasija que pueda durar mucho tiempo. Quiero que pongas el certificado de propiedad en esa vasija y que sea guardado, de manera que cuando los israelitas regresen después de 70 años en el exilio, quede evidencia de que Dios profetizó de que esto iba a ocurrir. Y cuando ellos vean que tú compraste un territorio ocupado antes de irse al destierro, ellos sabrán que el Dios del cielo con su poder fue capaz de llevar a cabo lo que prometió". ¿Están conmigo? ¿Ok?

Entonces, con este entendimiento vamos a comenzar a leer en Jeremías 32:16. Después de haber entregado la escritura de compra, es el título de propiedad, a Baruc hijo de Nerías: "Oré al Señor: ¡Ah, Señor Dios! Ciertamente tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada es imposible para ti, que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos después de ellos. Oh grande y poderoso Dios, el Señor de los Ejércitos es su nombre. Él es grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras. Tú realizaste señales y portentos en la tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y entre los hombres, y te has hecho un nombre como se ve hoy. Sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terror. Y le diste esta tierra que habías jurado dar a sus padres, tierra que mana leche y miel". Aquí está el problema: "Ellos entraron y tomaron posesión de ella, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu ley. No hicieron nada de todo lo que les mandaste hacer. Por tanto, tú has hecho venir sobre ellos toda esta calamidad".

Jeremías está pensando en el Dios creador que a través de su poder creó los cielos y la tierra, y estaba tratando de decir a ellos: "Ese Dios con ese poder que creó todo lo que tú ves, es el Dios que hoy promete que a pesar de que esta ciudad va a arder en llamas y que todo va a ser dejado como si nada hubiese quedado con vida, después del cautiverio que ustedes se merecen, porque Dios ha visto su desobediencia y tiene ojos que siguen todos los caminos de los hombres, ha garantizado su justicia. Él también dice que llegará el tiempo que ustedes regresarán".

Jeremías hace lo que la mayoría de nosotros hacemos. Por lo menos yo hago eso, y creo que muchos también. Y es que cuando piensan o pensamos en el poder de Dios, pensamos en la creación. Y ciertamente la creación es un buen testimonio de que nosotros tenemos un Dios todopoderoso. Doscientos billones de trillones de astros, hablamos la semana pasada, creados por Dios, sostenidos por Dios. Es como: ¿qué clase de poder es este? Si tú quieres tener una idea de cuánto poder puede haber en la persona de Dios, déjame darte un dato acerca de una de los doscientos billones de trillones de estrellas, ¿ok? Una sola: nuestro sol.

En un artículo que salió publicado en el periódico de Boston, que se llama el Boston Globe, en el pasado reciente, refiriéndose al sol, dice que produce cuatrocientos trillones de trillones de vatios por segundo. Te dirás qué es eso, cuánto es eso. No vayas muy rápido, yo te voy a decir. Para poner esto en contexto, dice el autor "in crazy context": cada segundo el sol produce la misma energía que un billón de bombas de un megatón. Esas son bombas atómicas, su equivalente, un billón de ellas cada segundo. En un segundo nuestro sol produce energía suficiente para casi quinientos mil años de las necesidades actuales de nuestra llamada civilización. En un segundo el sol acaba de producir toda la energía que nuestra humanidad presente pudiera consumir, y lo puede hacer por quinientos mil años más en un segundo. De ese tipo de astros tenemos doscientos billones de trillones que Dios creó con el poder de su palabra y que sostiene de la misma manera.

¿Tú crees que Él puede sostener tu vida? ¿Tú tienes una idea de cuánto poder hay en el universo? Y yo menciono eso precisamente porque ese universo es así sostenido por nuestro Dios día a día, por medio de su palabra, minuto a minuto, segundo a segundo. Y lo peor, o lo más extraordinario, sin cansarse. Isaías 40:28 dice: "¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra, no se fatiga ni se cansa."

Cuando tú pones a trabajar un animal como el elefante, por ejemplo, el animal fuerte, grande, que lo ponen a trabajar en regiones como África y demás, eventualmente él se cansa. Cuando tú pones a trabajar, pones en marcha un motor, eventualmente el combustible se le termina. Pero aun si no se le termina, aun si hubiera un suplidor continuamente que le eche gasolina, llega un momento en que las piezas comienzan a desgastarse. Entonces el motor como que termina cansándose, por decirlo así, y se apaga. Pero cuando Dios obra, no le cuesta ningún esfuerzo, porque Él no trabaja como nosotros trabajamos. Cuando Dios obra, lo que hace es simplemente hablar. "Hágase la luz" y la luz apareció; se hizo el universo.

Escucha cómo el Salmo 33 lo dice: "Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca." Los cielos fueron hechos por la palabra del Señor, y los seres angelicales fueron hechos por el aliento del Señor, como Adán, en quien Dios sopló aliento de vida. Y trae el versículo más adelante, el versículo 9 del Salmo 33: "Porque Él habló y fue hecho; Él mandó y todo se confirmó." Dios no se cansa.

¿Por qué no? Su poder es inagotable porque es infinito. Pero es más que eso, porque alguien podía decir: "Bueno, si su poder es infinito, pues obviamente nunca lo vamos a agotar." Pero es más que eso: es que su poder no se consume. En otras palabras, el poder que Él tiene hoy es exactamente el mismo poder que Él tenía antes de comenzar a crear, exactamente igual.

Ahora, antes de Dios comenzar a crear, Él tuvo que concebir en su mente lo que Él quería crear: un universo con tantos billones de trillones de astros. Esa era su voluntad. Luego, Él tuvo que concebir cómo quería crearlo para que este universo tan vasto funcionara de forma tan organizada y también calibrado, y eso es su sabiduría. Pero luego que su voluntad concibió algo y su sabiduría concibió el cómo, ahora Él requirió de su poder para que lo que su voluntad deseó y su sabiduría diseñó en su mente se hiciera realidad, y ese es su poder.

¿Están conmigo? Como cinco sé que están, los otros, a los otros los perdí ya. La idea es que puedas entender que es imposible separar la omnisciencia de Dios de su omnipotencia, porque para Dios ser omnipotente, Él tiene que ser omnisciente y tiene que ser omnipresente. Déjenme ver si sigo desempacando eso. Para Dios poder hacer todo lo que quiera, absolutamente todo lo que Él quiere, Él necesita saber cómo hacerlo, ¿o no? Y eso es omnisciencia. Pero también necesita ser omnipresente, para Él saber cómo hacer lo que Él quiere hacer, donde Él quiere hacerlo. Y para eso Él necesita ser omnipresente.

Para darle origen a todo este universo, Dios necesitaba un poder infinito que generara todo este poder de creación, para poder dar a luz, vamos a decir, este universo. Sobre todo, sin materia prima, hacer que la nada, y la nada no tiene nada de materia, produzca toda esta inmensa cantidad de materia desplegada en el universo: ex nihilo, de la nada. Cuando tú abres el libro de Génesis en 1:1, dice que en el principio Dios creó los cielos y la tierra. El verbo que ahí aparece es "bará", y ese es un verbo que es usado únicamente con el sujeto Dios. En toda la Biblia, cuando la palabra "bará" aparece, solamente es aplicado a Dios, porque solamente Dios tiene la habilidad de crear de la nada, de cero. Y ese poder hace realidad lo que su mente concibe; es un poder único, sui generis, independiente, autosuficiente.

Y esta es la razón por la que Dios declara en Isaías 46:5: "¿A quién me haréis semejante, me igualaréis o me compararéis para que seamos semejantes?" ¿Con quién? ¿Con quién tú me vas a comparar? ¿Dónde está mi igual? Es más, ¿dónde está uno que remotamente pudiera guardar una comparación conmigo? Y eso es porque el Creador es completamente diferente a la criatura.

Recuerda que con frecuencia nuestros deseos son mayores que nuestras fuerzas, pero eso no ocurre con Dios. Tú a veces tienes deseos buenos, no muy santos necesariamente, no perfectos pero buenos, y no tienes cómo llevarlos a cabo. Otras veces tienes deseos malos. No otras veces, muchas veces. Y algunas veces tú quisiste detenerlos y ni siquiera pudiste detener tus propios deseos o impulsos. A Dios no le ocurre, porque Dios dice en Isaías 46:10: "Haré todo lo que deseo." Lo que yo deseo, yo hago.

Stephen Charnock otra vez dice: "Su poder está en que Él puede hacer lo que le plazca sin dificultad y sin resistencia. Él no puede ser limitado, restringido o frustrado." Qué inútiles serían los decretos de Dios si Él no pudiera ejecutarlos. Qué inútil sería que Dios dijera "haré tal cosa" y luego no lo pudiera hacer. Qué inútil sería, como los gobiernos de la tierra: "Vamos a hacer" y luego no pueden ejecutar. Serían inútiles así, pero eso no ocurre con Dios.

Escucha lo que el salmista llegó a entender con menos Biblia que nosotros, con menos ciencia que nosotros. El salmista escribe en el Salmo 135:6: "El Señor hace todo lo que quiere en los cielos, en la tierra, en los mares y en todos sus abismos." El Señor hace lo que Él quiere, donde Él quiere, como Él quiera, cuando quiera. No hay lugar en la creación donde Dios no pueda hacer lo que Él quiera. Y no hay persona, no hay criatura que pueda interferir con lo que Él quiera hacer. Y es por eso que sus propósitos son inalterables.

La razón por la que Nehemías ha acudido a orar al Dios de la creación es para que ellos puedan entender que el Dios de la creación, que creó todo lo que existe, todo lo que se ve de la nada, tiene el poder para permitir que esta ciudad dejase de Jerusalén sea saqueada, sea quemada, sus habitantes sean llevados al exilio, tenerlos en el destierro por setenta años, y causar setenta años después que ellos regresen para que puedan ocupar la tierra que le fue dada a Abraham como promesa.

Y por eso es que dice, al Señor Dios, en el versículo 17 donde comenzamos: "Tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada es imposible para ti."

Ahora, yo creo que cuando hablamos de la omnipotencia de Dios hay algunas aclaraciones que necesitamos hacer, porque a veces decimos que Dios es omnipotente pero no hemos entendido realmente lo que acabamos de afirmar. Y lo primero que yo quiero decir es que hay algunas cosas que Dios no puede hacer. Dios no puede hacer nada que contradiga su naturaleza, absolutamente nada que contradiga su naturaleza.

Por ejemplo, Dios no puede morir. No, Él no puede. Él no se puede matar a sí mismo, porque no solamente es que Dios tiene vida en sí mismo, no es solamente que Dios puede dar vida, es que Dios es vida en su esencia. Eso es lo que Él es. Nada mantiene a Dios vivo que no sea Él mismo, su misma esencia.

Dios no puede mentir, como nosotros mentimos continuamente. "No es hombre para que mienta." Y no solamente que no puede mentir, Dios ni siquiera puede cambiar de mente. Yo sé que hay textos que dan la impresión como que Dios cambió su mente para expresarlo de una forma que yo pueda entender. No, Dios no cambia de mente. El mismo texto de Números 23:19, donde dice "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta" o "para que cambie de mente", dependiendo de la traducción que tú tengas. No, no puede cambiar de mente, porque cada vez que Dios piensa algo lo piensa perfectamente, y cambiarlo sería empeorarlo, llevarlo a la imperfección.

Dios no puede ser tentado ni es capaz de tentar a nadie. Santiago 1:13 dice que cada cual, cuando es tentado, que no diga que ha sido tentado por Dios, porque Dios no tienta a nadie, sino que es tentado y es arrastrado por su propia concupiscencia. Dios no puede pecar ni puede hacer algo considerado inmoral. No, no puede, porque su naturaleza, su santidad, odia lo inmoral, aborrece lo inmoral, tanto así que ha prometido juzgar tal inmoralidad.

Dios no puede pecar, Dios no puede faltar a sus promesas. Si Dios prometió algo, si Dios te dio su palabra, tú puedes garantizar que así será. Pablo le escribe a Timoteo en su segunda carta, en 2:13, y le dice: Dios permanecerá fiel aunque nosotros seamos infieles, porque Dios no puede negarse a sí mismo. ¿Qué está haciendo Pablo? Ya Dios ha hecho promesas, están aquí asentadas, y lo que Dios prometió así será, porque de lo contrario se negaría a sí mismo, y Pablo dice: Dios no puede hacer eso. Pues verán, hay una larga lista de cosas que Dios no puede hacer.

Dios juró dar esta tierra prometida a Abraham y a Isaac y a Jacob y a sus descendientes. A pesar de su infidelidad, Dios entró a Israel y lo trajo a la tierra prometida, aunque eso costó más de seiscientos mil muertos y cuarenta años en el desierto. Incluso Moisés no pudo entrar, pero vamos a entrar: yo la prometí, ustedes van a ocupar la tierra.

Y esto es exactamente a lo que Jeremías se está refiriendo en el versículo 19 del texto de hoy: "Grande en consejo y poderoso en obras" —las obras que hiciste para sacarnos de Egipto y traernos hasta aquí— "cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras."

Jeremías quiere que ellos entiendan que cuando se vayan al exilio por setenta años, que no concluyan que Dios faltó a sus promesas, que no concluyan que Dios ha sido infiel. La conclusión a la que ellos tienen que llegar es que, como Dios tiene sus ojos abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres y ellos fueron infieles, ellos estaban ahora bajo esta calamidad por su propio hacer.

De hecho, cuando el pueblo se fue al exilio, estando ya en el exilio, el pueblo comienza a regresar setenta años después. El primer retorno vino con Zorobabel como gobernador; él comienza a reconstruir el templo. El segundo retorno vino con Esdras como sacerdote, que comenzó a reconstruir la vida de las personas. Y el tercer retorno vendría con Nehemías. Nehemías está todavía en Babilonia; Nehemías, quien va a pedirle permiso al rey persa para regresar. Y Nehemías está reflexionando acerca del pecado del pueblo, y en un momento dado, en Nehemías 9:30, se diría de esta manera: "Dios grande, poderoso y temible."

Nehemías está reflexionando acerca del poder de Dios, grande, poderoso y temible, en el contexto de la aflicción que ha venido a su propio pueblo por violar su ley. Nehemías está consciente de que hay un poder en lo que es la justicia de Dios, la ira de Dios, que el hombre no conoce, rechaza, no cree, se burla de ese poder de su ira, de su justicia. Y en cierta manera hay un temor reverente que yo tengo que tenerle a ese poder de Dios, el ser Dios grande, poderoso y temible. Pero hay también un temor real, porque tenemos que entender que los atributos de Dios están todos entrelazados, de manera que si Dios es justo, a la hora de aplicar su justicia, su justicia es igualmente omnipotente como lo son el resto de sus atributos.

Déjame contarles una historia real de un intercambio en Twitter con un desconocido. Yo raramente respondo; hay cosas que no sé, pero por inspiración de Dios tiendo a responder. Yo vi algo, una verdad en inglés, y la traduje, y esta persona responde a esta traducción. Entonces la verdad es esto: no es una bendición si tienes que pecar para obtenerlo; no es una bendición si tienes que pecar para obtenerlo. Esta persona, a quien no conozco, me responde: "Doc, yo pido perdón después y no pasa nada." Yo le respondí: "Con esa actitud está tomando el nombre de Dios en vano," y eso implica que estás vaciando el nombre de Dios de su contenido, que según el Salmo 99:3 es grande y temible; su nombre es grande y temible. Él me respondió: "Ok, Doc, me voy a sentar a esperar las consecuencias." Yo le respondí que, aunque no le conocía, me entristecía ver la condición de su corazón. Él me respondió: "No, Doc, no se preocupe; según mi cardiólogo, mi corazón está muy bien. Ahora, por mis finanzas, que son las que están mal."

En ese punto yo quise hacer una última ilustración usando la Palabra. Le dije: "Lo lamento, porque Romanos 2:5 dice que por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios." Al menos cuando Dios nos llama la atención, nos deja ver que hemos transgredido su ley, y nos respondemos debido a nuestra terquedad y corazón no arrepentido, lo único que estamos haciendo es acumulando ira para en algún día ser visitados por ella.

El versículo 23 del texto de hoy nos deja ver parte de esa realidad, parte del poder de la ira de Dios. Escucha a Jeremías hablando de que esta ciudad, esta es la tierra prometida, la que ustedes hoy habitan: "Ustedes entraron —versículo 23— y tomaron posesión de ella, pero no obedecieron su voz ni anduvieron en su ley; no hicieron nada de todo lo que les mandaste hacer. Por tanto, tú has hecho venir sobre ellos toda esta calamidad."

Jeremías está tratando de decirles: "Escuchen, ustedes están a punto de ver a Nabucodonosor entrar a la ciudad, saquear la ciudad, profanar el templo, y se irán al exilio un grupo de ustedes. Pero yo quiero que ustedes entiendan que esta calamidad ha sido traída sobre ustedes, por ustedes mismos, por Dios, pero debido a que no escucharon su voz, no hicieron nada de lo que les mandó hacer." Esa es parte del poder de su justicia.

Escucha cómo el profeta Isaías, cómo Dios habla a través del profeta Isaías en otro contexto, de ese mismo poder de su justicia. Isaías 14:26-27: "Este es el plan acordado contra toda la tierra, contra la tierra entera, y esta es la mano que está extendida contra todas las naciones. Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a su mano extendida, ¿quién puede volverla atrás?"

Ahora, esto es un tiempo futuro todavía que no ha llegado, pero Isaías dice que ha sido decretado el poder de su justicia sobre todas las naciones. Y quiero que sepan, Isaías está diciendo que si Dios ha extendido su mano —que es una forma de decir si Dios ha decidido hacer algo—, no hay nadie que le pueda dar marcha atrás. Y eso es algo que necesita ser predicado en nuestra generación, porque la iglesia del siglo XXI ni siquiera quiere oír, y los pastores ni siquiera quieren predicar de estas cosas.

Como bien escribió A. W. Pink: "La iglesia de hoy no refleja la gloria del Dios del universo, de la misma manera que una vela encendida al mediodía no refleja la gloria del sol."

Por otro lado, yo creo que al hablar de la omnipotencia de Dios hay algunas cosas que tenemos que seguir explicando. El hecho de que Dios sea omnipotente no implica que Dios tiene que hacer todo lo que Él puede hacer. En otras palabras, Dios puede hacer cosas que Él ha decidido no hacer. Dios puede restringir el pecado y puede decidir no restringirlo. Y de hecho, cuando Dios decide —sobre todo con su juicio— no restringir el pecado, cuando Dios te da una advertencia y luego te da otra y luego te da otra, y luego Dios te deja ir y las consecuencias no llegan, la conclusión no debe ser la conclusión de esta persona que me escribió: "No, Doc, yo me arrepiento y luego no pasa nada." No, no, la conclusión debe ser que cuando Dios me dejó ir, ya eso era parte del juicio: me dejó ir de acuerdo a mi voluntad.

En otras ocasiones tú hablas con alguien, escuchas que está orando para que Dios haga tal cosa, y tú le recuerdas: "No olvides que las cosas tienen que ser oradas también conforme a su voluntad." Y la persona te dice: "¿Por qué? Dios es todopoderoso." La pregunta nunca ha sido si Dios es todopoderoso o no. La pregunta nunca ha sido si Dios puede hacer algo; sabemos que lo puede hacer. La pregunta es si Él lo quiere hacer. El que Dios pueda hacer algo no implica que lo va a hacer o que lo quiere hacer.

Ahora, todo lo que Dios quiere, Él lo va a hacer. No hay un deseo que Dios haya tenido, algo que sea conforme a su voluntad, que Él no haya llevado a cabo. Es más, Dios puede restringir su poder en aras de sus propósitos.

En un plano más, quizá menos teológico, más práctico: Pablo pidió tres veces que le removieran el aguijón en la carne, y Dios le dijo: "No, no te lo voy a remover; bástate mi gracia, mi poder se perfecciona en la debilidad." Dios tenía el poder de remover el aguijón de Pablo, pero decidió no hacerlo para que no te enaltezcas de las revelaciones que has recibido. No podemos olvidar que la omnipotencia de Dios está al servicio de sus propósitos y no al servicio de los caprichos del hombre. Lo mismo es decir, es otra vez: la omnipotencia de Dios está al servicio de sus propósitos y no de los caprichos del hombre.

Ahora, en términos prácticos y para el creyente, hay implicaciones extraordinariamente buenas acerca de la omnipotencia de Dios. Y déjame comenzar a enumerar algunas de ellas.

La primera, ya de alguna manera la hemos tocado: la omnipotencia de Dios asegura que Él cumplirá su Palabra. Imagínate un Dios omnisciente que puede predecir el futuro, pero no es omnipotente para controlar el futuro y hacer que en el futuro se cumplan sus propósitos. No nos serviría mucho esa omnisciencia. Como Dios hace todo lo que Él desea, eso implica para el creyente que cada promesa que tú encuentras en este libro, para el creyente, tú puedes dar por sentado que así será, que será cierto, porque lo que Dios ha prometido será cumplido. Pero la única forma como Dios puede garantizar que eso ocurra es si Él es omnipotente. Y como Él es omnipotente y Él mismo afirma "lo que quiero yo realizo, lo que deseo haré," entonces tú puedes contar con eso.

Número dos: su omnipotencia garantiza mi salvación. Es su omnipotencia que garantiza que yo no me pierda en el camino, que no pueda haber sido salvado. Filipenses 1:6: "El que comenzó tan buena obra en ustedes, el que comenzó, la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús."

Dios comenzó mi salvación y por medio de su poder infinito me mantiene hasta el día en que yo entre en gloria. De tal forma que su omnipotencia no es simplemente un concepto teológico, es una verdad extremadamente práctica para mi vida y por tanto para el creyente. La omnipotencia de Dios, para el creyente que está en sus caminos, lejos de amedrentarlo debería afirmarlo, tranquilizarlo, darle paz. Porque siempre, como cantamos, habrá uno más entre las llamas, siempre habrá uno más sobre las aguas, y aunque pase por las aguas no me anegarán, y aunque pase por el fuego no me quemaré.

Pablo le escribía a Timoteo al final de sus días: "Timoteo, yo estoy preso, pero sabes qué, yo sé en quién yo he creído y estoy seguro de que él tiene el poder para guardar hasta aquel día lo que he dejado a su cuidado." Eso es una traducción, creo que la Nueva Traducción Viviente. "Timoteo, yo le entregué mi vida al Señor cuando vine a él. Eso que yo dejé a su cuidado, yo tengo la certeza de que él tiene el poder para guardar esa vida, esa salvación, hasta aquel día."

Y Judas viene detrás, en el versículo 24 y 25. Judas solamente tiene un capítulo y dice: "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo y ahora y por todos los siglos. Amén." Judas está diciendo: "Escucha, yo estoy a punto de cerrar mi carta." Con esto él cierra su carta. "Yo quiero cerrar con una doxología alabando a Dios." Pero él cierra con una doxología que exalta el poder de Dios en relación a mi salvación. Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, aquel a quien nadie puede arrebatarme de sus manos, aquel que comenzó la buena obra la va a terminar, aquel que es poderoso para guardar aquello que yo le entregué la primera vez. La seguridad eterna del creyente está íntimamente relacionada a la omnipotencia de Dios. Si Dios no fuera omnipotente, Satanás me arrastraría una y otra vez. Es su omnipotencia que me sostiene.

Número tres: la omnipotencia de Dios me da paz en medio de las peores circunstancias. Dios creador es superior a su creación porque con su poder la trajo, la hizo realidad, y con su poder la sostiene. Por tanto, cuando los mares se agitan o cuando la tierra sufre cambios, Salmo 46, y se remueve en los cimientos, Dios el creador está por encima de esa creación. Él puede controlar. Él supo abrir el mar, él supo cerrar el mar, él supo calmar la tormenta.

Recuerda la historia de Cristo en la barca. Hay una tormenta, Cristo está durmiendo. ¿Tú te imaginas una barca dando, yendo para arriba, para abajo, y los vientos soplando, y las olas mojando prácticamente adentro, y Cristo ahí durmiendo? Los discípulos van todo agitados donde el Señor y le dicen: "Señor, ¿no te preocupa que nos ahogamos? ¿No te importa?" De hecho, el Señor se levanta con toda su calma y le dice al mar: "Cállate, soslégate." E inmediatamente dice el texto, el viento paró y el mar se aquietó. ¿Y sabes lo que pasó? Verás, los discípulos no comenzaron a brincar: "¡Súper! ¡Qué bueno!" No. Estaban atónitos. Estaban delante de algo para lo cual no tenían una categoría donde clasificarlo. No estaban familiarizados con poder y autoridad como esta. "¿Quién es este que hasta los vientos le obedecen? ¿Qué clase de fenómeno es esta persona?" No tenían una categoría para poner a Jesús porque no le habían conocido como Dios. Es en una segunda tormenta donde ellos tienen una experiencia similar, cuando ellos entonces confiesan: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios." Pero no es la primera.

Si el poder de Dios extiende su mano para agitar la naturaleza, no hay quien la detenga. Y si él extiende su mano para parar la agitación de su naturaleza, tampoco hay quien la retraiga.

Número cuatro: el poder de Dios me da seguridad frente a Satanás porque su poder se extiende sobre el mundo de las tinieblas. Recuerda este pasaje de Marcos 1:23-25: "Había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo." ¿Dónde era que estaba este hombre endemoniado? En la sinagoga. Hoy en día, ¿dónde estaría? En la iglesia. ¿Tú dirías? Uno esperaría que si una persona endemoniada se quiere esconder, no vendría a la iglesia, sino que se quedaría en su casa tranquilo. No, pero es en la sinagoga, precisamente donde mejor pudiera pasar desapercibido porque nadie lo iba a esperar. "Un hombre con espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar diciendo: '¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres, el Santo de Dios.' Jesús lo reprendió diciendo: 'Cállate y sal de él.'"

¡Guau! Como tú puedes ver, su palabra es poder, su presencia es poder. Su mera presencia estremeció al endemoniado, la mera presencia antes de que hablara. Y su palabra fue suficiente para expulsarlo. Los demonios no intentan oponerse, hacer resistencia a la autoridad de Jesús. Solo los seres humanos tratamos de hacer eso, creyentes y no creyentes. Solo los seres humanos nos atrevemos a desafiar su autoridad y permanecer en violación de su ley.

Número cinco: la omnipotencia de Dios se extiende en términos prácticos a la esfera de los gobiernos de la tierra. Escucha Daniel 4:17: "El Altísimo domina sobre el reino de los hombres y se lo da a quien le place y pone sobre él al más humilde de los hombres." Esa idea de que el Altísimo domina sobre los reinos de los hombres y se lo da a quien él quiera está no solamente en Daniel 4:17, se repite en 4:25, en 4:32 y en 5:21. Dios quería que Nabucodonosor, Babilonia, nosotros entendiéramos que justamente la razón por la que Nabucodonosor pierde la cabeza por siete años y quedó enfermo, tanto de corazón como de la cabeza, fue precisamente por desafiar a Dios.

E Isaías 40:15 se refiere a las naciones como una capita de polvo en una balanza. ¿Han visto las balanzas, verdad? Y con el tiempo, cuando están ahí expuestas con nada puesto sobre ellas de un lado ni del otro, como que les cae polvo, y tú lo miras con una luz y se ve esa capita de polvo. Dios dice: "Así me pesan las naciones." Así es el peso de las naciones para mí: insignificante. De hecho, si no nos quedaba claro, el versículo 17 del capítulo 40 dice, Dios dice: "Todas las naciones ante él son como nada, menos que nada e insignificantes son consideradas por él." ¿Cuánto es la nada? Nada. Y Dios dice: "Son menos que nada. Son incluso insignificantes ante mi presencia."

Eso implica que las naciones no escriben su propia historia. Dios escribe la historia de las naciones. Las naciones se pueden reunir, hablar lo que quieran hablar. Se pueden reunir a puertas cerradas. Nadie puede grabar nada, nadie puede filmar nada, nadie va a hablar nada al salir. Dios lo vio todo, lo escuchó todo y lo juzgará todo. Salmo 33:10: "El Señor hace nulo el consejo de las naciones, frustra los designios de los pueblos." Los pueblos, los gobiernos deciden una cosa, ir en una dirección; Dios frustra sus designios.

Si las naciones no escriben su propia historia, tú y yo tampoco escribimos la nuestra. Nosotros vivimos la suya. Salmo 139: todos los días que me han sido dados fueron contados por él. No solamente los días que me fueron dados de vida; los cabellos de mi cabeza están contados. Ya me quedan menos, yo sé, pero están contados. Esa preocupación de que se me está cayendo el pelo, no la entiendo. Se te está cayendo lo que se suponía se caería cuando llegara el tiempo, y Dios tiene el control de eso.

Si Dios es omnipotente, y lo es como hemos venido viendo, ¿cuál se supone que debería ser nuestra respuesta a la omnipotencia de Dios, que también tiene el derecho de la autoridad? La única respuesta es una palabra: sumisión. No hay otra respuesta adecuada. Y nosotros con frecuencia insistimos en hacer nuestra voluntad, y muchas veces por encima de la omnipotencia de Dios, y Dios nos deja. Pero cuando Dios te deja hacer eso, ni es una bendición, ni es algo que te va a bendecir en el futuro, y es algo que habla más bien de que ya es parte del juicio el dejarte hacer tu voluntad. Escucha cómo Dios lo dijo en Jeremías 49:19: "¿Quién como yo? ¿Quién me puede desafiar?" Pero Dios a veces permite que desafiemos su voluntad.

Número seis: la omnipotencia de Dios es esencial para la presencia de los otros atributos de Dios. ¿De qué me serviría la misericordia de Dios si Dios no es omnipotente? No me sirve de nada. Dios se compadece conmigo, pero no puede hacer nada porque no es omnipotente. Si Dios puede hacer todo bueno, pero no tiene el poder para parar lo malo, ¿de qué me sirve el que Dios pueda hacer las cosas buenas? Si Dios no es omnipotente, sus promesas pasarían como palabras bondadosas pero inservibles, porque no las puede llevar a cabo. Y todas las advertencias de que juzgaría las acciones pecaminosas de los hombres no pasarían de ser simples alardes. En buen dominicano: "buchi, pluma y amá", porque no tendría la omnipotencia para hacer realidad sus advertencias.

Algunos han cuestionado la omnipotencia de Dios porque Dios no termina por acabar la maldad del mundo. Amados, si Dios decidiera acabar con la maldad de este mundo, no creo que hubiera mucha gente en el mundo mañana. Y aun si decide preservar a los suyos, probablemente muchos de nuestros familiares y mejores amigos no estarían presentes en el día de mañana. El hecho de que Dios es todo bueno, todo justo y todo poderoso es lo que garantiza que en el día de mañana Dios juzgará la maldad de los hombres. Pero Dios hará eso en su tiempo y en su forma. Justamente por Dios ser todopoderoso, Dios no tiene que hacer las cosas cuando yo las quiero, como yo las quiero, donde yo las quiero. No, no, no. Su poder está al servicio de su omnisciencia.

Y ese poder se extiende, ¿verdad? Hablando de cómo el poder de Dios es esencial para la presencia de otros atributos, ese poder interactúa junto con su santidad. Dios no es autor de pecado, ya lo dijimos. Ahora, Dios permite el pecado y luego usa el pecado de los hombres, pero no porque no pueda detenerlo.

Cuando Dios permitió que los hermanos de José lo vendieran y luego lo llevó a Egipto preso, y luego lo llevó a la cima, a la mano derecha del faraón, y luego lo usó a José ya en Egipto para proteger a los setenta descendientes de Jacob y luego proteger el principio de la nación de Israel, la venta de los hermanos de José no fue una bendición. Bajémonos de esa nube, fue un pecado y no pequeño. Ahora, Dios usó el pecado para probarnos a nosotros mismos que aun el pecado nuestro no es capaz de detener sus propósitos.

Cuando Judas vendió al Señor y luego el Señor termina crucificado y luego nosotros terminamos redimidos, la venta del Señor de parte de Judas no fue una bendición. No es una bendición si para obtenerla tengo que pecar. No, no fue una bendición. Judas terminó ahorcado y explotado cuando se cayó, justamente porque fue una maldición, pero Dios usó la maldición de Judas para mostrar otra vez que nadie puede detener sus propósitos.

Y finalmente, el poder de Dios se hizo también manifiesto en el plan de redención de Génesis 3 en adelante. Déjame cerrar con esta cita de John MacArthur en su libro "Our Awesome God" o "Nuestro maravilloso Dios": "La redención fue aún una mayor demostración del poder de Dios que la creación misma. Aparentemente no hubo oposición cuando Dios creó, pero la redención: Satanás tuvo que ser sometido, la muerte tuvo que ser conquistada y hubo que tratar con el pecado, hubo que conquistar, hubo que sacar el aguijón del pecado. Dios entonces cogió lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes." O sea, Dios envió gente común, dice MacArthur, al mundo a predicar las buenas nuevas de salvación, y en poco tiempo voltearon el mundo de abajo para arriba.

De manera que el poder de Dios se ve también en el plan de redención, en la cruz de Cristo, en un Cristo completamente debilitado que desarma las fuerzas de las tinieblas, en una tumba, ¿verdad?, que Él ocupó temporalmente y Él la deja vacía conquistando la muerte, un pecado que perdió el poder sobre aquellos que son suyos. Y luego envía a personas todavía con una naturaleza pecadora, débiles, vasijas rotas, a predicar un mensaje de poder. Este es el poder de Dios para salvación: el satisfago, las buenas nuevas. Y predicándolas, el Evangelio que es el poder de Dios para la transformación del hombre. Esta gente sin educación en el primer siglo transformó el mundo con la cabeza de arriba para abajo, lo volteó. Ese es el poder de Dios en la redención.

Ese es el poder de Dios. Él es poderoso, sin medida, para hacer todo cuanto Él desea y para hacerlo a través de los instrumentos más débiles posibles, para que se pueda demostrar que lo débil de Dios es mucho más fuerte que la fortaleza de los hombres, y lo más necio de Dios, si se pudiera usar la palabra, es más sabio que toda la sabiduría colectiva de la humanidad, de los ángeles y de todo lo que pudiera existir en el universo. Ese es nuestro Dios, nuestro Dios poderoso, maravilloso, extraordinario, el Dios que se fijó en ti y en mí y bajó de su trono a la cruz para llevarte desde la vergüenza a su gloria.

Padre, gracias. Gracias porque Tú eres poderoso, poderoso, extraordinariamente poderoso, y que tu poder se extiende a todos los ámbitos del quehacer humano y de la existencia humana. Gracias porque incluso Tú has revelado que nuestra debilidad es cuando Tú te haces fuerte. Gracias porque Tú has demostrado que a través de vasijas rotas que Tú tienes que reparar, Tú predicas una verdad que repara el corazón y la mente de los hombres y la vida de los hombres. Gracias porque no solamente gobiernas desde los cielos, que lo haces, sino que moras aquí abajo en el interior de tus hijos. Ayúdanos a glorificarte todavía más en el día de hoy cuando cantemos. Ayúdanos a pensar todavía más acerca de tu poder al cantar. En Cristo Jesús, amén.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.