Dios no solo posee toda la información del universo; también tiene la habilidad perfecta para usarla. Esa es la diferencia entre omnisciencia y sabiduría. La omnisciencia es conocer cada hecho pasado, presente y futuro al más mínimo detalle. La sabiduría es saber cómo emplear los mejores medios para alcanzar los mejores propósitos, de manera que Dios reciba la mayor gloria y sus hijos el mayor beneficio. Un Dios con información infinita pero sin sabiduría terminaría abrumado, confundido, incluso burlado por los hombres. Pero nadie se burla de Dios porque él sabe exactamente cómo juzgar, cómo deshacer planes que no deben prevalecer y cómo reivindicar su nombre en el momento preciso.
Esta sabiduría divina se despliega en la creación. El salmista contempló el mundo y concluyó: "Con sabiduría las has hecho todas". Dios le hizo a Job más de sesenta preguntas sobre el universo visible para callar su cuestionamiento sobre el mundo invisible. La misma sabiduría aparece en la formación de cada ser humano en el vientre materno, donde Dios entreteje huesos, órganos, conductos y un plan de vida antes de que exista un solo día de esa persona.
Pero donde la sabiduría de Dios brilla con mayor intensidad es en el plan de redención: un Creador que se encarna, un Rey que sirve, un Libertador crucificado cuya muerte da vida a millones. Para el mundo esto parece necedad; para los llamados, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Ahora mismo, los principados y potestades celestiales observan a la iglesia como objeto de estudio de esa sabiduría infinita. La pregunta que queda es personal: ¿insistiremos en nuestra propia voluntad o viviremos para proclamar la gloria de Dios, como lo hace toda la creación?
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Como todos sabemos, quizá hay alguien visitándonos y no lo sabe, pero nosotros estamos haciendo una serie sobre el carácter de Dios que titulamos hace ya nueve mensajes atrás "En el principio Dios", haciendo alusión a esa primera frase, a ese primer versículo con el que inicia la revelación de Dios.
La semana anterior nosotros estuvimos en esencia concentrándonos en dos de los atributos que fue una parte del carácter de Dios, y hablamos de la omnisciencia y hablamos de su omnipresencia. Y dijimos que la omnisciencia de Dios implica que Él conoce desde toda la eternidad todas y cada una de las cosas conocibles en su creación. De manera que Él no solamente conoce las cosas conocidas, no, Él conoce las conocibles. Hay cosas que nosotros no conocemos, cosas que no entendemos, pero que son potencialmente conocibles, cosas que están todavía en el futuro y su omnisciencia ya las conoce. Y no simplemente las conoce de manera general, sino que Él conoce cada cosa potencialmente conocible al más mínimo detalle. Eso es extraordinario, eso es en sí mismo asombroso, que Dios conoce desde toda la eternidad toda cosa potencialmente conocible al más mínimo detalle.
La Palabra de Dios habla de que Dios creó todos los astros y que Él llama cada una de las estrellas por su nombre, y dijimos en uno de los mensajes anteriores que Él había creado 200 billones de trillones de esos astros. Cada uno tiene nombre y Dios los conoce. Como Dios es omnisciente y omnipresente, dijimos la semana pasada que Dios conoce todos y cada uno de nuestros movimientos, todas nuestras andanzas, todas nuestras palabras pronunciadas, cada uno de nuestros pecados: los reconocidos, los confesados, los ocultados, los que hemos admitido, lo que nos falta por admitir, y todo lo que hicimos para mantenerlo en oculto.
La omnipresencia de Dios es parte de la razón, ya no hablando de la omnisciencia sino de la omnipresencia de Dios, porque hablamos de eso también, es parte de la razón para que Dios conoce todo lo que conoce, porque su presencia trasciende el tiempo y el espacio. ¿Hay un lugar donde Dios no pueda estar o no haya estado o no esté? No hay un tiempo en el que Dios no haya estado. No importa si es pasado, presente o futuro, ha estado hasta en el futuro, porque Él predice el final desde el principio.
En algún momento del mensaje dijimos que esa realidad debiera llevarnos a una vida de mayor consagración, de mayor santidad o piedad, y cuando no lo hacemos, estamos pensando de alguna manera que todavía nosotros podemos escondernos de Dios y evitar sus consecuencias. Menciono todo esto porque la idea de estudiar el carácter de Dios no es hacernos sabios en teología, no es hacernos astutos o teólogos astutos. Esa no es la intención ni siquiera de Dios cuando tiene que ver con conocer su carácter.
Nosotros necesitamos conocer su carácter porque es la única manera, no una de las maneras, la única manera como nosotros podemos ser transformados. Segunda de Corintios 3:18 dice que nosotros somos transformados de un grado de gloria a otro grado de gloria, o de un grado de santificación a otro grado de santificación, contemplando como en un espejo la gloria del Señor. Pero la gloria del Señor no es otra cosa que su carácter, que quién Él es. No hay otra manera de ser transformado. Poca contemplación de su carácter, poca transformación. Por tanto, la idea de seguir enfatizando, subrayando estas verdades es porque es la única manera de ser conformados a la imagen de Cristo.
En el día de hoy yo quiero hablar de uno de esos atributos de Dios que tiene una connotación muy especial, porque tiene que ver con su sabiduría. Y su sabiduría obviamente está relacionada a la omnisciencia, pero no son la misma cosa. Se relacionan, caminan juntas, pero no son la misma cosa. Omnisciencia es simplemente el conocimiento de información, es como data, hechos pasados, presente, futuro, es pura información. Sabiduría es otra cosa.
La palabra en el hebreo para sabiduría es "chokmah" y en el griego es "sofía", y ambas significan tener habilidad. Ya no es simplemente tener información, es tener cierta habilidad. Pero la pregunta es entonces: ¿habilidad para qué? Bueno, la sabiduría de Dios tiene que ver con la habilidad que Él tiene de usar los mejores medios o instrumentos para alcanzar los mejores propósitos deseados por Él, de una manera que traiga la mayor gloria a su nombre y al mismo tiempo que traiga el mayor beneficio a sus hijos. La habilidad que Dios tiene de hacer uso de los mejores medios para alcanzar, lograr los mejores propósitos, fines, logros, de tal forma que al lograrlo Él alcanza la mayor gloria y nosotros, sus hijos, los mejores beneficios.
Pero es algo más. Implica haber conocido esos medios, esos propósitos, las formas, los tiempos, las circunstancias desde toda la eternidad. Y en ningún momento Dios pensó o ha pensado: "Bueno, si no me sale bien el plan A, tengo preparado un plan B para lograr dichos propósitos". No, no, no, no, para nada. Y la razón es que su sabiduría es infinita, es absoluta, es perfecta. Efesios 3:10, que vimos o vamos a ver, mejor dicho, más adelante, nos habla de esa sabiduría infinita.
Esa sabiduría tiene que ser así. Para Dios poder conocerlo todo, Él tiene que ser omnipotente para poder lograrlo todo. Y al mismo tiempo, Él tiene que ser omnibenevolente, todo benevolente, para poder trabajar los mejores propósitos a través de los mejores medios para bendecir de la mejor manera a sus hijos. Los mejores medios, los mejores propósitos, la mayor gloria, los mejores beneficios para sus hijos.
Imagínate un Dios sin sabiduría infinita, con toda la información que Él posee. No creo que pudiera hacer mucho, ni tampoco podría canalizar toda esa información en la dirección de sus propósitos, porque es la sabiduría que permite entrelazar toda la información posible. Tampoco, si no fuera omnipotente, Él no podría llevar a cabo su voluntad a pesar de conocer todo lo que conoce. De manera que un Dios sin sabiduría terminaría confundido, y no solamente sin sabiduría, porque tiene toda la información, terminaría abrumado por la información, confundido, e incluso pudiera ser burlado por los hombres con sus acciones pecaminosas y ocultas.
Esa es la razón por la que Pablo insiste en que nadie se burla de Dios. Y nadie se burla de Dios no solamente porque Él conoce todo lo que hacemos, sino porque Él también conoce cómo juzgar lo que hacemos y cómo deshacer los planes que Él entiende que no debieran prevalecer. Él tiene esa sabiduría. Él conoce cómo traer justicia a los que burlan su ley, y Él sabe, Él conoce cómo reivindicar su nombre en el momento preciso. Y todo eso es posible no solamente porque Dios tiene la omnisciencia y el conocimiento de los hechos, sino porque Él tiene la sabiduría, el entendimiento de cómo todo eso funciona y cómo manejarlo de una manera que funcione en su dirección.
Todo lo anterior fue la introducción. Nos damos al mensaje ahora. De manera que yo necesito que tú afines tu entendimiento, y para eso es que vamos a leer tres versículos del libro de Isaías, capítulo 40. El capítulo 40 de Isaías es un capítulo muy peculiar, porque Isaías tenía 39 capítulos hablando del juicio de Dios sobre Israel por sus pecados, sus fornicaciones, su inmoralidad, su idolatría, y de repente hay un vuelco repentino a la otra dirección, y el capítulo 40 comienza diciendo: "Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice el Señor". En ese sentido, ahora Dios quiere revelarse a Israel otra vez y dejarles ver quién Él es.
Y entonces, en los versículos 13 y 14 nosotros leemos esto, para luego leer el 28: "¿Quién guió al Espíritu del Señor, o como consejero suyo le enseñó? ¿A quién pidió consejo y quién le dio entendimiento? ¿Quién lo instruyó en la senda de la justicia, le enseñó conocimiento y le mostró el camino de la inteligencia?". ¿Quién es que ha hecho algo como eso? La respuesta de Isaías es una pregunta retórica: es nadie, absolutamente nadie.
Versículo 28: "¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra, no se fatiga ni se cansa". Escucha eso ahora: "Su entendimiento es inescrutable". El Dios eterno tiene entendimiento inescrutable. Eso me llevó a titular mi mensaje: "El Dios eternamente sabio".
El Dios eternamente sabio. Y en ese título hay dos ideas, dos ideas que están entrelazadas. Una es que Dios es eterno, obviamente, y la otra es que Dios es sabio. Pero a la luz de todo lo que la Palabra de Dios revela, lo que Dios es lo ha sido todo el tiempo, desde la eternidad, desde que Él ha sido Dios. No importa si eso es amor, santidad, misericordia, poder, lo que tú quieras. Lo que Dios es hoy, Dios lo ha sido siempre. De manera que este es un Dios eternamente sabio.
Isaías 40:28 inicia con el término "el Dios eterno" y el mismo versículo termina con la frase "su entendimiento es inescrutable". Todo eso es desde la eternidad, según lo que la Palabra afirma. Dios es eterno. Escucha Deuteronomio 33:27: "El Dios eterno es tu refugio". Romanos 16:26 habla de que las Escrituras son conforme al Dios eterno. Salmo 90:2: "Desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios". E Isaías 57:15: "Porque así dice el Alto y Sublime, que vive para siempre, cuyo nombre es Santo". Y ahora Isaías 40:28, leímos: el Dios eterno al principio, con entendimiento inescrutable.
Nota que el texto no dice conocimiento inescrutable, sino entendimiento. Yo puedo leer este libro de la Biblia y no entenderlo, en cuyo caso podría tener el conocimiento, quizá hasta completo, podríamos memorizarlo, pero no entiendo. El texto dice que Dios tiene entendimiento inescrutable. La habilidad de discernir, la habilidad de entender, tiene que ver con su sabiduría.
Y esa es la razón por la que el apóstol Pablo, después de exponer el plan de redención de Dios, la condenación del hombre, la ley moral de Dios escrita en nuestros corazones en el libro de Romanos, once capítulos hablando de la salvación, de cómo es por gracia, y si es por gracia ya no es por obra, si es por obra ya no es por gracia, y cómo hay una lucha con el pecado. Después de hacer todo eso, él rompe al final, al final del capítulo, con esta doxología: "¡Oh profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!" Su conocimiento es inescrutable, su entendimiento es inescrutable, su sabiduría es inescrutable, sus juicios son insondables y sus caminos son inescrutables.
Eso lo escribió el apóstol que subió al tercer cielo y le dieron entendimiento y vio cosas, cosas tan extraordinarias, cosas inefables que al hombre no le es permitido expresar. O sea, Pablo no habló nada de lo que él vio u oyó en el tercer cielo. Él lo vio y habló cosas que Cristo le había revelado, porque él tuvo tres años apartado en el desierto de Arabia, pero de las cosas que él vio allá arriba son cosas tan extraordinarias que al hombre no le es permitido expresar. Y esa es la razón del aguijón de Pablo. Pablo, voy a permitir un aguijón, un aguijón que te abofetee, no voy a hacer que te exaltes, dadas las revelaciones que recibiste. Y Pablo dice: "¡Oh, cuán profundos son sus caminos, cuán insondables son sus juicios!"
Pablo reconoce que cuando se trata de Dios nadie es un experto en Dios, eso no existe. Nadie tiene un PhD en Dios. La gente hace el PhD en teología, pero en Dios no, eso es una imposibilidad. Solamente el Espíritu de Dios conoce la mente de Dios. Y yo creo que es bueno reconocerlo desde el principio, no vaya a ser que nosotros concluyamos que después de estudiar el carácter de Dios salgamos por ahí diciendo: "No, ya yo desciframos el código genético de Dios."
Porque no va a pasar como pasó con el código genético humano. No sé si conoces, pero en el año 1990 inició un proyecto de descifrar el código genético del ser humano de quince años. Tal vez supuesto terminar el 2005, terminó el 2003, dos años más temprano. El costo total del proyecto fueron tres mil millones de dólares, tres billones de dólares para descifrar el código genético, y al final pudieron descifrarse todas las bases de ADN que componen los veintitrés cromosomas del ser humano. Cuando de Dios se trata, Él es insondable, inescrutable, tiene una sabiduría que Él ha poseído desde que Él existe.
Y su sabiduría es tan única que en los textos que leímos de Isaías 40:14, el texto donde Dios pregunta de manera retórica: ¿Quién? ¿Quién me dio consejo? ¿Quién guió mi espíritu? ¿A quién yo le pregunté? Y Dios ha sido así eternamente sabio desde la eternidad. Dios no solamente posee esa sabiduría, la Palabra de Dios dice que Dios es sabiduría, porque eso es su esencia. Y lo mismo dice, por ejemplo, la Palabra de Dios no solamente dice que Dios ama, no, Dios es amor. Es lo que Él es intrínsecamente, ontológicamente, en su esencia misma, eso es lo que Él es. No solamente Dios obra santamente, Dios es santo.
Y como eso es lo que Él es, en la Palabra de Dios tú lees cosas como esta en Job 12:13: "En Él están la sabiduría y el poder, y el consejo y el entendimiento son suyos." Si en Él está la sabiduría, hermanos, mientras más cerca de Dios yo camino, más discernimiento yo voy a tener para mi vida. Y mientras más alejado, o superficialmente, o desconectado yo camino con Dios, menos entendimiento y menos discernimiento yo tengo para decisiones de la vida diaria. Dios no quiere que yo conozca su sabiduría simplemente para que yo esté impresionado con Él, aunque vamos a estar impresionados con Él. Es porque la calidad de tu vida delante de Él depende de que conozcas cosas como estas.
Proverbios 2:6 afirma la misma cosa: que el Señor da la sabiduría. Ahora nota, nosotros no somos, mientras Dios es intrínsecamente sabio, nosotros no. Nosotros somos, y ahora te lo ilustro, dependientemente sabios. ¿Qué quiere decir eso, pastor? Que tú tienes un hombre como Salomón que pidió sabiduría y Dios le dio sabiduría. Le dio tanta abundancia de sabiduría que Dios le dijo: no ha habido ni va a haber nadie más sabio que tú. Tenía sabiduría extraordinaria. De repente Salomón se despega de Dios y tomó una serie de decisiones y llegó a una serie de conclusiones que solamente los necios, a los cuales se refiere la Palabra, hablan de esa forma y viven de esa forma.
Salomón concluyó que daba lo mismo la muerte de los hombres que la muerte de los animales. Eso no es conforme a la sabiduría que él tenía. Salomón dijo que toda la vida era vanidad, vanidad de vanidades, que nada valía la pena. En ese momento perdió lo que tenía porque no era intrínsecamente sabio. Él era dependientemente sabio de su relación con Dios. Y el hombre que camina conforme a su propia sabiduría, como Salomón lo hizo, desperdicia su vida y eventualmente destruye su vida y la de muchos más. Salomón dañó su vida y por lo menos la de mil mujeres más, y dañó su reino que quedó dividido a su muerte. Y así insiste el hombre de hoy, que Dios le deje manejar su vida. En buen dominicano: pero tú te estás poniendo loco. Yo no quiero que Dios me deje manejar mi vida en nada. Continuamente, aquellos que se relacionan conmigo escuchan de mí: no puedes dejar a Dios fuera de ninguna de las ecuaciones con las cuales tú vas a llegar a alguna decisión, porque no será sabio el resultado.
Daniel 2:20 lo leía al principio del servicio en esta mañana: "Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, porque la sabiduría y el poder son de Él." Él es así. Romanos 16:27 habla de que Dios es único, Él es el único y sabio Dios. Él es el único Dios, por eso Él es el único sabio. Y Efesios 3:10 habla de que esta sabiduría es infinita, no tiene fin.
La habilidad que Dios tiene de que el hombre haga lo que él quiera y Dios luego voltear todo eso, por así decirlo, con la cabeza hacia abajo, es una facilidad que Él tiene por la infinitud de su sabiduría. Pero Efesios 3:10 no solamente me dice que su sabiduría es infinita, me dice que es multiforme. Su sabiduría no tiene un solo color, no tiene un solo tamaño, no tiene una sola forma, no tiene un solo tiempo. Él puede tomar dos personas, hijas de Él, que piensen diferente con dones distintos, y usarlos extraordinariamente en dos lugares diferentes o en el mismo lugar de forma completamente distintas, porque su sabiduría es multiforme.
Él puede usar una persona de una forma hoy y usarla de otra forma mañana, y en ambos casos para su gloria. Él puede tomar a Moisés en el palacio real por cuarenta años, después decirle: bueno, nos vamos al desierto, allá te voy a usar por cuarenta años, y luego vamos a regresar al palacio real para sacar el resto de mi pueblo para el desierto por cuarenta años más. ¿Y cómo tú vas a hacer todo eso? Recuerda que mi sabiduría es infinita y multiforme.
A nosotros no nos gustan las cosas multiformes. Nosotros nos sentimos seguros haciendo la misma cosa del mismo color, del mismo tamaño, sentándonos en el mismo sitio, que la gente piense como nosotros, que nadie sea diferente como yo soy ni tenga valores distintos o esté persiguiendo cosas distintas, porque todo eso nos hace sentir inseguros. Y por eso es que criticamos, porque cada vez que algo no es como yo soy, perfecto claro, verdad, lo condenamos. La sabiduría de Dios es multiforme.
Ahora escucha, porque hay una relación, dijimos al principio, entre su omnisciencia y su sabiduría, pero que eran cosas diferentes. De esa misma manera hay una relación entre su voluntad y su sabiduría, pero no son la misma cosa. Una vez la sabiduría de Dios concibe una idea, esto es lo que vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer, eso pasa a ser su voluntad. Y ahora ese deseo, esa voluntad, se ayuda de la sabiduría para hacer uso de los mejores medios para alcanzar los mejores fines o propósitos, para la mayor gloria y para el mayor beneficio de los hombres. ¿Me entendieron? Muy rápido.
La voluntad de Dios tiene que hacer uso, a la hora de llevarse a cabo, de la sabiduría de Dios, porque es su sabiduría que sabe cómo orquestar, entrelazar los hombres, las circunstancias, los tiempos, lo que ocurrió, lo que no ocurrió, lo que podría ocurrir. Pero la razón por la que yo estoy hablando de la relación entre la sabiduría de Dios y la voluntad, porque no la podemos separar, es porque Dios me ha llamado a vivir su voluntad y me ha dicho en Romanos 12 que su voluntad es buena, es agradable y es perfecta.
Esto suena muy bien, pero tenemos que desempacarlo, porque suena mucho mejor. La voluntad de Dios, tres palabras: buena, agradable y perfecta. La voluntad de Dios es buena porque, una vez concebida por Dios, no hay una manera mejor de llevar a cabo lo que Él ya concibió. No es ni siquiera imaginable por nadie, porque Él siempre piensa lo mejor de lo mejor. Pero es más que eso: un mejor curso de acción no sería posible. Pero es bueno entender algunas cosas detrás de estas tres palabras.
La palabra es en griego "agathos", que significa beneficioso, abundante, apropiado, moral. La voluntad de Dios para mí, que es el ejercicio de su sabiduría para alcanzar cosas en mi vida, resulta que es beneficiosa para mí, es apropiada, es abundante, es moral. Pero cuando yo vivo pensando en cómo servirme de la vida, en vez de yo servirle a Cristo en la vida, entonces con frecuencia a mí la voluntad de Dios no me parece tan buena. Me parece más bien como cuestionable, me parece como injusta. Y hoy hemos dicho: "No, pero eso no es justo, yo no entiendo por qué Dios..." No lo pueden entender, es inescrutable, ya lo hablamos, es insondable.
La sabiduría de Dios es comparada con la sabiduría de los hombres por Santiago, y dice que la sabiduría de los hombres en capítulo 3 es terrenal, es natural y es diabólica. Santiago, te fuiste muy lejos, ¿y mi sabiduría es diabólica?
Bueno, si no es conforme a la sabiduría de Dios, no queda otra opción, porque es algo que funciona conforme a los planes del enemigo del hombre. Pero el hombre siempre prefiere su voluntad a la voluntad de Dios, porque considera que la suya es mejor, o por lo menos ya la puede descifrar mejor. Y nosotros, ¿no ves que creemos que el problema con la voluntad de Dios es como que uno no puede gozar la vida? O sea, Dios es un asesino del gozo. Si Dios ve a uno de sus hijos gozando, dizque va y lo aplasta, lo elimina, lo para, lo detiene: "No, no se ha gozando." Y si sigue gozando, mándalo para África de misionero. Y si allá sigue gozando, lo vamos a poner a casarse, a él o a ella, con una persona que a él no le guste o a ella no le guste. Como que tenemos estas ideas de este monstruo divino, y como que no acabamos de disfrutar lo que Dios declara como bueno, beneficioso, abundante, que es su voluntad.
Y quizás encontrar una buena ilustración nos ayude. La historia cuenta que había un agricultor que tenía un huerto de muchos árboles de manzanas, y él se encontró con un amigo un día. Le invitó a que viniera a disfrutar algunas de sus manzanas y hacer sidra, sidra de manzana fresca. Y el amigo le dijo que no. Y varias veces lo invitó, le dijo que no. Y entonces el agricultor le hace un llamado y le dice: "Mira, imagino que estás prejuiciado contra mis manzanas." Y le dice: "Bueno, la verdad es que yo he probado algunas de ellas y son agrias." Y el agricultor le dice: "Ah, ah, ah, ¿y cuáles tú probaste?" Le dice: "Bueno, las manzanas que se caían a aquel lado de la verja, en el camino, que estaban ahí en el camino." Y el agricultor le decía: "Yo sabía. Yo planté esos árboles de manzanas agrias en la verja, en la periferia, para todos los muchachos jóvenes que viven por aquí, justamente para que no entraran al medio donde están mis mejores manzanas."
¿Ves cuál es la ilustración? Mucha gente vive en la periferia de la vida cristiana, y en la periferia de la vida cristiana entonces como que no puedo disfrutar de ciertas cosas. Hay una autonegación. Como vivo violando la voluntad de Dios, vivo con convicción de pecado. Llega un momento que ya sabes qué, no quiero probar esas manzanas. Pero el agricultor le dice: "Ven, ven bien al centro de mi huerto para que tú veas. Ahí están las mejores manzanas." Ven al centro de la vida cristiana para que tú puedas probar las mejores cosas que Dios tiene para sus hijos. Y verás que su presencia es dulce como ninguna otra cosa, y su palabra será más dulce que la miel, como declaró el salmista.
Entonces, su voluntad puede ser inescrutable, pero es buena. Es apropiada, que es otra de las palabras, otro significado de esa palabra agathón: beneficiosa. Es apropiada, es apropiada para ti, para la persona que tú eres, para la persona en quien Dios quiere que te conviertas, para el momento que estás viviendo, para la circunstancia que estás viviendo y las que vienen de camino que tú y yo no conocemos, para un futuro que viene en tu dirección. Es apropiada, porque la sabiduría de Dios, que es su voluntad, siempre es la mejor decisión. No a veces, no con frecuencia: es la mejor decisión, es la que garantiza los mejores resultados. Pero yo necesito fe para creer eso, porque esos resultados y sabiduría y entendimiento son inescrutables.
Pero si estoy centrado siempre en lo que yo quiero, quizás yo no encuentre la voluntad de Dios como apropiada para mí. Yo quiero otra cosa, yo quiero el disfrute de la carne. Y esa voluntad buena, agathón, también implica que es moral, lo que implica que es justa, no es pecaminosa. De hecho, es incapaz de empujarte a pecar. Recuerda lo que dijimos el domingo pasado o algún otro domingo: no es una bendición si tienes que pecar para obtenerlo. No, no lo es, no lo será, vendrá con consecuencias. Todo eso es parte de lo que implica que su voluntad es buena.
Ahora, eso no implica que sea siempre discernible. El texto de Romanos no solamente me dice que su voluntad es buena, me dice que es agradable, eurestón, satisfactoria, que causa placer o gozo. "¿En serio, pastor?" Pero yo encuentro como difícil... Bueno, primero tienes que creerlo, luego tienes que obedecerla. Si la persona está sometida y no insiste en hacer lo que él o ella quiere, y no la está haciendo a regañadientes, Dios garantiza el gozo de su voluntad, porque Él es el productor de ese gozo. La voluntad de Dios puede ser inescrutable, pero no está diseñada para que tú no goces en la vida.
De manera que esa voluntad, Dios declara que es agradable, y en tercer lugar Él declara que es perfecta, teleion, incapaz de errar, absoluta. Esa voluntad de Dios, yo puedo revelarme contra ella, puedo rechazarla, puedo violarla, puedo irme un día contrariado, pero no va a ser cambiada. Es un ejercicio en ineficacia, es una necedad. Yo puedo quejarme todo lo que yo quiera, pero permanecerá absoluta e inmutable. Pero va a permanecer absoluta e inmutable no es porque Dios es "medallganario" —me da la gana, para aquellos que escuchen de otras latitudes— no es porque Dios es medallganario, sino simplemente porque Dios es perfecto en sus pensamientos, en lo que persigue, en sus deseos, y por tanto Dios no va a cambiar aquello que ya Él consiguió perfectamente.
Para muchos no es así, para muchos no es agradable. No es agradable porque es una voluntad que no sale de mí, no depende de mí y no me deja ser autónomo. Pero el hombre nunca fue creado para ser autónomo, ningún ser angelical tampoco. Pero muchos preferimos la autonomía, preferimos hacer las cosas sin que nadie sepa de nosotros, porque yo lo voy a determinar por mí mismo. Yo quiero ser como Dios, que a mí nadie me da consejo. "¿Quién fue mi consejero?", dice Dios. Y así mismo queremos nosotros decir: "¿Quién fue mi consejero?" Y entonces alguien tendrá que decir: "Por eso vas como vas."
Dios ha puesto en despliegue su sabiduría de diferentes maneras. Escucha al salmista en el Salmo 104, el versículo 24: "¡Cuán numerosas son tus obras, oh Señor!" Salió, vio, contempló, meditó, y dice: "Con sabiduría las has hecho todas. Llena está la tierra de tus posesiones." Oye, esta gente no tenía los avances científicos, el entendimiento de la ciencia que nosotros tenemos hoy, y llegó a la conclusión: esto es sencillamente extraordinario, esto está sabiamente hecho.
¿Y tú sabes qué? Dios desplegó —acabo de decir que Dios desplegó su sabiduría en la creación— y ese es exactamente lo que Dios hace cuando se encuentra con Job y quiere como sacudir un poco a Job y decirle: "Job, comienza a creer aunque no entiendas." Entonces Dios dice: "Mira, déjame hablar con Job. ¿Pero cómo voy a hablar con Job? Yo simplemente le voy a hacer preguntas de mi sabiduría desplegada en la creación."
Job capítulo 38, Dios hablando. Dios dice, versículo 2: "¿Quién es este que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento?" ¿Quién es este que, en buen dominicano de nuevo, habla de lo que no sabe? ¿Quién es este que está hablando vacuidades? Versículo 4, es como: "Job, apriétate bien el pantalón y contéstame ahora: ¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia." Lo que Dios está haciendo es que está tomando su sabiduría desplegada en la creación, diciéndole a Job: "Respóndeme algunas preguntas." Sesenta y pico de preguntas, nada más.
Versículo 5: "¿Quién puso sus medidas?" Las medidas de la tierra, lo que cada cosa mide. "Ya que sabes, dime de sus medidas. ¿O quién extendió sobre ella cordel?" Y en otro momento Dios dice: "¿O quién la colgó en el espacio sin que nada la sostenga?" Versículo 6: "¿Sobre qué se asientan sus bases, o quién puso su piedra angular?" "Job, si tú sabes tanto, contéstame algunas preguntas. Cuando tú me des la respuesta de este mundo que tú puedes ver, yo te voy a dar respuesta del mundo que no puedes ver, que es la causa de por qué tú estás en la situación en la que te encuentras, porque Satanás y yo tuvimos una conversación que tú no viste ni oíste."
Cuando Dios termina de hacerle preguntas sobre la creación visible, Job se pone la mano en su boca. Dijo: "Soy vil." Pudo haber dicho: "Qué necio he sido." Dios pudo haber hecho el mismo cuestionamiento a Job de la creación del ser humano. Dios pudo haber dicho: "Job, ya que sabes tanto, ¿sabes cómo el espermatozoide fecunda el óvulo? Job, ¿tú sabes cómo se genera el alma cuando esas dos células se juntan? ¿Tú sabes cómo entra o se genera el alma de ese nuevo ser humano? ¿Tú sabes cómo a los nueve meses ese niño en el vientre de su madre sabe que es para afuera que va?" Yo tengo que salir, y de repente comienzan estas contracciones. ¿Tú tienes idea de cómo eso se produce?
Esta es esta sabiduría que él está hablando. El Salmo 139, cuando él medita sobre la creación del ser humano, es como una célula que no conocían ni siquiera cómo se producía. Y sabemos que es así: fecunda a otra célula, una célula de un hombre verdadero fecunda una célula de una mujer verdadera, no hay una verdadera. Y esas dos células, dos células humanas, se juntan y en el devenir del tiempo comienzan a formar todos los huesos, todos los músculos, todos los ligamentos, todas las articulaciones, todos los órganos. Y comienzan a conectar los órganos con conductos para que puedan transportar la saliva en algunos casos, puedan transportar los jugos gástricos en otros casos, todos los vasos sanguíneos, las arterias, los capilares, las venas.
De una misma masa que nosotros llamamos el endodermo se forma el páncreas. Y de esa misma masa donde se forma el páncreas, el páncreas va a su lugar aquí en el abdomen hacia la izquierda, se conecta con el intestino y tiene otras conexiones, entra en detalle y produce insulina. Y de esa misma masa salió otra glándula, se llama parótida, pero coge para acá arriba y se coloca aquí debajo de la mandíbula de cada lado. Pero ella no va a producir insulina ni jugos digestivos, ella va a producir saliva y se conecta a un conducto salivar que va a hacer que la saliva salga a la boca.
Entonces imagina que yo le hubiera hecho preguntas así al joven, pero el salmista no necesitaba esa información. Mira lo que él dice: "Porque tú formaste mis entrañas, me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho. Maravillosas son tus obras y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de ti mi cuerpo cuando en secreto fui formado y entretejido en las profundidades de la tierra."
Sin ninguna formación embriológica, este salmista habla más obviamente que aquellos que niegan la existencia de ese Creador. Y no solamente lo afirma, sino que dice: es que estas obras son maravillosas, asombrosas, extraordinarias. Nada estaba oculto de ti cuando en secreto fui formado y entretejido. Esa es la razón por la que Dios entreteje cada ser humano de forma personal y se responsabiliza por lo que hace, porque le dice a Moisés: "Moisés, ¿yo sabes quién hace el mudo? ¿Yo sabes quién hace el ciego? ¿Yo sabes quién hace el sordo? Soy yo. Y yo tengo propósito para el ciego, para el mudo, para el sordo." Cuando Dios forma cada criatura en su sabiduría como un todo incluido, como un paquete, esa criatura viene con un plan de vida.
El salmista lo dice, yo te lo voy a leer en un momento. Y en ese plan de vida Dios entreteje en esa vida... Usen a mí, en la vida de Miguel entretejió padre, madre, hermanos, país de nacimiento, esposa con la que se casa, migración, formación médica, migración de regreso, plantación de iglesia, dones, talentos, deficiencias, debilidades, una diabetes de cincuenta y pico de años. Y Él arma un rompecabezas, Él teje un tapiz. Pero lo único que otros vemos del tapiz... Yo vi un tapiz por atrás que estaba entretejido, es una maraña de hilos, y esa vida puede lucir horrible. Y tú le das la vuelta y el tapiz es una hermosura de tapiz. Eso es sabiduría.
Porque Dios no solamente me entreteje en el vientre de mi madre, Él planifica mi vida. Porque escucha: "Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos." Yo no había nacido y tú tenías mis días escritos. Dios determinó el día y la hora y el lugar, la clínica, las condiciones en las que yo iba a nacer, y tiene determinado cómo, cuándo y dónde yo voy a morir. Así que estoy yo preocupándome por cuándo me voy a morir. Cristo te lo dijo, Cristo me dijo, te dijo: "¿Cuál de vosotros puede añadir tan siquiera una hora, sesenta minutos, por preocuparte por tu vida?"
El Salmo 139, pero en el versículo 17 del Salmo 139: "¡Cuán preciosos son también para mí, oh Dios, tus pensamientos! Tus pensamientos que tú revelas, en este caso aquí, son preciosos para mí. ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!" Y muchos con mucha más información de la formación del universo y de la formación del ser humano hablan de que Dios no existe. Es una ignorancia con amnesia, porque no es ignorancia, es la negación de una información. Por esa manera de personas sabias en el mundo ser necios, escucha lo que el salmista escribió.
Ahora, en el Salmo 119, versículos 98-99: "Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, tengo más discernimiento que todos mis maestros." ¡Wow! Pero, ¿no eran tus maestros? Sí, pero de información. Yo estoy hablando de discernimiento, la habilidad para vivir la vida, para conducirme en la vida, para someterme a Dios. Pero, ¿cómo es que tengo más discernimiento que mis maestros? Él me dice porque tus testimonios son mi meditación. Porque yo tomo tu Palabra y no solamente la leo y no solamente me aprendo las historias, yo me quedo meditando en ellas. Y resulta que ella afina mi discernimiento con el cual yo vivo y tomo buenas decisiones. El discernimiento en la vida no es el resultado de la formación académica, hermanos.
Escucha todavía, el mismo Salmo 119, versículo 130: "La exposición de tus palabras," es lo que estamos haciendo hoy, "imparte luz." ¿Y da entendimiento a las élites intelectuales? No, a los sencillos. Imparte luz a nuestros caminos de humanos, que son oscuros.
Cuando Cristo vino, ¿qué dice Juan? Que la luz brilló en medio de las tinieblas, y que el pecado del hombre y que el juicio del hombre fue que amaron más las tinieblas, el pecado, que su luz. Pero el precio de sus acciones fue sumamente grande, no solamente de la humanidad entera, pero en el contexto local donde Cristo creció, en el contexto donde a Él lo crucificaron, el precio que pagaron fue enorme. Y no pasó más allá del año 70 cuando Jerusalén quedó destruida, quemada. Ellos pensaron que se habían burlado del Mesías y se burlaron de Él, se burlaron en palabras de Él cuando lo crucificaron. Estando en la cruz se burlaron.
Pero sabes que Pablo escribió a los Gálatas 6:7: "No se dejen engañar." ¿De quién, Pablo? "No te dejes engañar de tu propio pecado. No se dejen engañar, de Dios nadie se burla, pues todo lo que el hombre siembra, eso también segará." El domingo pasado hablamos: tu pecado te engaña. Y cuando comienzas a vivir, tu pecado me engaña a mí y el mío por igual. Pero de Dios nadie se burla.
Otro salmo, no el 11, el 19. El Salmo 19:7 dice que la Palabra de Dios hace sabio al sencillo. A veces la gente con mucha información no son sabios, y gente a veces con menor información, con menor conocimiento, tienen sabiduría para la vida. Porque como bien dice Proverbios 2:6, Dios da la sabiduría, Dios da la sabiduría.
Y Dios no solamente ha dado su sabiduría puesta en despliegue, su sabiduría en la creación del universo y en la creación del ser humano. La sabiduría de Dios es particularmente extraordinaria en el plan de redención, particularmente extraordinaria. Un Dios que se humilla, un Creador que se encarna para nacer. O sea, un Creador que le dio origen a todo Él se encarna para nacer. Un Rey que se hace siervo, un Señor de señores que le sirve a sus súbditos, un Libertador que es crucificado, un hombre crucificado que le desarma toda la fuerza de la actividad en tinieblas. Claro, de una cruz, la muerte de un hombre en una cruz le da vida. Es como que la muerte da vida, le da vida a millones de personas muertas en delitos y pecados. Un muerto que resucita y un movimiento de iglesia pobre, sin recursos terrenales al inicio, con todo el imperio en contra, que crece, se fortalece, se expande y que nadie puede parar. Eso es sabiduría.
Por eso decía: la sabiduría de Dios es extraordinariamente grande en su plan de redención. Por eso es que Pablo dice en 1 Corintios 2:7-8: "Nosotros hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que desde antes de los siglos Dios predestinó para nuestra gloria, para glorificarnos a nosotros. Esta sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria."
Esa es la sabiduría que nosotros hablamos, esa es la sabiduría que el mundo rechaza, esa es la sabiduría que la gente no quiere. Pero al mismo tiempo, frecuentemente sus hijos, después de llegar a ser parte de su familia, rechazan esa sabiduría de Dios.
Esta sabiduría de Dios en el plan de Dios es tan extraordinaria que escucha lo que está pasando ahora mismo en este instante. Incluso en Efesios 3: "La infinita sabiduría de Dios, dada a conocer ahora por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales." Esto está lleno.
Que Dios... Esa es una ilustración. Ahora Dios sentó a los potestades y a los principados, a las potestades, principados y autoridades de los ángeles. Los sentó en un aula de clase y les puso la iglesia enfrente y les dijo: "Por los próximos dos mil y tantos años, cuando Cristo vuelva, obsérvame. Obsérvame lo que yo voy a hacer en y a través de la iglesia en el mundo, porque voy a poner en despliegue," Efesios 3:10, "mi infinita sabiduría, dada a conocer ahora por medio de la iglesia."
¿Tú estás escuchando? Estos seres angelicales son alumnos de la iglesia, son alumnos de Dios, pero el objeto de estudio es la iglesia. Y ¿qué es lo que están estudiando? La sabiduría de Dios en la redención, que toda una humanidad pueda ser redimida por un hombre crucificado en una cruz. Hermano, esa idea aparece infantil en el mejor caso y cruel en el peor de los casos. Por eso se burlan.
Parece la sabiduría de Dios versus la sabiduría del hombre. Escucha cómo Pablo, en la medida que cierra ahora, escucha cómo Pablo les habla de esto a los corintios en su primera carta, capítulo 1, versículos 21 al 25: "Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría, agradó a Dios mediante la necedad de la predicación salvar a los que creen. Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles. Sin embargo, para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres."
Cristo representó el poder de Dios encarnado y la sabiduría de Dios encarnada para redimir a los suyos. Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. ¿Cómo es eso? Cuando Él se encarnó, fue el poder de Dios y la sabiduría de Dios para redimir a los suyos. Como poder de Dios, derrotó el pecado, derrotó a los poderes de las tinieblas y derrotó la muerte. Como sabiduría de Dios, dio testimonio de la verdad y luego dijo: "Yo soy." Cuando dio testimonio de la verdad, abrió un camino, y cuando abrió el camino, la gente que lo caminó, que lo transitó, recibió vida eterna. Y por eso dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida."
Y ahora escucha cómo Pablo cierra esa parte del texto en 1 Corintios 1, versículos 30 y 31: "Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, por obra de Dios, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que tal como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor."
Él, Cristo, es para nosotros poder de Dios, sabiduría de Dios, santificación, redención. Y si te vas a gloriar en una cosa, recuerda que todo esto es de Dios, de manera que lo único que puedes hacer es glorificarte en Él.
La creación entera proclama su gloria, toda la creación. Y se supone que cuando Cristo vino, proclamó la gloria del Padre. Y hoy se supone que la iglesia proclame la gloria del Hijo y la gloria de la Trinidad. Pero de manera personal, ¿qué vas a hacer ahora con lo que has oído? ¿Vas a insistir en hacer tu voluntad? ¿Vas a vivir conforme a esa sabiduría terrenal que Santiago llamó incluso diabólica? ¿O vas a vivir conforme a la voluntad de Dios, de tal forma que tú puedas hacer lo que cada astro hace, lo que cada especie hace, lo que el mar hace cuando ruge, lo que el sol hace cuando se pone, cuando se acuesta, y es proclamar la gloria de Dios?
Esa es tu responsabilidad, es tu llamado, y debe ser tu gozo y tu dedicación de vida. Eso es con lo que tú eres y con lo que te irás cuando te vayas de aquí: yo existo para glorificar a Dios y hacer lo que toda la creación ha hecho y lo que incluso Cristo vino a hacer, proclamar su gloria.
Padre, gracias por tu inmensa sabiduría en la creación del universo, en la creación de los seres humanos, en tu historia de redención, en cómo formaste una iglesia y a través de la iglesia les enseñas a los principados y potestades en las regiones celestiales acerca de tu sabiduría infinita. Ellos son tus alumnos, nosotros somos su objeto de estudio. Gracias, Dios. Y si toda la creación a ti te glorifica, yo también. En el nombre de Jesús. Amén.
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