Integridad y Sabiduria
Sermones

Cuando el amor se enfría

Amaury Santos 4 diciembre, 2022

La iglesia en Éfeso lo tenía casi todo: doctrina sólida, perseverancia ante una cultura pagana, discernimiento para desenmascarar falsos apóstoles. Había nacido en medio de milagros extraordinarios, fue pastoreada por gigantes como Pablo, Timoteo y posiblemente Juan. Sin embargo, el Señor Jesucristo le envía una advertencia severa: has dejado tu primer amor. Y ese desamor, aunque parezca menor comparado con herejías abiertas, es un cáncer que si no se extirpa termina destruyendo a la iglesia desde dentro.

El amor a Cristo no se mide en declaraciones sino en obediencia. Juan lo dice claramente: el que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Cuando la relación vertical con Dios se enfría, es cuestión de tiempo antes de que todo lo demás colapse: la pasión por la Palabra disminuye, la tolerancia al pecado aumenta, y la iglesia empieza a vivir de su reputación pasada. Éfeso tenía sana doctrina, pero estaba a la deriva.

La solución que Cristo ofrece es directa: recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y haz las primeras obras. No se trata de ocupar cargos oficiales sino de volver al fuego inicial, al servicio desinteresado, a compartir a Cristo en el vecindario y el trabajo. William Borden, un joven millonario que lo dejó todo por las misiones y murió antes de llegar a su destino, escribió en su Biblia: sin reservas, sin marcha atrás, sin nada que lamentar. Lo que Dios mide no son los resultados sino la fidelidad. La advertencia a Éfeso sigue vigente: el que tiene oído, oiga.

Esta transcripción ha sido generada de forma automatizada y puede contener errores o imprecisiones.

Muy buenos días, mis hermanos. ¡Qué gozo es estar aquí! Más que un gozo, es un honor, es un privilegio para mí. Gracias a Chacho, gracias a los pastores que me invitaron. A él yo me siento parte de la IBI, yo me siento como un misionero de la IBI. Yo creo que fue parte de la providencia divina que yo conociera al pastor en aquellos años y hemos desarrollado una lindísima amistad. Cuando el pastor va a predicar o enseñar en algunas conferencias en Estados Unidos, generalmente nos movemos en los mismos círculos y nos ponemos al día, hablamos, vemos cómo están las cosas aquí en República Dominicana. Y siempre me mantengo al tanto; cada vez que puedo, nosotros sintonizamos la IBI en línea y escuchamos a los predicadores, a los pastores, la música extraordinaria. Ustedes ven cómo Dios ha bendecido esta iglesia en todos los planos.

Quizás yo tengo una apreciación especial para esto, porque yo trabajo como un misionero dentro de Carolina del Norte. Son unas 4,300 iglesias y más de 200 iglesias hispanas, y yo trabajo como el misionero catalítico. Parte de mis responsabilidades es encontrar pastores, desarrollarlos, fortalecerlos, en fin. Y yo sé lo titánica que es la tarea, y quizás tengo una apreciación única por esto. Yo no estoy seguro de que yo he encontrado el igual del pastor Núñez; esto es un hombre que viene cada una vez cada generación. Pero la sorpresa mayor es el cuerpo pastoral que esta iglesia ha desarrollado en 25 años. Yo generalmente mantengo de 5 a 10 iglesias desesperadas por un pastor, y aquí yo tengo 8 que los podría denominar como portentos: hombres de extremada inteligencia, extremada educación, pero con una vida de piedad intachable, con una vida de integridad, caminando con Dios de cerca, haciendo una diferencia para el reino, todos debajo de un mismo techo. Entonces esto es como un sueño hecho realidad para cualquier misionero que tenga el área donde yo trabajo.

Gracias, mis hermanos, porque el trabajo pastoral a veces no es reconocido. Llamamos al pastor cuando tenemos un problema. John Piper decía que rara vez el pastor tiene dos días buenos, uno detrás del otro, en una semana. Es un trabajo fuerte, es un trabajo difícil, y la iglesia no entiende que es la misericordia de Dios. De hecho, Hechos 20:28 nos dice que es el Espíritu Santo que da pastores a su iglesia. Es más, Efesios 4, el Señor delante lo considera como un regalo de Dios a su pueblo. Los pastores que ustedes tienen, desde Miguel hasta los demás que colaboran con ustedes, son realmente, en mi opinión, una señal fehaciente de la mano de Dios sobre ustedes y de estos 25 años que han sido trascendentes.

Créanme, porque yo les doy seguimiento y yo voy a los lugares más recónditos, más oscuros en Carolina del Norte, y allá me preguntan: "¿Tú conoces al pastor Miguel Núñez?", especialmente cuando digo que soy dominicano. Y allá está la IBI, especialmente durante la pandemia, hermanos. Ustedes se convirtieron en una especie de faro de luz para la gente desesperada que estaba en ese rato en sus casas, los hispanos, con limitado acceso a enseñanzas sólidas de las Escrituras. Y escuchar las predicaciones de los diferentes pastores, incluyendo obviamente al pastor Miguel, fue de tremenda bendición. Yo espero que Dios les conceda muchos 25 años más a esta iglesia y que siga desarrollándose como hasta ahora.

Yo estoy casado. Bueno, estuve casado primero por 20 años con mi esposa Stephanie. El Señor la llamó hace 3 años y medio, algo así, a su presencia de manera inesperada. Ningún problema de salud, simplemente el tiempo llegó y partió con el Señor. Y el Señor una vez más me extendió su misericordia y yo me casé otra vez con una nueva esposa que me está ayudando a criar 3 hijos que tengo. Ya son hombres: uno tiene unos 20 años, otro 17 y otro 15. Son hombres para tomar sus decisiones, para sostenerse económicamente. Todavía son mis hijos, ustedes saben cómo esto funciona. Así es esto, pero así estamos. Virginia es de California y habla perfectamente el español. Ya sirvió al Señor por 8 años en Honduras como misionera. De hecho, gracias hermanos, de hecho habla 4 idiomas con perfecta fluidez.

Yo estaba tratando de aprender español por los últimos 50 años y todavía me falta mucho. Esta misma semana yo me he dado cuenta de mis limitaciones. Por ejemplo, yo no sabía lo que era un "quiti-pó", una bocina gigante que te pones detrás de una camioneta o un camión para compartir tu bella música con los vecinos, ya sea que ellos lo esperen o no. El vocabulario sigue evolucionando en nuestro país y hay palabras que ya yo tengo que hablar con mis sobrinos que me eduquen y me enseñen las nuevas terminologías.

Pero gracias una vez más, mis hermanos, por todo lo que ustedes hacen por el Señor, por su fidelidad, por su confirmación y las cosas que el Señor está haciendo a través de ustedes. Vamos a ponernos de pie. Yo quisiera compartir un texto con ustedes en Apocalipsis capítulo 2. Apocalipsis capítulo 2, versículo 1. Si usted lo tiene en su Biblia, puede seguirme.

Dice: "Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo, y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios."

Oremos. Padre, te damos gracias por tu palabra, por tu misericordia infinita sobre tu pueblo. Te pedimos que tu Santo Espíritu nos ilumine, nos hable al corazón, que penetre cualquier corazón, Señor, y que hable a nuestras almas y nos edifique y nos transforme y nos ayude a ser más a tu imagen. Oramos en Cristo Jesús. Amén.

Pueden sentarse. Hay ciertamente una confusión, o parece haber una confusión generalizada con lo que es la iglesia. Comenzó quizás en los 90, con diferentes versiones de lo que una iglesia debería ser o hacer. A mí me gusta leer, es parte de mi hobby, y es un punto que yo llegué a un punto de saturación, porque uno entra en la librería cristiana, especialmente allá, y hay mil libros de cómo la iglesia debe ser, cómo debe funcionar, lo que la iglesia es. Y entonces lo interesante es que los libros se contradicen unos con otros, o tienen diferentes definiciones, o no son idénticas.

Llega un punto en que yo tuve que realmente dejar de leer y volver a las Escrituras y resetearme, si quiero usar ese término tecnológico. Ir a decir: un momento, no todo el mundo puede estar diciendo cosas opuestas y tener razón. Porque se estaba convirtiendo en una especie de mercadeo o de negocio el tratar de definir lo que la iglesia es y cómo la iglesia debe de funcionar. Y la mayoría de la gente estaba buscando algo en común: afán de crecimiento. ¿Cómo yo crezco? ¿Cómo yo desarrollo la iglesia en números? Es que en aquel entonces el gran afán era tener una megaiglesia, le dicen allá, una iglesia numérica.

Sin embargo, mis hermanos, la Biblia es categóricamente clara acerca de lo que es la iglesia y de cómo debe funcionar la iglesia. La palabra en sí te da la definición. La palabra en griego es "ekklesia", de "ek", que significa llamado, y "kaleo", que significa salir fuera o llamado fuera. La iglesia está compuesta de aquellos que han sido llamados o separados de este mundo para servir a Dios. Aparece unas 115 veces en el Nuevo Testamento la terminología, quizás unas 94 refiriéndose específicamente a la iglesia local. Hay el contexto de la iglesia local y está el contexto de la iglesia universal, y a veces confundimos los dos términos.

Por ejemplo, Mateo 16:18: "Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella", contra su iglesia universal. Contra la iglesia local es diferente, y esto es lo que vamos a ver aquí en Éfeso, y podríamos verlo en las siete iglesias si yo tuviera el tiempo de predicar todas estas. Pero estas iglesias locales habían caído en pecado, la excepción que se hace es Esmirna y Filadelfia, pero habían caído en desobediencia. El Señor las está amenazando literalmente: "Voy a mover el candelero de su lugar", el candelabro, si quiero usar un término más moderno, si no se arrepienten y vienen. Si la iglesia pierde su propósito, si empieza a albergar pecados y a experimentar una frialdad espiritual que solo puede definirse como dejar su primer amor, entonces está en peligro de desaparecer, como ocurrió con varias de estas iglesias en el Nuevo Testamento.

Yo creo que estas siete cartas de manera simbólica representan la mayoría de las iglesias a través de la historia, por lo menos los últimos dos mil años, y debemos prestar atención a lo que ocurrió con estas congregaciones. Especialmente vamos a comenzar con Éfeso, porque nos puede servir a nosotros de guía o lineamiento para cómo nosotros debemos conducirnos en la casa del Dios viviente, en su iglesia.

La iglesia local está en problemas a nivel mundial. Déjenme compartir quizás algunas estadísticas para darles una idea de cómo están las cosas. Yo trabajo con lo que se llama la Junta, no directamente ya, pero todavía tenemos una asociación de trabajo con la Junta de Misiones Internacionales, le dicen en inglés North American Mission Board, y ellos estiman según sus propios estudios que el 85% de las iglesias están en declive o estancadas.

Estancada es una iglesia que tiene el mismo número de personas por 50 años, ahí no hay bautismos, no hay evangelismo, no hay nada ocurriendo. O sea, está ya en decadencia si pensamos en que la población sigue creciendo y la iglesia sigue inerte, pero está paralizada. Y muchas ya van totalmente en caída libre, donde apenas hay suficientes miembros quizás para pagar la electricidad. Ellos dicen que 8 de cada 10 iglesias en Estados Unidos están ahora mismo en esa situación, y nosotros los bautistas somos los que estábamos un poquito mejor. Si tú comparas las otras denominaciones, es aún peor.

De acuerdo a la encuestadora Barna, más de 4.000 iglesias cerraron sus puertas en el 2020 solamente, cuando vino la pandemia. Usted recuerda, más de 4.000. Durante ese mismo periodo, más de 20.000 pastores dejaron el ministerio, consumidos por la pandemia básicamente, y las necesidades, y todos los problemas que esto conlleva. Y el 50% de los pastores restantes de los que estaban, el 50% de ellos dijeron: si tuviéramos otra forma de ganarnos la vida, dejaríamos el ministerio.

Son números realmente que dan escalofrío cuando tú piensas en un mundo como el nuestro, donde la maldad se está multiplicando, donde a los buenos se les dice malos y a los malos buenos. Tú pensarías que deberían levantarse aún más pastores. De hecho, es otro de los problemas que está aflorando ahora mismo. Yo he estado por lo menos en dos conferencias recientemente, donde uno de los temas de conversación ha sido qué va a pasar con la próxima generación de iglesias. Los hombres que deberían estar aplicando al ministerio no lo están haciendo, y los pocos que van al seminario para capacitarse no quieren ser pastores. Quieren consejería cristiana, quieren alguna otra área de servicio dentro de la iglesia, pero nadie quiere el pastorado.

El pastor está en una presión tremenda, por lo general es cuestionado, es atacado, está bajo todo tipo de cuestionamientos. Y el hombre joven piensa: yo tengo 22 años, si yo me hago arquitecto o abogado o doctor, voy a ganar 10 veces más que en una iglesia donde ni siquiera me van a valorar. Y simplemente la pregunta entre los expertos es: ¿Dios ya no está llamando hombres al ministerio, o los hombres literalmente están resistiendo el llamado? Que obviamente podría ser lo que está pasando.

La pandemia mostró muchísimas de nuestras deficiencias a nivel de iglesias, mis hermanos, y lo que es la carencia a veces de la enseñanza sistemática de las Escrituras. Esas iglesias que se sostenían con entretenimiento, con luces, con música solamente, y que entretenían a la gente, al no poder reunirse físicamente empezaron a colapsar. Muchas de ellas terminaron cerradas o disminuidas a un punto que son irreconocibles. Las que sobrevivieron o les fue mejor eran aquellas que eran más orgánicas, aquellas que eran más sencillas, de regreso al libro de Hechos: había koinonía, había comunidad entre los hermanos, se apoyaban mutuamente, había enseñanza sistemática de las Escrituras. Estas fueron las iglesias que durante la pandemia se mantuvieron.

Otros pastores vinieron bajo tremenda cantidad de estrés porque tenían que hacer los servicios en línea, y no todo el mundo disfruta eso. Estar transmitiendo en Facebook Live, cada pastor se estaba convirtiendo en una especie de televangelista, y eso estresa a muchos hombres que entienden que su rol es dentro de una iglesia local. Y la iglesia estaba presionándolos para que mantuvieran esa avenida abierta. Por supuesto, para algunos fue de mucho beneficio porque descubrieron que ellos podían hacer eso y lo están todavía utilizando el día de hoy. Pero para algunos fue un motivo de gran estrés y algo que ellos no disfrutaban, encima de las otras de personas muriendo constantemente, personas enfermas, demandas sobre ellos, sobre sus familias, el ingreso en la iglesia cayendo. Y por eso ustedes ven esos 20 mil que renunciaron. Y qué es algo más preocupante, lo que mencioné al final: ¿por qué no están los hombres aplicando al ministerio pastoral dentro de la iglesia, y qué significa esto para la iglesia del futuro?

Mis hermanos, quizás no todas las respuestas, pero yo diría que el 99% de esas problemáticas están aquí en estas siete iglesias. A través de toda la historia, el Señor nos ha dado estas siete iglesias, este modelo, para que nosotros nos apercibamos, para que las analicemos y para que de manera, digamos, preventiva evitemos caer en los errores en los que estas iglesias cayeron y que eventualmente terminaron destruyéndolas. En dos o tres siglos, la mayoría de ellas habían ya desaparecido. No sé, aunque parezcan a veces poca cosa las advertencias, aquí hay que tomarlas muy en serio porque el Señor sabe el por qué nos está dando esas advertencias.

Vamos a comenzar con el versículo uno: "Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso. El que tiene las siete estrellas en su diestra" —está hablando del Señor Jesucristo—, esta imagen la está tomando de la revelación que le dio Juan en el capítulo uno. Si usted lee el capítulo uno, el versículo 13 quizás hasta el 16, usted va a ver que está usando el mismo lenguaje metafórico. Las siete estrellas en su diestra, las siete iglesias obviamente representadas. "El que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras y tu arduo trabajo."

Es importante resaltar que esta iglesia había nacido, por así decir, había sido fundada bajo circunstancias muy especiales. Cosas extraordinarias empezaron a ocurrir cuando esta iglesia fue plantada en Éfeso, y yo diría que esta iglesia es cardinal para las demás porque fue, digamos, la madre de las otras seis iglesias. Entonces es importante que analicemos, hagamos una radiografía cercana a lo que estaba ocurriendo aquí.

De hecho, vamos a leer algunos pasajes selectivos. Vamos a Hechos 19, versículo 11: "Y Dios hacía milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban, y los malos espíritus se iban de ellos." Esto había creado tanta conmoción que algunos hombres intentaban imitarlo. Si no leyeras Hechos 19:13-17, se van a encontrar con los hijos de Esceva, siete individuos que pensaron: "Wow, aquí hay dinero." Y ellos empezaron a reprender demonios como exorcistas ambulantes. El demonio los atacó y tuvieron que huir desnudos. Eso es divertido, porque el demonio les respondió: "¿Ustedes quiénes son? Yo sé quién es Pablo y quién es Jesús, ¿y ustedes?" Y les saltó encima a los siete, y tuvieron que salir despavoridos huyendo semidesnudos.

En el versículo 18 también: "Muchos de los que habían creído continuaban viniendo y confesando y declarando las cosas que practicaban. Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos. Calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata". Una pieza de plata podía ser un día de un jornalero; cincuenta mil piezas de plata eran cincuenta mil días de trabajo. Imagínense a qué nivel había llegado la idolatría en esta ciudad, en Éfeso. Esta era una iglesia que estaba en una situación bastante compleja, en una sociedad muy hostil, en una sociedad muy idólatra. Y Pablo y los apóstoles habían llegado hasta allí con milagros extraordinarios, lo que provocó inmediatamente las represalias de un platero llamado Demetrio.

Demetrio, del versículo 23 en adelante —no lo voy a leer, lo pueden leer más adelante para ahorrar un poco de tiempo— pero Demetrio empezó a darse cuenta: "Yo vivo de vender templecitos de la diosa Diana, y esta gente está predicando el Evangelio, y la gente ya no me está comprando los templecitos". Y reunió a hombres, me imagino que como él, de baja calaña, y alborotaron la ciudad. Se llevaron a Gayo y a Aristarco al anfiteatro y crearon una conmoción tal que la gente le mandó a decir a Pablo, los discípulos: "No vengas, no podemos básicamente garantizar tu integridad física, quédate fuera". Y tomó horas y horas de ellos gritando: "¡Que viva Diana de los efesios!" Esta era la identidad de esta gente, de esta ciudad. Y Demetrio estaba viendo su negocio amenazado, estaba viendo sus creencias amenazadas, estaba realmente preocupado de que sus ganancias se iban a evaporar.

Pero es importante notar, quizás en nuestro contexto aquí en Dominicana sea un poco diferente, pero es importante notar que estas señales extraordinarias que vemos aquí no son la norma. No es lo que nosotros debemos esperar hoy día, ni esperar que cuando vamos a plantar una iglesia vamos a ver milagros espectaculares como esto. Los milagros existen, yo oro por milagros, Dios obviamente sigue en el negocio de hacer milagros. Pero es indudable, no podemos negar, que los milagros en el Nuevo Testamento —bueno, desde el Antiguo Testamento— generalmente tuvieron períodos específicos por razones específicas. Y para los teólogos en residencia, no tengo yo que adentrarme en cesacionismo o continuismo. Si ustedes no saben lo que son los términos, ignórenlos.

Pero no hay que irse tan lejos; solamente analicemos el texto por lo que dice. Los primeros milagros, que es diferente a la providencia divina —a veces oramos y nos llega una buena noticia, decimos "es un milagro"; me llega un cheque en el correo, decimos "un milagro"; esa es parte de la provisión divina, la providencia divina— el milagro ya es algo sobrenatural que solamente puede ser explicado por Dios. Los primeros milagros, ¿dónde los encontramos en el Antiguo Testamento? Moisés y Josué. Recuerden las diez plagas, milagros extraordinarios, el mar Rojo partido en dos, cosas increíbles. Pero Moisés terminó escribiendo el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia.

Después encontramos a Elías y Eliseo, que básicamente lanzan la era de los profetas con milagros extraordinarios: el hacha flotando en el río y cosas extraordinarias donde se estaba validando al mensajero o confirmando que estaban hablando por Dios. Y definitivamente encontramos los milagros una vez más con Jesús y los apóstoles en el Nuevo Testamento. Jesús estaba haciendo milagros extraordinarios; dice que casi toda enfermedad había sido erradicada básicamente en toda esa área de Palestina. Pero Jesús tenía que validar su identidad como Mesías, y los apóstoles tenían que ser confirmados como mensajeros de directo divino.

De hecho, si la memoria no me falla, usted no va a encontrar a nadie en el Nuevo Testamento que no sea un apóstol o un delegado apostólico inmediato haciendo milagros. Era casi reservado a ellos. Los tres mil que creyeron en Hechos 2, yo no recuerdo que andaban haciendo milagros. Sin embargo, los otros apóstoles sí andaban haciendo milagros. Pedro resucitó a Dorcas. Pablo, que viene más tarde como un abortivo, era quien hacía milagros.

De hecho, era característico y confirmación de esto que los apóstoles tenían este poder de una manera extraordinaria. En Hechos 5:16, no tienen que leerlo, dice: "También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados". Parece que no hay cualificativos o condicionantes. No es "ven al culto de sanidad a las 7 de hoy", no había alguien analizando la enfermedad para asegurarse de que era psicosomática. Eran milagros extraordinarios, hechos mayormente entre incrédulos, lo que vemos en el libro de Hechos. Y era algo que Pablo hacía casi a discreción, por ejemplo, dentro de la casa de Publio en Hechos 28: definitivamente los sanó de disentería y de fiebre. Bien conocido caso de Eutico, que lo resucitó literalmente de entre los muertos.

Aun en Hechos 19, cuando los seguidores de Juan el Bautista, Pablo les dice, les han predicado de Cristo y solamente dicen: "No, hemos escuchado solamente del bautismo de Juan el Bautista". Él les predica el Evangelio, se convierten y entonces el Espíritu Santo cae sobre ellos. En Hechos 10, recuerden que sobre Cornelio el centurión no vino el Espíritu Santo hasta que Pedro llegó. Ustedes están viendo la conexión aquí entre el apóstol y los milagros extraordinarios que estaban tomando lugar. Y por eso quienes trataron de imitar esos dones terminaron fracasando en el Nuevo Testamento.

Y esto es obviamente porque era el plan de Dios validar esto. Y ustedes ven que empieza a declinar a medida que pasa el tiempo. Una vez los milagros han sido dados, una vez la identidad de los apóstoles ha sido confirmada, pues empieza a disminuir la necesidad de hacer milagros. Es más, unas décadas más tarde, Pablo le escribe a Timoteo, dice: "Erasto se quedó en Corinto, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto". Oigan, ese es Pablo hablando ahora, en 2 Timoteo 4:20. Él dejó a Trófimo en Mileto, como que lo dejó enfermo. Si la gente quería tocar el delantal o las ropas tocadas por Pablo para sanarse, ¿y tú vas a dejar a un colaborador tuyo enfermo en Mileto? Pero lo más impactante, aun lo más impactante, 1 Timoteo 5:23, le dice a Timoteo, ese es su colaborador cercano, un hijo en la fe: "Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y tus frecuentes enfermedades". Pablo, ¿tú no podías hacer una simple oración? Le está diciendo a Timoteo que tome vino para su estómago.

Es más, muchos expertos están convencidos de que Pablo quizás tenía un aguijón en la carne, ustedes recuerdan 2 Corintios 12, que podía ser una enfermedad física y que no estaba siendo removida. O sea, Dios obró esos milagros de la manera que Él consideró que era necesaria para llevar a cabo su tarea. Una vez la identidad de esos siervos fue establecida, los milagros empezaron a reducir. Muchos dicen que cesaron, ya no hay más ese don de milagro; otros dicen que continúa. Y voy a dejar que los teólogos aquí decidan eso por nosotros. Lo que yo creo que todos podemos estar de acuerdo es que hay una disminución obvia y evidente a medida que el tiempo siguió avanzando en cuanto a la necesidad de los milagros.

Pero esta iglesia en Éfeso surgió con ese tipo de milagros espectaculares, y todos, creyentes y no creyentes, temían, reverenciaban y veían que había algo fuera de lo común en esta área.

Pablo había pasado varios años enseñando en esa región también y había tenido lo que yo llamó las grandes ligas de la enseñanza teológica. Casi todos los apóstoles, no todos los apóstoles, pero líderes muy reconocidos: desde Apolos, un varón de Alejandría que era poderoso en la Escritura, había sido uno de los líderes aquí en Éfeso. Tenemos a Timoteo, probablemente Pablo mismo. Se cree que Juan había sido uno de los líderes aquí, quizás el pastor antes de ser exiliado a Patmos para recibir esta visión de las siete iglesias. O sea, esta era una iglesia sólida, esto era una iglesia firme, habían crecido de manera espectacular y había dado el nacimiento a las demás iglesias. Así que veamos entonces lo que el Señor le dice a estos hermanos y aprendamos de ellos.

Unas notas en cuanto a Éfeso, la ciudad misma. Éfeso era una ciudad, dicen, de unos 250 mil a 500 mil habitantes. Si usted quiere una aproximación, piense en San Cristóbal aquí. San Cristóbal tiene que andar por un cuarto de millón a 300 mil personas. Eso era más o menos Éfeso en esa época, pero era una ciudad espectacular para los estándares de esos días. Tenía cuatro caminos romanos que la cruzaban. Acá entonces tener un camino romano era algo espectacular y te daba riqueza, te daba acceso. Los romanos construían eso para acceso militar, pero la gente venía, los comerciantes, y te ponía, digamos, en el mapa, porque los caminos conducían generalmente a Roma. Todos los caminos conducen a Roma, dice la leyenda. Entonces Éfeso tenía cuatro, tenía un puerto, poco común también. O sea que comerciantes, todo el mundo llegaba. Ellos no eran necesariamente la capital del Asia Menor, era técnicamente Pérgamo, pero era de facto la capital, porque ahí era que estaba una de las residencias del gobernador.

Y estaba uno de los templos que se considera una de las siete maravillas del mundo antiguo. Era un edificio impresionante, con más de 120 columnas, a 450 pies de largo, 225 pies de ancho. Sería algo para usted, que estaba acostumbrado a ver chozas, pararse frente a una estructura como esta, con cientos de sacerdotisas, que no era más que una especie de prostitución legalizada, donde los hombres venían supuestamente a adorar. Imagínense lo devotos que eran ellos, con todas estas muchachas jóvenes ministrando en nombre de Diana o Artemisa. Y entonces esto era un lugar, como ustedes han de imaginarse, de depravación absoluta. Si usted vive en República Dominicana, quizás compárelo con Hialeah en Miami. Tiene que andar por los 250 mil habitantes también, pero con el concepto obviamente de dos mil años atrás. No piense en una ciudad como nosotros la conocemos hoy en día, porque eso sería una ciudad pequeñita si tú la comparas con Nueva York, pero para esa época entonces era algo astronómico.

Y esta iglesia estaba en medio de esta cultura de depravación. No sé, quizás San Francisco se le parece un poco hoy, pues esta cultura de depravación extrema, esta cultura de maldad, y ella estaba ministrando en medio de esa circunstancia. Y Jesús les describe y les afirma y les dice: "Mira, yo conozco tus obras, yo conozco tu arduo trabajo". Y arduo aquí es como un esfuerzo mental y físico. Yo sé que ustedes están nadando contra la corriente, yo sé que la situación es difícil, yo sé que es cuesta arriba. Él está diciendo: yo sé que se está requiriendo de ustedes mucho, mucho, mucho.

Y le dice: "Y tu perseverancia". La perseverancia aquí es como tú continuar contra la corriente durante un tiempo prolongado. A veces es difícil y cuesta arriba, ¿verdad?, ir contra la cultura. Pero hacer esto de manera continua por mucho tiempo, esto requiere una disciplina mental diferente. Y esta gente aquí en el versículo 2: "Yo conozco tus obras y yo conozco tu arduo trabajo y tu paciencia". O sea, yo sé de las cosas buenas que estás haciendo. No creas por un instante que están pasando desapercibidas. Yo sé dónde ustedes están, yo sé lo que está pasando y yo lo estoy tomando en cuenta. O sea, el Señor está hablando como un verdadero pastor a su pueblo. Está diciendo: a mí nada se me está escapando. Recuerden, Él tiene las siete estrellas en su diestra, Él anda en medio de los siete candeleros de oro. El Señor anda en medio de su pueblo, el Señor anda en medio de su iglesia, el Señor las sostiene en sus manos. Y les dice: no está pasando desapercibido. Tus obras y tu arduo trabajo y tu paciencia.

Y una cosa más que yo quiero señalarte: que has probado a los hermanos y has tenido discernimiento espiritual. Has probado y no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. ¡Cómo me gustaría que las iglesias hicieran esto hoy día! Yo me encuentro en la televisión todavía con apóstoles, con patriarcas. No en esta iglesia, aquí no. Como les digo, aquí habían tenido pastores ya, habían velado por la salud espiritual de esta congregación y la habían enseñado a discernir. Y ahí sí no cabía esto de que son apóstoles. No, se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. Y has sufrido y has tenido paciencia y has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. Esta gente estaba firme en la doctrina correcta.

En el versículo 6, si usted quiere agregar algo más: "Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco". Voy a hablar un poco de los nicolaítas más adelante, pero esta gente estaba verdaderamente perseverando en la sana doctrina. Estaban estudiando la satisfecho, estaban avanzando contra las vicisitudes y las circunstancias adversas que esta sociedad tan pagana y tan hostil les presentaba, hasta el punto de que había llamado la atención del Señor mismo. Y tienes ahí a los que aborreces, a los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

No sabemos exactamente quiénes eran los nicolaítas. Muchos dicen que eran los seguidores de Nicolás, que había sido escogido por los apóstoles. Otros dicen que no era esto, sino que los seguidores de Nicolás habían torcido sus enseñanzas cristianas sanas y habían creado una especie de quién sabe qué, un arroz con mango, podríamos decir aquí en Dominicana. Otros dicen que no, que eran falsos maestros pero que habían adoptado el nombre de Nicolás para infiltrarse, lobos vestidos de ovejas, y se infiltraban y decían: "No, yo soy de la línea de Nicolás", y mentira. Lo que sí es claro es que esta gente vivía una vida desenfrenada, una vida disoluta, una vida de falsas enseñanzas, y querían infiltrarse y hacer daño en la iglesia. Pero no en esta iglesia, aquí no. Aquí los habían desenmascarado, aquí los rechazaban, aquí ellos no tenían cabida, y el Señor entendía esto perfectamente.

Si la carta hubiese terminado ahí, magnífico. Pero entonces Jesús se extiende un poco más y le dice, aquí está la preocupación, el versículo 4: "Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor". Qué interesante, porque Pablo alabó a esta iglesia. Si usted ha leído la carta a los Efesios, muchísimas veces por el amor que ellos tenían uno con otro, el amor que ellos tenían por la Palabra de Dios, el amor que tenían por los hermanos, por la obra de Cristo. Y ya unas cuantas décadas más tarde, 30, 40 años más tarde, aquí vemos que el Señor Jesucristo a través de Juan le está llamando la atención de que están dejando realmente su primer amor.

¿Cómo es esto posible? Ocurre gradualmente si nos descuidamos. En semanas usted dirá: bueno, pero démosle un chance a esta gente, están en una ciudad pagana, están bajo circunstancias adversas, usted mismo dijo que han perseverado con paciencia, que tienen sana doctrina. Quizás ellos no tienen esa efusividad inicial, quizás ellos no tienen ese fuego. Cuando usted se convierte al Señor, usted recuerda, usted quiere estar en la iglesia temprano, quiere venir a los cultos hasta de oración los miércoles, usted quiere estar ahí para todo lo que está ocurriendo, y ahora está como mermando. Bueno, la gente pasa por esas etapas, tengan un poco de paciencia, después con el tiempo eso reflorece. ¡No, mis hermanos! Esto es una especie de cáncer que tiene que ser extirpado, porque avanza como la gangrena, y si no se controla destruye la iglesia. Y yo creo que eventualmente terminó destruyendo esta iglesia en Éfeso.

Vamos a leer unos cuantos pasajes para ilustrar esto. Juan 14:21 dice: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama, y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él". Noten aquí esto: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama". Amar al Señor no es decir que yo amo a Cristo. Amar al Señor es guardar sus mandamientos. De hecho, eso es reiterativo. Si vamos al versículo 23: "Jesús respondió y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra" —esa es la evidencia— "y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos con él morada". O sea, el amor hacia Jesucristo es manifestado en obediencia.

2 Juan 6 dice: "Y este es el amor, que andemos conforme a sus mandamientos. Este es el mandamiento, tal como lo habéis oído desde el principio, para que andéis en él". ¿Cuál es el amor? Que andemos conforme a sus mandamientos. Ustedes ven que están ligados siempre la obediencia y el amor a Dios. No puedo separar una cosa de la otra. Si yo digo que amo a Jesucristo y yo no vivo conforme a la Palabra, y no vivo conforme a su misericordia, conforme a su verdad revelada, pues ese amor es falso.

Usted recuerda cuando le estaba confirmando a Pedro y le dice tres veces: "Pedro, ¿me amas?" "Pero claro que te amo, Señor". "Apacienta mis ovejas". "¿Pedro, me amas?" "Sí". "Dame un abrazo". Esa sería la forma mexicana. ¡No! Haz lo que te mandé a hacer. Yo te mandé a hacer algo específico, yo espero que tú puedas entonces hacer eso. El amor se manifiesta en obediencia a la Palabra de Dios. Si yo vivo en desobediencia a la Palabra de Dios, el que conmigo no es, contra mí es; el que conmigo no recoge, desparrama. Eso no es opcional. Por eso es que esto está en grave, mis hermanos, el amor los unos por los otros.

Depende de nuestra relación con Dios. Si mi relación vertical con Dios se rompe, es cuestión de tiempo antes de que la relación horizontal con mis hermanos se deteriore. Podré tener la apariencia de que todo está bien, yo voy a seguir con las formas, no el fondo, pero eventualmente yo voy a permitir las falsas enseñanzas, porque yo no tengo mucha pasión, mucho deseo debo decir por la Palabra de Dios de todos modos. Entonces, cuando los nicolaítas lleguen, digo: "Bueno, yo no estoy de acuerdo con ellos, pero bueno, cada cual con su cosa", porque yo no tengo ese celo por las cosas de Dios, el celo de Dios no me consume, yo no tengo esa pasión. Yo empiezo a tolerar el pecado en la iglesia. Por eso es que todas estas iglesias estaban tolerando el pecado, porque la pasión empieza a bajar, el amor empieza a bajar.

Ellos estaban viviendo en sus pasadas glorias. Habían pasado treinta o cuarenta años desde que los de alto calibre estaban ahí predicando, y ya ellos estaban corriendo en su reputación probablemente: "Nosotros somos la iglesia, aquí somos firmes, así hacemos las cosas". Cuidado, mis hermanos, porque ese desamor eventualmente va a afectar cada aspecto de la vida de la iglesia. Y la iglesia de iglesias somos nosotros. El edificio se puede caer en La Internacional, la IBI sigue idéntica, porque la IBI son ustedes. Es la individualidad, la obediencia de cada uno de nosotros que conforma la colectividad y afecta la iglesia. Han pasado veinticinco años, yo los veo a ustedes firmes, fuertes, amando al Señor. Oren y perseveren en esto a través de la obediencia. Eso es lo que Dios espera de nosotros: fidelidad.

Estaba leyendo, cuando mis hijos estaban más pequeños mi esposa les leía siempre la biografía de grandes cristianos, de misioneros. Cuando tú ves el sacrificio y la obediencia de estos hombres, te hace sentir de este tamaño. Tú piensas que estás haciendo algo por el Señor, y tú ves lo que estos grandes hombres del pasado han hecho, te deja a ver y te recuerda lo poquito realmente que tú estás haciendo por el Señor.

Pero yo estaba leyendo recientemente acerca de William Borden. Este era un muchacho literalmente de veinticinco años, pero era un muchacho brillante. Había venido de una familia muy rica, su papá había hecho una fortuna en Colorado con minas, y Borden había ido a las mejores universidades. Había ido a Princeton, al seminario. Charles Erdman, si ustedes han leído algunos de sus libros, dice que no ha visto a alguien de su edad que lo había impresionado a él tanto, que a veces se le olvidaba que este muchacho era un estudiante de él.

Y cuenta la leyenda acerca de este muchacho Borden que él decidió entregar su vida a las misiones, y puso en su Biblia, en la etapa: "Sin reservas". La voy a dar básicamente todo por el todo para el Señor, voy a seguir el llamamiento que Dios ha puesto sobre mi vida. Cuenta la historia también que su papá le dijo: "Si haces eso, básicamente tú nunca vas a ocupar una posición en mi compañía". Y él escribió: "No hay marcha atrás". "No retreat", sin marcha atrás. Sin reservas, sin marcha atrás.

Y él pensaba alcanzar a los musulmanes en el noroeste de China, por lo que decidió partir hacia allá. Pero rumbo allá iba por El Cairo, iba a aprender el idioma y la cultura, y de ahí pasaría a la China. Se enfermó de meningitis cerebral y murió antes de llegar a donde había sido, o donde él pensaba ir a servir al Señor, en cuestión de semanas. Dice que su mamá encontró la Biblia y detrás, en la cubierta, decía: "No regrets", sin nada que lamentar. Sin reservas, sin marcha atrás, sin nada que lamentar.

Yo me preguntaría un momento: el muchacho ni siquiera llegó a donde había pensado ir a hacer misiones, y era un muchacho que había hecho una diferencia tremenda aquí donde estaba, en Chicago, de donde era originalmente. ¿Por qué no quedarse en su país y hacer lo que el Señor le había llamado a hacer desde aquí, en vez de irse a otro lugar, enfermarse y morir? Yo creo que este muchacho había entendido lo que alguno de nosotros no hemos entendido: el amor a Jesucristo conlleva obediencia y sacrificio. Y él entendía que lo que se esperaba de él era que fuese fiel en lo que Dios le había encomendado.

Nosotros creemos en números, somos pragmáticos, y está bien, el pragmatismo es necesario en algunas ocasiones. Pero debemos entender que la economía divina es diferente a la nuestra. Piensa en la parábola de Mateo 25, la parábola de los talentos. A uno cinco talentos le dio, ¿verdad?, a otro tres, a otro uno. Cuando ellos regresaron, él les dijo: "Bien, siervo bueno y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, ven y entra en el gozo de tu Señor". Y la recompensa fue la misma para el que había recibido cinco talentos que para el de tres talentos. Y uno diría: "¡Oh, espérate! Este tenía más responsabilidad, más carga, más demandas". No. El amo dio a cada uno conforme a la capacidad que esa persona tenía. Son sus siervos, él determina lo que esa persona necesita y le asigna eso. Lo que él midió al final fue la fidelidad con que estos hombres llevaron a cabo la tarea que él les encomendó. Lo que impresiona al Señor no son los resultados, sino la obediencia.

El problema con el que no hizo nada con el talento, ustedes recuerdan, el que enterró el talento, es que este hombre no conocía a su señor. Él le dice: "Yo sabía que tú eres un amo malo básicamente, y duro, que recoge donde no sembraste", o sea, una especie de ladrón. Unas acusaciones falsas. Eso me revela a mí que este individuo no conocía al Señor Jesucristo. El inconverso siempre tiene una imagen distorsionada de Dios. Él no viene a la iglesia porque piensa que Dios le va a robar el gozo, que si él se mete a la iglesia él va a perder su vida, que si él se mete a la iglesia él va a tener que sacrificar demasiado. Él siempre tiene esa imagen distorsionada de Dios, y por eso es que se aleja de las cosas de Dios y prefiere las tinieblas a la luz. Este siervo malvado no conocía a su señor, era un inconverso, y por eso él le dice: "Afuera, a las tinieblas de afuera, allí será el lloro y el crujir de dientes". Lo que se esperaba de ti era obediencia.

Tú amas al Señor Jesucristo, esto es lo que le está diciendo aquí en el versículo 4: "Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor". Esa sana doctrina que ahora tienes, eso va a colapsar. Esta pasión que tú tienes por la Palabra, eso va a ir disminuyendo si tú no obedeces mis mandamientos y la Palabra no mora en ti. Es cuestión de tiempo antes de que colapses desde dentro. Debemos entender esto, mis amados: el amor a Dios conlleva obediencia y sumisión de manera incondicional, y los resultados se los dejamos a Dios. Que Dios haga lo que va a hacer con nuestras vidas.

Y no quiero ser, de verdad, como con franqueza rayar en la aspereza, pero nuestras vidas miserables significan muy poco si no fuera por las manos de Dios. Lo poco que puede hacer a través de nosotros es por su misericordia, porque a él le plugo. Así que permitamos entonces que él nos utilice y pueda realmente transformarnos.

Debemos retomar esa relación de intimidad con Dios que nos recordará lo que es el divino propósito y la voluntad específica de Dios para su iglesia. De hecho, miren lo que le dice, esta es la solución al problema: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido".

Este concepto no es nuevo, Jesús mismo lo enseñó. Te recordarán en Mateo 22:36: "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?" Y él le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento". Esto es lo más grande: amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu mente.

Arrepiéntete. Hay que reconocer el pecado, mis hermanos, llamarlo por lo que es. No es un poquito de desamor, no, es pecado. Me estoy enfriando, me estoy apartando de seguir los lineamientos, no estoy obedeciendo la Palabra de Dios. Amar con todo el corazón es un mandato, por eso es que le dice: "Haz las primeras obras". Haz las cosas que realmente tienen significado, las cosas que realmente son importantes. Sé agradecido, recuerda de dónde vienes. Si usted no estuvo aquí la semana pasada, le insto a que escuche el mensaje del pastor Núñez acerca del agradecimiento y de un corazón agradecido. Le va a ser de mucho beneficio espiritual.

Pero es la naturaleza humana olvidarnos. Recuerden los israelitas en el desierto, querían volver a Egipto. ¡Increíble! Habían sido esclavos por cuatrocientos años y querían volver a comer esa comida que tenían como esclavos y a romperse la espalda trabajando. Porque en la naturaleza humana tendemos a romantizar o ver el pasado con nostalgia sin ver la realidad de las cosas, y nos olvidamos.

Yo creo que esta iglesia en Éfeso estaba lentamente, el término "drifting" en inglés, estaba lentamente yéndose a la deriva. Lentamente, lentamente el Señor le dice: "Cuidado aquí, tengo unas cosas contra ti. Recuerda de dónde has caído. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". Entonces no es una amenaza pequeña, y eventualmente la cumplió. Siglo dos, siglo tres, la iglesia desapareció. Se empezó a enfriar, se empezó a enfriar, se empezó a enfriar.

Hermano, sirve al Señor, esa es mi prescripción o receta. Busque cómo servir a Dios. No estoy hablando de un cargo oficial en la iglesia, entonces en sus puestos de trabajo, en su vecindario. Haz las primeras obras. Ese fuego que tú tenías por compartir a Cristo, deja que eso fluya. Da un vaso de agua en nombre de Cristo. Busca la manera de involucrarte. Es la obediencia a las cosas básicas. Si no lo hacemos, mis hermanos, nuestra doctrina podrá ser correcta, pero vamos a ir de manera progresiva enfriándonos, con nefastas consecuencias.

Versículo 7: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios."

Interesantes palabras: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere..." ¿Quién es el que vence? Primera de Juan 5:4-5: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo, nosotros obviamente, y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?" Todos somos victoriosos, mis hermanos. Como tenemos el poder de Dios en nosotros, todos hemos vencido al mundo. La pregunta es: ¿hasta cuándo dejaremos que la frialdad nos alcance?

Juan 17:17 nos dice: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad." La santificación es directamente proporcional a la Palabra de Dios morando en mi corazón. El amor a Cristo es directamente proporcional a la obediencia a su misión, a su Palabra y su propósito para mi vida.

Podemos considerar esto como algo pequeño, como si es un pecado oculto o es un poco de frialdad del sabor, pero el peligro estaba ahí. La gente en Éfeso no escuchó. Pero eso es lo que ha dicho: "El que tiene oído, oiga." No escuchó, y eventualmente le costó la vida espiritual a esa iglesia local. Por desgracia, Turquía no creo que sea un país cristiano hoy día; es mayormente de índole musulmana. Y tiene que ver con que casi todo lo que es el testimonio cristiano terminó desapareciendo allí en unos cuantos siglos.

Que la IBI no corra tal suerte. Nos toca a nosotros levantarnos: la próxima generación, 25 años más. Estamos apenas comenzando. Estoy seguro cuando yo regrese en 25 años los voy a encontrar a ustedes caminando en la verdad, y probablemente Luis y Chacho se van a ver idénticos a cómo se ven ahora. No esta gente en Éfeso, pero Dios está en control, mis hermanos. Ustedes están aquí con un propósito. Oremos.

Padre, gracias por tu misericordia. Gracias por esta tu iglesia, por la IBI, por tu verdad. Es Palabra eterna, Señor, y nos habla hoy como lo hizo dos mil años atrás. Ayúdanos a amarte de corazón, no de labios, no de manera externa, sino en intimidad contigo, caminando en tu Palabra, caminando en obediencia, siguiendo lo que tú tienes programado para cada uno de nosotros.

Gracias por los pastores de esta iglesia, gracias por el Dr. Núñez, su increíble don y servicio. Pero gracias también por la membresía, Señor, por los miembros que tú has traído aquí, tantos hermanos que te llaman Padre mío, que están aquí buscando alimento espiritual, que están aquí sirviendo de manera desinteresada, que cada semana apartan este tiempo para buscar tu rostro. Qué gran ejemplo ellos han sido durante todos estos años de fidelidad, de perseverancia, de ánimo para todos aquellos que conocen de este ministerio. Bendíceles grandemente, presérvalos, Señor, contra dificultades, contra tiempos adversos. Dales ánimo, dales fortaleza espiritual, y que tu pueblo, Señor, cada día se acerque más a ti. Oramos en Cristo Jesús, amén.

Dios les bendiga, mis hermanos. Gracias por acceder a este recurso. Espero que haya sido de gran bendición para tu vida. Te sugiero que te suscribas a este canal, de forma que puedas recibir notificación la próxima vez que hayamos subido un nuevo recurso que pueda servirte de instrucción y bendición.

Amaury Santos

Amaury Santos