Miguel Núñez • 19 marzo, 2018
La pregunta parece sencilla, pero toca una tensión real en la vida de muchos creyentes: ¿sigue Dios hablando hoy a través de sueños y visiones, tal como lo hizo con personajes bíblicos como José y Juan? La respuesta no niega la soberanía de Dios, pero sí busca orientar las expectativas del creyente hacia los canales que Dios ha establecido de manera ordinaria para comunicarse con su pueblo.
El pastor Miguel Núñez señala con cuidado que afirmar que Dios no puede hacer algo sería limitar su soberanía, y eso no es lo que se propone. Sin embargo, la pregunta relevante no es solo lo que Dios puede hacer, sino lo que el creyente debe esperar como forma normal de la comunicación divina. Y sobre eso, la dirección es clara.
Dios habla principalmente a través de su Palabra. Pero también lo hace por medio del Espíritu Santo, quien trabaja internamente generando impulsos genuinos en el corazón del creyente. A esto se suma la manera en que Dios orquesta las circunstancias de la vida, abriendo y cerrando puertas de formas que no pueden ignorarse. Y finalmente, Dios usa a personas de sabiduría —consejeros, hermanos maduros en la fe— que en momentos clave ayudan a tomar decisiones importantes.
Buscar sueños y visiones como el canal principal por el que Dios habla hoy puede desviar al creyente de los medios que Él mismo ha provisto con abundancia. La Palabra, el Espíritu, las circunstancias y la comunidad son más que suficientes para guiar una vida fiel.