Integridad y Sabiduria

Como hacer crecer el temor a Dios

Luis Núñez 23 marzo, 2018

El temor de Dios no es simplemente una emoción pasajera ni una obligación externa: es una actitud fundacional que sostiene toda la vida cristiana. Como un pilar que mantiene en pie un edificio, este temor determina cómo nos relacionamos con Dios y con los demás. Pero surge una pregunta práctica: si Dios mismo prometió infundir su temor en nuestros corazones —poniendo todo su corazón y toda su alma en ese pacto—, ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? La respuesta no es convertirnos en "cristianos tipo Ironman" esperando que la armadura espiritual venga volando hacia nosotros. Dios ha provisto todo lo necesario, pero como la ropa en el clóset, debemos levantarnos y vestirnos con lo que él ya preparó.

El crecimiento en el temor de Dios requiere dedicarnos a lo que Dios ya se dedicó a hacer en nosotros. Esto implica cuatro pasos concretos: primero, poner atención a lo que Dios hizo al perdonarnos y redimirnos; segundo, alimentarnos continuamente de la Palabra de Dios, pues el Salmo 19 equipara el temor del Señor con su Palabra misma —más Palabra significa más temor, menos Palabra significa menos temor—; tercero, asociarnos con aquellos que temen a Dios, revisando nuestro círculo incluso dentro de la iglesia; y cuarto, orar fervientemente pidiendo aquello que ya sabemos es la voluntad de Dios. El pastor Luis Núñez enfatiza que esto no es tarea de un día sino un proceso de toda la vida, donde un corazón unificado —no dividido entre la carne y el espíritu— es esencial para avanzar.

  1. Según la clase, ¿qué significa que el temor de Dios sea una actitud "fundacional" y no simplemente "fundamental", y por qué esta distinción importa para la vida cristiana?

  2. El Salmo 19 menciona el temor del Señor junto con la ley, el testimonio, los preceptos y los mandamientos de Dios. ¿Qué relación establece la clase entre la Palabra de Dios y el crecimiento en el temor del Señor?

  3. La clase menciona que muchos cristianos viven con un "corazón dividido" —satisfaciendo los deseos de la carne de lunes a sábado y los del Espíritu el domingo. Si examinas tu semana pasada con honestidad, ¿en qué áreas específicas reconoces esa división, y qué patrón observas?

  4. Se nos advierte que debemos revisar nuestro círculo de relaciones, incluso dentro de la iglesia. ¿Hay personas en tu vida que te estimulan a crecer en el temor de Dios, y hay otras que, aunque sean creyentes, te alejan de él? ¿Qué harás con esa realidad?

  5. Si Dios ya puso "todo su corazón y toda su alma" en el pacto para infundir su temor en nosotros, ¿por qué crees que tantos creyentes luchan por experimentar ese temor de manera consistente? ¿Qué obstáculos prácticos o actitudes del corazón podrían estar bloqueando lo que Dios ya prometió hacer?