Integridad y Sabiduria

El Dios digno de temer (parte 1)

Joel Peña 6 febrero, 2018

El temor a Dios no es una opción devocional ni una emoción pasajera: es una deuda que el creyente tiene con su Creador todos los días de su vida. Jeremías pregunta "¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones?", y la respuesta bíblica es contundente: nadie debería dejar de temerle, porque no hay nadie como Él. Este temor, sin embargo, no brota de un conocimiento meramente intelectual de doctrinas correctas, sino de un despertar espiritual que permite percibir la gloria de Dios en toda su amplitud. El problema surge cuando el creyente reduce el carácter de Dios a solo algunos atributos —su amor, su gracia, su ternura— y pierde de vista aquellos aspectos diseñados para producir asombro: su majestad, su inmensidad, su soberanía absoluta como monarca del universo.

La clase se concentra en la grandeza de Dios como fundamento del temor reverente. Isaías 40 presenta un catálogo asombroso: las aguas caben en el hueco de su mano, las naciones son como gota en un cubo, los gobernantes más poderosos son reducidos a nada con un soplo, y cada estrella del cosmos tiene un nombre que Él conoce. Frente a esta realidad, la pregunta penetra el corazón: si Dios es así de grande, ¿por qué tememos más a los hombres, a las circunstancias, a los problemas cotidianos? El pastor Joel Peña comparte cómo al revisar la historia de su propia familia descubrió la mano providencial de Dios orquestando detalles años antes de su nacimiento. La invitación es clara: forzar la mirada diariamente hacia la grandeza de Dios —en la creación, en la provisión, en los detalles de nuestra historia— para que el temor a Él desplace los temores que nos paralizan.

  1. Según la clase, ¿cuáles son los tres ingredientes del temor a Dios que menciona el pastor Albert Martin, y cómo se relacionan entre sí?

  2. En Isaías 40, Dios compara su grandeza con varios elementos que Israel consideraba poderosos (las naciones, los gobernantes, las estrellas). ¿Cuál de estas comparaciones te resulta más impactante y por qué?

  3. La clase señala que podemos creer las mismas doctrinas que hombres como Lutero o Edwards, pero vivir de manera completamente diferente a ellos. ¿En qué área específica de tu vida reconoces que tu conocimiento de Dios no se traduce en un temor práctico que afecte tus decisiones?

  4. El pastor Joel compartió cómo Dios proveyó para su familia años antes de que él naciera, preparando recursos para una necesidad futura. Si revisaras la historia de tu propia vida, ¿qué detalles de la providencia de Dios has pasado por alto que revelan su grandeza?

  5. La clase afirma que nuestra carne constantemente intenta hacernos olvidar la grandeza de Dios y enfocarnos en nuestros "problemitas". ¿Qué prácticas concretas podría adoptar un grupo de creyentes para ayudarse mutuamente a mantener la grandeza de Dios en el centro de su visión diaria?