Integridad y Sabiduria

Expiación limitada

Miguel Núñez 24 mayo, 2017

La doctrina de la expiación limitada confronta una de las preguntas más incómodas de la fe cristiana: ¿murió Cristo por absolutamente todos los seres humanos, o específicamente por aquellos que el Padre le dio? El pastor Miguel Núñez aborda esta tensión reconociendo que es una enseñanza difícil de aceptar, pero insiste en que la Escritura debe ser el único árbitro. La expiación —la muerte de Cristo que pagó por el pecado— no solo demostró el amor de Dios, sino que satisfizo su justicia. Romanos 3 revela que Dios exhibió públicamente a su Hijo para que él fuera tanto el que justifica como el justificado, cumpliendo su ley sin violarla.

El argumento central descansa en textos como Juan 6, 10 y 17, donde Cristo habla repetidamente de "los que el Padre me ha dado". En su oración final antes de la cruz, Jesús declara que no ruega por el mundo, sino por aquellos que le fueron entregados. La lógica es contundente: si cuando Cristo murió ya había personas condenadas eternamente en el infierno, ¿cómo pudo haber muerto por ellas? Y si su muerte garantiza la resurrección de aquellos por quienes murió —como enseña Romanos 6—, entonces o todos serían salvos, o la expiación fue para un grupo específico. La palabra "todos" y "mundo entero" en la Escritura, demuestra el pastor, frecuentemente significa "todo tipo de personas" —judíos y gentiles, de toda tribu y nación— no el cien por ciento de los individuos sin excepción.

  1. Según la clase, ¿qué doble propósito cumplió Dios al exhibir públicamente a Cristo en la cruz, de acuerdo con Romanos 3:23-26?

  2. ¿Qué argumento lógico presenta el pastor Núñez usando la realidad de personas que ya estaban en el infierno cuando Cristo fue crucificado?

  3. Cuando escuchas la frase "Cristo murió por los que el Padre le dio", ¿qué emociones surgen en ti —gratitud, incomodidad, confusión— y por qué crees que respondes de esa manera?

  4. Si la muerte de Cristo realmente pagó completamente tu pecado, ¿cómo debería afectar esto la forma en que enfrentas la culpa persistente o el temor al castigo divino en tu vida diaria?

  5. ¿Cómo podemos sostener con humildad una doctrina tan definida como la expiación limitada sin caer en arrogancia hacia quienes la ven diferente, y sin diluir lo que creemos que la Escritura enseña?