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¿Por qué Jesús hizo milagros?

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“Nadie puede venir a Mí si no lo trae el Padre que me envió,
y Yo lo resucitaré en el día final.”
 
(Juan 6:44)

Un milagro es algo para lo cual no existe explicación natural alguna. Mientras que algunos han dicho que un milagro se produce cuando lo sobrenatural reemplaza o entra en el mundo natural, el teólogo C. S. Lewis estaba en desacuerdo. Él veía los milagros como aplicaciones personales o particulares del poder general de Dios—casos en los que “el Dios encarnado localmente y de repente hace algo que Dios ha hecho o hará en general.”

Como decían las hermanas en el programa pasado, si damos una vista panorámica de los milagros en los evangelios, pareciera que los milagros aumentaban en tamaño y en complejidad. Por eso me gustaría presentarles de manera panorámica algunos de los milagros de Jesús que nos registra la Biblia en los evangelios:

  1. Jesús sana a un leproso (Mateo 8:1-4)
  2. Jesús sana al siervo de un centurión (Mateo 8:5-13)
  3. Jesús sana a la suegra de Pedro (Mateo 8:14-15)
  4. Jesús calma la tempestad (Mateo 8:23-27)
  5. Los endemoniados gadarenos (Mateo 8:28-34)
  6. Jesús sana a un paralitico (Mateo 9:1-8)
  7. La mujer del flujo de sangre (Mateo 9:20-22)
  8. La hija de Jairo (Mateo 9:23-26)
  9. Dos ciegos reciben la vista (Mateo 9:27-31)
  10. Un mudo habla (Mateo 9:32-34)
  11. El hombre de la mano seca (Mateo 12:9:14)
  12. El endemoniado, ciego y mudo (Mateo 12:22-23)
  13. Alimentación de los cinco mil (Mateo 14:13-21)
  14. Jesús camina sobre las aguas (Mateo 14:25-32)
  15. Jesús sana a los enfermos en Genesaret (Mateo 14:35-36)
  16. La fe de la mujer cananea (Mateo 15:21-28)
  17. Jesús sana a muchos (Mateo 15:30-31)
  18. Alimentación de los cuatro mil (Mateo 15:32-39)
  19. Jesús sana a un muchacho lunático (Mateo 17:14-20)
  20. Jesús sana a dos ciegos (Mateo 20:29-34)
  21. Un hombre que tenía un espíritu impuro (Marcos 1:23-28)
  22. Jesús sana a un sordomudo (Marcos 7:31-37)
  23. Un ciego sanado en Betsaida (Marcos 8:22-26)
  24. La pesca milagrosa (Lucas 5:1-11)
  25. Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17)
  26. Un demonio mudo (Lucas 11:14-26)
  27. Jesús sana a una mujer en sábado (Lucas 13:10-13)
  28. Jesús sana a un hidrópico (Lucas 14:1-6)
  29. Diez leprosos son limpiados (Lucas 17:11-19)
  30. Jesús sana al siervo del Sumo Sacerdote (Lucas 22:50-51)
  31. Jesús convierte el agua en vino (Juan 2:1-11)
  32. Jesús sana al hijo de un noble (Juan 4:46-54)
  33. El paralítico de Betsaida (Juan 5:1-9)
  34. Jesús sana a un ciego de nacimiento (Juan 9:1-12)
  35. La resurrección de Lázaro (Juan 11:1-44)
  36. Jesús y la pesca después de Su resurrección (Juan 21:1-6)

Al ver todos estos milagros pudiéramos pensar que Cristo lo hacía para tener muchos seguidores, pero la realidad es, que no todas las personas que experimentaron ver de cerca todo esto eran atraídas a Él. Juan 6:44 dice: “Nadie puede venir a Mí si no lo trae el Padre que me envió, y Yo lo resucitaré en el día final”, pero aun así, Él seguía haciendo el bien.

Quizás pudiéramos pensar que con todos esos milagros Jesús pasaría del anonimato a la popularidad, que sus seguidores lo amarían más, que tendría más autoridad, que lo verían de manera sobrenatural, y, sobre todo, que tendría pila de seguidores. Jesús era un hombre común y corriente, pero si algo debemos tener claro es que era el HIJO DE DIOS.

Tal vez nadie es mejor conocido por hacer milagros que Jesucristo, el mismo hijo de Dios. “Él es el primero de su tipo,” dijo Lewis. Los evangelios registran una serie de milagros realizados por Jesús. Algunos milagros aparecen en cuatro de estos libros; otros aparecen sólo en uno.

Durante tres años en la región de Galilea, Jesús de Nazaret viajó, enseñó y proclamó la venida del Reino de Dios. La gente se acercaba a Él porque creían que tenía el poder para ayudarles cuando nada o nadie más podía hacerlo. Historias de los milagros que él realizó llevaron a las personas a acudir a Él. Algunos eran curiosos, otros estaban esperanzados, y otros más pretendían silenciarlo. Jesús no sanó o alimentó a todo el mundo, ni resucitó a cada uno de los seres queridos. Sino que sus milagros eran un presagio del día en el que Él gobernaría en un reino sin enfermedades, hambre y muerte. Al realizar estos milagros, Jesús hizo una declaración acerca de cómo Dios tenía planeado hacer frente a la epidemia del pecado y quebrantamiento en la raza humana.

Jesús no tenía un milagro en stock (en depósito). No había un “truco” que él perfeccionara y repitiera para impresionar a la gente a medida que se reunían a su alrededor. Más bien, hizo cosas extraordinarias en el transcurso de sus días ordinarios.

El pastor y teólogo Timothy Keller dice: “[Los milagros] conducen no sólo a la creencia cognitiva, sino a la adoración, el asombro y la maravilla. Los milagros de Jesús en particular nunca fueron trucos de magia, diseñados sólo para impresionar y coaccionar… Más bien, él usaba el poder milagroso para sanar a los enfermos, alimentar a los hambrientos y resucitar a los muertos. ¿Por qué? Nosotros, la gente moderna pensamos en los milagros como la suspensión del orden natural, pero Jesús quería que fueran la restauración del orden natural. La Biblia nos dice que Dios no hizo al mundo originalmente para que tuviera enfermedad, hambre y muerte en él. Jesús vino a redimir lo que está mal y a sanar el mundo donde está roto. Sus milagros no son sólo pruebas de que tiene poder, sino que también son anticipos maravillosos de lo que va a hacer con ese poder. Los milagros de Jesús no son sólo un desafío a nuestras mentes, sino una promesa a nuestros corazones de que el mundo que todos queremos llegará.”

El deseo desmedido por “señales” revela nuestra incredulidad; manifiesta que ignoramos lo que Jesús ha hecho y dicho, así como también pretende colocarnos a nosotras por encima del Señor.

Si hay algo que estoy completamente segura es que, los milagros son más que sólo soluciones sobrenaturales a problemas temporales. Son expresiones del carácter de Dios, un presagio del Reino de Dios, y evidencia del poder de Dios.

Entiendo que Dios en Su misericordia puede hacer milagros hoy, pero como decía nuestro Pastor Miguel en su Tesis #56, “La frivolidad de anunciar días de milagros”, en la actualidad, el hombre cree que programa a Dios al anunciar días de milagros, nosotros no negamos que Dios continúa haciendo milagros. El Dios que hizo milagros ayer puede hacerlos hoy, pero no a la manera como el hombre piensa ni quiere diseñarlo hoy en día. Sería un egoísmo pensar que el hombre puede dictaminar el día en que Dios hará un milagro en particular. Las señales no producen fe, la palabra de Dios es la que produce la fe en el hombre, porque “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)

Dios les guarde sin caída.