Adorar es cuando con todo lo que soy me deleito en todo lo que él es. Esta definición encierra dos verdades inseparables: no hay área de nuestra vida excluida de la adoración, y no puede haber adoración genuina sin conocimiento de quién es Dios. La palabra misma, tanto en hebreo como en griego, significa postrarse, adoptar una actitud de reverencia ante alguien que sabemos presente y con toda autoridad en el cielo y la tierra.
La teología y la adoración van de la mano porque la teología es la fuente de nuestro conocimiento sistemático de Dios. Se supondría que mientras más profunda sea nuestra teología, más fuerte será nuestra adoración. Sin embargo, muchos se jactan de conocer mucho a Dios sin que eso redunde en mayor adoración. La razón es que un conocimiento intelectual no es lo mismo que un conocimiento vivencial.
Moisés no solo se enteró de que Dios era santo; tuvo que sacarse las sandalias porque estaba parado en terreno santo mientras Dios le hablaba. Pedro fue testigo del poder de las palabras de Jesús durante la pesca milagrosa, pero también reconoció que era un pecador parado frente al Santo. El salmista declaraba que contaría lo que Dios había hecho por su alma, no solo lo que Dios ha hecho en general.
Un verdadero teólogo es un buscador de Dios que anhela conocerle profundamente. Tal conocimiento no moverá primero las neuronas, sino que doblará las rodillas en adoración. Por eso una reunión de teólogos cristianos no terminará solo con una declaración doctrinal pulida, sino con las palabras del Salmo 70: engrandecido sea Dios.
José «Pepe» Mendoza es predicador, escritor y profesor, y autor del libro Proverbios para necios: Sabiduría sencilla para tiempos complejos (Vida, 2024). Ha servido como pastor asociado en la Iglesia Bautista Internacional, en la República Dominicana, y actualmente vive en Lima, Perú, donde enseña en el Instituto Integridad & Sabiduría y colabora con el programa hispano del Southern Baptist Theological Seminary. También trabaja como editor de libros y recursos cristianos. Está casado con Erika y juntos son padres de su hija Adriana.