La palabra apología, que viene del griego y significa defensa, puede llevar a pensar que protegemos la fe de enemigos externos con argumentos propios. Sin embargo, la primera defensa de nuestra fe es contra nuestras propias mentes y corazones. La apologética no comienza presentando argumentos a otros, sino asegurándonos de que nuestras convicciones sean profundamente bíblicas. De lo contrario, nuestra defensa será solo un buen argumento filosófico sustentado en pensamientos humanos y no en la Palabra eterna y autoritativa de Dios.
Como lo expresó Isaías, nuestros caminos y pensamientos están completamente lejos y opuestos a los del Señor. Por eso, la apologética debe convertirse en una necesidad imperiosa de estudio y reflexión personal de las Escrituras, que nos libere de pensamientos equivocados y pecaminosos. Al abrir la Biblia, somos confrontados apologéticamente por la verdad divina, y guiados por el Espíritu Santo podemos afirmar que el testimonio del Señor es seguro y hace sabio al sencillo. Sabiduría, verdad y libertad son los resultados de descubrir la veracidad de los argumentos presentados en la Palabra de Dios.
La apologética es un ejercicio de sabiduría que va más allá de razonar correctamente; se trata de vivir una vida buena sustentada en la aplicación de la verdad. El pasaje de 1 Pedro 3:15 habla de preparación espiritual y formación de carácter: vivir de manera diferente, demostrando celo por lo bueno y disposición a sufrir por causa de la justicia. La defensa de la fe no puede separarse de nuestra espiritualidad y conducta, que debe finalmente darle gloria a Dios.
José «Pepe» Mendoza es predicador, escritor y profesor, y autor del libro Proverbios para necios: Sabiduría sencilla para tiempos complejos (Vida, 2024). Ha servido como pastor asociado en la Iglesia Bautista Internacional, en la República Dominicana, y actualmente vive en Lima, Perú, donde enseña en el Instituto Integridad & Sabiduría y colabora con el programa hispano del Southern Baptist Theological Seminary. También trabaja como editor de libros y recursos cristianos. Está casado con Erika y juntos son padres de su hija Adriana.