Tres palabras resultan fundamentales al acercarnos a las Escrituras: hermenéutica, exégesis y eiségesis. La primera, derivada del griego y relacionada con la idea de explicar, traducir e interpretar, busca determinar el significado de las palabras mediante las cuales se expresa un pensamiento. De manera estricta, la hermenéutica fija los principios y normas que deben aplicarse en la interpretación de los libros de la Biblia.
La exégesis funciona como sinónimo de hermenéutica, pero denota específicamente el proceso práctico y el resultado final de la interpretación. Como señala el teólogo Walter Kaiser Jr., ambos términos se enfocan en el texto mismo, en un esfuerzo por determinar lo que dijo y significó en su intención original. Aunque hermenéutica suena técnico, los cristianos la practicamos constantemente al comunicarnos, incluso cuando los padres enseñan a sus hijos el lenguaje y las reglas de significado según el contexto.
Un ejemplo claro aparece cuando Jesús explicó la parábola del sembrador a sus discípulos en Lucas 8:4-18. Ellos no comprendían el lenguaje simbólico, así que Jesús interpretó las diferentes clases de tierra como distintos tipos de personas expuestas a la Palabra, ilustrada como la semilla. Eso es exégesis, y es lo que debemos seguir haciendo hoy con las Escrituras.
En contraposición está la eiségesis, que busca que el texto diga lo que el intérprete subjetivamente quiere que diga. Mientras la exégesis extrae el significado del texto, la eiségesis introduce ideas ajenas. Esto no es una alternativa legítima de interpretación, sino una degeneración que genera funestos resultados. La labor del intérprete es exponer lo que dice el texto, no imponer sus propios pensamientos sobre él.
José «Pepe» Mendoza es predicador, escritor y profesor, y autor del libro Proverbios para necios: Sabiduría sencilla para tiempos complejos (Vida, 2024). Ha servido como pastor asociado en la Iglesia Bautista Internacional, en la República Dominicana, y actualmente vive en Lima, Perú, donde enseña en el Instituto Integridad & Sabiduría y colabora con el programa hispano del Southern Baptist Theological Seminary. También trabaja como editor de libros y recursos cristianos. Está casado con Erika y juntos son padres de su hija Adriana.