Catherine Scheraldi de Núñez, Aileen Pagán de Salcedo y Carol de Rossi • 19 septiembre, 2026
¿Puede la mujer participar activamente en la iglesia, o debe permanecer callada? Esta es una de las preguntas que más confusión ha generado entre creyentes, y la respuesta no puede encontrarse leyendo un versículo de manera aislada. El mismo Pablo que en Primera de Timoteo 2:12 instruye sobre la autoridad doctrinal, en Primera de Corintios 11:4–5 reconoce sin problema que las mujeres oraban y profetizaban en la congregación. La clave está en leer la Biblia con la Biblia, aplicando principios básicos de hermenéutica: entender el contexto histórico, cultural y literario antes de concluir qué dice un pasaje.
Éfeso, ciudad donde Timoteo pastoreaba, era la capital del culto a la diosa Artemisa. En ese entorno de paganismo arraigado y culto femenino dominante, las instrucciones de Pablo tenían una precisión pastoral muy específica. No estaba prohibiendo que las mujeres hablaran en términos absolutos, sino estableciendo un orden para que la adoración congregacional fuera edificante y no un caos. Primera de Corintios 14:26 lo confirma: todos los miembros, hombres y mujeres, aportaban en el culto.
El panorama bíblico completo muestra a las mujeres como discípulas, maestras de otras mujeres, intercesoras y colaboradoras esenciales del cuerpo de Cristo. Tito 2:3–5 las llama expresamente a enseñar a las más jóvenes. Lo que Dios reservó para los hombres calificados es el oficio pastoral y la autoridad doctrinal sobre la congregación, no por inferioridad femenina, sino por el orden establecido desde la creación.
La iglesia no funciona con un sexo reemplazando al otro, sino con ambos complementándose. Ese diseño refleja la gloria de Dios y produce comunidades que crecen espiritualmente y brillan en medio de un mundo que ha confundido lo bueno con lo malo.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.
Carol de Rossi es hija de Dios, esposa, madre y maestra apasionada de la Biblia. Sirve activamente en el discipulado de mujeres y actualmente se desempeña como coordinadora de proyectos para el ministerio Radical, apoyando iniciativas misioneras entre los pueblos no alcanzados. Está casada con Fabio Rossi, tienen dos hijos y se congregan en la Iglesia Bautista Internacional, en República Dominicana. En la actualidad cursa un Diplomado de Estudios Bíblicos en el Instituto Integridad & Sabiduría.