Miguel Núñez • 27 octubre, 2023
Cristo no es simplemente la mejor opción entre muchas posibles. Es la única. Esta es la afirmación central que atraviesa esta tesis, la número 94 de las 95 tesis para la iglesia latinoamericana de hoy, y que confronta de frente una de las ideas más extendidas en nuestra cultura: que todos los caminos conducen a Dios.
El pastor Núñez reconoce que esa afirmación tiene algo de verdad, pero no en el sentido que sus defensores imaginan. Todos los caminos sí llevan ante Cristo, pero la pregunta decisiva es en qué condición. Hay un camino que termina en el Padre, y hay caminos que terminan ante su trono de juicio y concluyen en el infierno. La diferencia no es menor; es eterna.
Algunos enseñan hoy que, dado que Cristo pagó por los pecados de toda la humanidad, ese sacrificio abre la posibilidad de salvación a través de otras religiones y otros líderes. Pero eso contradice directamente lo que la Palabra de Dios enseña. Jesús mismo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí." Y Hechos 4.12 lo confirma sin rodeos: no hay otro nombre bajo el cielo por el cual podamos ser salvos. No es Cristo más las obras, ni Cristo sin su divinidad, ni salvación a través de otros intermediarios. Es Cristo solo.
Él es la verdad que hay que creer, el camino que hay que trillar y la vida que hay que vivir. No hay alternativa.