Miguel Núñez • 27 octubre, 2023
Toda enseñanza que contradiga la Palabra de Dios tiene su origen en el mundo de las tinieblas. Esta afirmación, directa y sin rodeos, es el corazón de la tesis número 27 para la iglesia latinoamericana de hoy. En un tiempo en que se ha vuelto común escuchar a pastores, líderes y maestros hablar de su propia cuenta atribuyéndolo a un nuevo "rema" de Dios o a una comunicación directa del cielo, la iglesia necesita despertar y reconocer el peligro que esto representa.
El pastor Núñez señala que incluso ha escuchado afirmar que este supuesto "rema" de Dios hoy sería más importante que la Palabra escrita del pasado. Frente a esa idea, la respuesta es clara: Dios ya nos dio su Palabra, y la tenemos completa. Pedro lo afirmó en su segunda carta: ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, porque los hombres de antaño hablaron de parte de Dios inspirados por su Espíritu, precisamente para instruir al pueblo.
El modelo que la iglesia debe seguir es el de los bereanos, quienes escudriñaban las Escrituras día a día para verificar si lo que Pablo enseñaba era verdad. Esa actitud no era desconfianza, sino sabiduría. La enseñanza humana, por más que venga de figuras reconocidas, es falible, limitada y no confiable. No puede ni debe sustituir la Palabra inerrante, poderosa y autoritativa de Dios.
La invitación final es sencilla y urgente: confía en la Palabra de Dios, porque el poder está en ella, no en la palabra del hombre. Es hora de despertar.