Integridad y Sabiduria

El trabajo caído

Héctor Salcedo 16 enero, 2017

El trabajo, aunque fue diseñado por Dios como algo bueno y satisfactorio, existe ahora en un mundo caído donde nada funciona como debería. Esta realidad explica por qué nuestra labor resulta a menudo improductiva, insatisfactoria y marcada por el egoísmo. Pero hay algo más profundo que la caída revela: nuestros ídolos. El primer mandamiento advierte contra tener otros dioses, y Lutero observó que nunca violamos un mandamiento sin violar primero este. La idolatría no requiere una estatua; ocurre cada vez que esperamos de algo creado lo que solo Dios puede darnos: propósito, identidad, seguridad, valor propio.

El intercambio idolátrico funciona así: le damos al ídolo nuestra devoción —tiempo, dinero, incluso integridad— esperando recibir lo que solo Dios otorga. Esto se manifiesta en los dilemas cotidianos del trabajo: integridad versus dinero, familia versus carrera, verdad versus imagen. Cada profesión tiene sus propios ídolos que debemos discernir. La cultura posmoderna agrava esto al elevar el beneficio personal sobre el servicio a otros. La pregunta incómoda pero necesaria es: ¿qué toma preponderancia en mi vida laboral por encima del Dios verdadero? Lo que buscamos en el trabajo y cómo lo buscamos puede ser una precisa tomografía de nuestra alma.

  1. Según la clase, ¿cuáles son las tres formas principales en que el pecado ha afectado el trabajo, y cómo se relacionan con la frustración que experimentamos en nuestra labor diaria?

  2. ¿Qué significa el "intercambio idolátrico" y qué elementos incluye tanto en lo que damos al ídolo como en lo que esperamos recibir de él?

  3. Piensa en un dilema reciente en tu trabajo donde tuviste que elegir entre lo que te convenía y lo que sabías correcto. ¿Qué ídolo estaba compitiendo con tu obediencia a Dios en ese momento?

  4. Si tus empleados, colegas o clientes pudieran describir honestamente cómo los tratas en tus interacciones profesionales, ¿qué revelaría eso sobre los valores que realmente gobiernan tu corazón laboral?

  5. ¿Cómo podemos discernir la diferencia entre buscar legítimamente la excelencia o el éxito en nuestra profesión y convertir esas metas en ídolos que desplazan a Dios?