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Predicación bajo la unción del Espíritu Santo

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Pasaje Bíblico: Hechos 2:14-36

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En la IBI predicó hoy el pastor principal, Miguel Núñez,  para continuar su serie Hasta los Confines de la Tierra basada en el libro de Los Hechos. El mensaje ha sido titulado: Predicación Bajo La Unción Del Espíritu, basado en los versículos del 14 al 36 del capítulo 2 de este libro de Los Hechos.

La semana pasada el pastor trajo  el mensaje: La llegada del Espíritu Transformó la Iglesia, basado en los versículos del 1 al 13 de este segundo capítulo, en los cuales se narra el derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés. De estos versículos se extrajeron cinco grandes enseñanzas, que fueron: la ocasión de la llegada del Espíritu Santo, las manifestaciones del Espíritu Santo, la razón por la que Dios envió Su Espíritu, los testigos presenciales de la llegada del Espíritu Santo y, el significado de la llegada del Espíritu Santo.  Se hizo evidente con este evento tan importante en la historia universal que fue el punto de partida de la formación de la iglesia,  y que con los extranjeros que estaban presentes representaba el inicio de La Gran Comisión, ya que escucharon el mensaje de las maravillas de Dios en sus propios idiomas para que lo transmitieran en sus lugares de origen, hasta los confines de la tierra. Se convirtieron en mensajeros de Dios.

Estos versículos de hoy narran el primer sermón de Pedro, que se realizó  inmediatamente después del derramamiento del Espíritu Santo y muestra que estaba completamente recuperado de su caída y cabalmente restaurado al favor divino.  Porque el que había negado a Cristo, ahora lo confesaba osadamente. Su relato del derramamiento del Espíritu Santo estaba concebido para estimular a sus oyentes a que abrazaran la fe de Cristo y se unieran a Su Iglesia.  Aunque Pedro estaba lleno del Espíritu Santo y hablaba en lenguas conforme al Espíritu le daba que hablase, no pensó en dejar de lado las Escrituras, porque el Espíritu es dado, no para suprimir las Escrituras, sino para capacitarnos para entenderlas, aprobarlas y obedecerlas.  A partir de este don del Espíritu Santo, Pedro les predica a Jesús: y  la historia de Cristo. Les relata  su muerte y sus sufrimientos, que ellos presenciaron unas pocas semanas antes. Su muerte es considerada como acto de Dios y de maravillosa gracia y sabiduría. De manera que la justicia Divina debe ser satisfecha, Dios y el hombre reunidos de nuevo, y Cristo mismo glorificado. En cuanto al acto de la gente; fue un acto de pecado y necedad horrendos en ellos. La resurrección de Cristo suprime el reproche de su muerte; Pedro habla mucho de esto. Cristo era el Santo de Dios, santificado y puesto aparte  para su servicio en la obra de redención. Este hecho tuvo lugar según estaba profetizado y los apóstoles fueron testigos.

La resurrección no se apoyó sobre esto solo; Cristo había derramado dones milagrosos e influencias divinas sobre sus discípulos, y ellos fueron testimonio de sus efectos. Mediante el Salvador se dan a conocer los caminos de la vida  y se nos exhorta a esperar la presencia de Dios y su favor para siempre. Todo esto surge de la creencia segura que Jesús es el Señor y el Salvador ungido.

En el libro de Los Hechos puede observarse que después del día de Pentecostés estos hombres mostraron  denuedo en la  predicación del mensaje.  Pasaron de ser hombres intimidados a intimidantes,  de inmaduros a sensatos, de temerosos a valientes, de imprudentes a sabios.  Esa fue la labor del Espíritu Santo para que el mensaje de Dios fuera llevado hasta los confines de la tierra.

En esencia, en este discurso de Pedro tenemos dos puntos importantes. Primero tenemos el punto  neumatológico, que tiene que ver con el ministerio del Espíritu Santo, y el segundo es referente al punto  cristológico, que tiene que ver con el ministerio de Cristo. Los demás temas son secundarios.

Tres elementos tenemos en los 15 mensajes registrados después de la ascensión del Señor, comenzando con Pedro. Se reconoce el verbo, que es la Palabra, el carácter y la pasión con que el orador habla. Pedro habla enteramente bíblico y enteramente cristocéntrico. También sale a relucir el carácter de Pedro. Con esos elementos a manos veremos el mensaje de Pedro lleno del Espíritu. El hombre bajo la unción del Espíritu no teme al hombre, solo a Dios. Pedro está predicando bajo la unción del Espíritu. 

La predicación bajo la unción del Espíritu Santo está llena de la palabra inspirada por Dios. Pedro estaba lleno del Espíritu, lleno de la Palabra y lleno de Cristo. Era una predicación cristocéntrica.  Muestra valentía, coraje, carácter y conocimiento, algo nuevo que Pedro no tenía antes.

Pedro comienza presentando la vida de Jesús. Muestra pasión por el mensaje, hace referencia a las Escrituras, además de la vida de Jesús les habla de la crucifixión, porque aunque lo vieron, y vieron sus milagros, pero no lo conocieron y lo mataron. Porque la experiencia de Pedro en la negación de Jesús, sirvieron para vaciarlo de él mismo y llenarlo del Espíritu.

Con relación a la cruz tenemos dos lecturas. Una que vemos de manera horizontal, que vemos que los romanos y judíos clavaron a Jesús en un hecho horrendo y pecaminoso, pero la vertical, celestial, nos dice que Dios fue orquestando las circunstancias para que esto pasara porque tenía un plan de redención y salvación para beneficio de los hombres. La cruz tuvo el diseño de Dios.  Les recordó  que el Dios padre lo resucitó de entre los muertos porque Cristo no podía estar bajo el poder de la muerte, bajo el poder de ellos. Eso ocurrió porque era imposible que el poder de la muerte venciera el poder de Dios.  Sin la resurrección todos estaríamos en pecado todavía. Por lo que el día grande del Señor, el día del juicio, todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. 

También habla de la ascensión de Cristo. Después de la ascensión el Padre lo sienta a Su derecha, le confiere el mayor poder. Vemos a Pedro lleno del Espíritu llamando la atención de los israelitas, diciéndoles que a éste que crucificaron ahora está sentado al lado del Padre, que es el Señor y Cristo, Mesías, el ungido.

Pablo confirma este evento diciéndonos que Cristo se humilló tomando la forma de hombre, de siervo, estuvo dispuesto a morir por los hombres y dispuesto a morir en la cruz, una muerte horrible y vergonzosa. Representó la humanidad lleno del Espíritu. Por estas razones Cristo cumplió los propósitos de Dios, y por eso Dios mismo lo exaltó hasta lo sumo  y lo sienta a Su derecha y lo ha hecho Señor.

Con este discurso Pedro inaugura su ministerio de predicación con este mensaje. Inaugura la era de la gracia Esta era está llena de Cristo y del Espíritu.

Padre celestial fortalece nuestra fe en Cristo. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a ver que mis necesidades de perdón sólo pueden ser satisfechas por Tí. Fortalece nuestro carácter para rechazar las tentaciones y copiar Tu vida. Bendiciones.

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