La Reforma Protestante

La Reforma protestante fue un período en la historia durante el cual Dios levantó una serie de hombres apasionados por Su Palabra y Su iglesia. Hombres como Martín Lutero y Juan Calvino, aunque falibles, amaban a Dios y Su verdad, y por tanto fueron usados por el Señor de manera muy especial. Cuando ellos encontraron prácticas no bíblicas que habían permeado la iglesia, alzaron la voz en contra de éstas. Cada uno buscaba enfatizar aspectos específicos que respondían a realidades particulares de su momento histórico.

Los principios establecidos en las Escrituras afectan todas las áreas de la vida. De igual modo, cuando nos alejamos de los estándares y del diseño de Dios en dichas Escrituras, esto se refleja en todas las esferas de la sociedad. Las diez enseñanzas centrales del período de la Reforma tuvieron un impacto tal, que catapultaron el desarrollo de las naciones.

Después de Agustín de Hipona (354–430 d.C.), la iglesia comenzó a caer en un deterioro progresivo tanto desde el punto de vista del entendimiento teológico como desde el punto de vista moral. Esta espiral descendente culminó con la explosión del movimiento de la Reforma iniciado por Martín Lutero, cuyo ánimo se vio provocado al ver que el perdón de pecados era vendido a través de lo que se conoció como la venta de las indulgencias. Muchos consideran los años del siglo quinto al quince como los años oscuros de la iglesia y en gran medida la sociedad misma entró en un período de oscuridad.

No creo que sea una sorpresa que la oscuridad de la iglesia fuera acompañada de cierta oscuridad en la sociedad también ya que la iglesia es la luz del mundo y la sal de la tierra. Aún más, Dios llama a Su iglesia “columna y sostén de la verdad” (1 Tim. 3:15). Si no hay una institución que proclame la verdad de Dios, no podemos contar con una sociedad que tenga el favor de Dios, ni la cosmovisión bíblica que permita el desarrollo y el florecimiento humanos. Por esos mil años a los que aludimos, con raras excepciones, la predicación de la Palabra no fue lo que había sido antes y no fue lo que fue después de la época de la Reforma. Entonces la iglesia se convirtió más bien en un poder político-religioso, altamente corrupto. Algunas de las primeras denuncias en contra de la iglesia fueron más bien de índole moral, pero para la época de Lutero la corrupción de la parte doctrinal fue tanta que la controversia hizo erupción en la Catedral de Wittemberg, Alemania, el 17 de abril de 1517.

En ese momento, Dios levantó a este monje desde el mismo seno de la Iglesia Católica, de nombre Martín Lutero, quien entendió cuán distorsionada estaba la doctrina de la justificación por fe que enseña la Biblia. Para Lutero, la justificación por la fe es la doctrina sobre la cual la iglesia se levanta o se cae. Las “doctrinas de la gracia” como las llamamos hoy, comenzaron a ser conocidas y enseñadas a nivel del pueblo a partir de ese momento y la iglesia comenzó a reverdecer. Su luz comenzó a brillar. La frase con la que se ha dado a conocer este período es: “Después de la oscuridad, luz”. Después de cientos de años de oscuridad, finalmente, Dios hizo regresar la luz a la sociedad europea y desde allí hasta Norteamérica.

Cuando esas doctrinas se predicaron en Europa, el continente fue revolucionado. La sociedad avanzó en términos del desarrollo de la democracia de los gobiernos, la educación y la ciencia fueron propulsadas y en general el movimiento de la Reforma fue acompañado por el progreso de las naciones. Fue justamente este movimiento que proveyó la plataforma y la cosmovisión que permitió esos avances. Hasta el día de hoy, la mayoría de las naciones desarrolladas de Europa y Norteamérica lograron su progreso por haber sido fundamentadas en los principios desarrollados por los reformadores que crearon una ética de trabajo y de investigación que aún no ha sido superada.

Quinientos años después de la Reforma, estas enseñanzas son grandemente desconocidas en Latinoamérica. En la mayoría de los lugares donde se han conocido no han tenido la oportunidad de impactar la sociedad y quizás esto explique por qué nuestras naciones en el sur global no han tenido el desarrollo de las del norte.

De aquí mi interés en que estas doctrinas sean dadas a conocer porque la única esperanza de la sociedad es el evangelio de Jesucristo que puede cambiar el corazón del hombre y su forma de pensar. Estas doctrinas de la gracia, literalmente transformaron la Europa de Martín Lutero y Juan Calvino e impactaron enormemente la sociedad norteamericana en la época de los puritanos y hasta los tiempos más recientes. El primer gran avivamiento de Norteamérica liderado por Jonathan Edwards y George Whitefield se produjo por la predicación de estas verdades.

Grandes hombres como el apóstol Pablo fueron transformados por el entendimiento de estas doctrinas y lo mismo ha ocurrido en la historia de la iglesia con los reformadores del pasado. Cualquier nivel de transformación que haya ocurrido en mi propia vida, pensando en mí mismo como un hombre común, está también relacionado con el impacto de estas enseñanzas. Sin lugar a dudas nada cambió mi vida, mi mente, mi corazón, mi fe, mi confianza y mi imagen de Dios como el entender las cosas que enseñamos en este libro.

La mejor manera de enfocar estas doctrinas es ver la gloria de Dios en la salvación. Al final de la historia, lo que estas doctrinas hacen es poner la gloria de la salvación del hombre en donde debe estar: ¡en Dios!. Por mucho tiempo esa gloria ha estado compartida entre Dios y el ser humano, mientras que estas doctrinas nos dicen: No, la gloria es exclusivamente de la persona de Dios y el ser humano es un receptor de las misericordias del Señor que jamás terminan.

SOLA ESCRITURA, fue el grito de batalla de los reformadores, el cual establece que la Biblia es la máxima autoridad en todo lo relacionado a la fe y a la práctica de ésta. Es una doctrina que defiende la autoridad de la Palabra de Dios, así como la suficiencia de las Escrituras. Sola Escritura es considerado como el principio formal de la Reforma para referirse a aquello donde residía la autoridad del movimiento (en las Escrituras solamente). Sola Fide o salvación solo por fe, el principio sobre el cual la iglesia se levanta o se cae, fue llamado el principio material de la Reforma o la enseñanza principal que le dio forma a todo el movimiento.

500 años después, Latinoamérica ha comenzado a despertar a estas enseñanzas y hoy vemos a una nueva generación abrazando y proclamando las enseñanzas que cambiaron el mundo de Europa y Norteamérica. Necesitas unirte a este movimiento transformador en nuestro continente donde podamos proclamar a Dios como el centro de la historia; donde podamos ver a Cristo y Su evangelio como el centro de la predicación y donde la Biblia esté en el centro de la vida de la iglesia para la gloria de Dios solamente.

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