Inicio Artículos Un deseo de venganza desenfrenado

Un deseo de venganza desenfrenado

662
0
Compartir

“Si le parece bien, emita Su Majestad un decreto para aniquilarlos,
y yo depositaré en manos de los administradores trescientos
treinta mil kilos de plata para el tesoro real.”
(Ester 3:9 NVI)

En estas semanas, hemos estado estudiando el libro de Ester en el programa “Mujer para la Gloria de Dios”, y en esta ocasión nos toca analizar el capítulo 3. Es evidente como una vida llena de pecado, no temerosa de Dios, puede alojar en su corazón tanta maldad. Esto lo vemos en la vida de Amán, en su odio y rencor hacia Mardoqueo porque se negó a postrase a sus pies. Al conocer que era judío, quiso destruir también a todo su pueblo, y por supuesto, incluyendo a la reina Ester su sobrina, aunque su origen no había sido aún revelado.

¿Qué cosas vemos en la vida de Amán?

  1. Su corazón idólatra crecía sin medida. (v.1)
  2. Deseaba que le rindieran pleitesía por su poder. (v.2)
  3. Era un hombre orgulloso, cobarde y vengativo. (v.5-6)
  4. Tenía un corazón iracundo. (v.5)
  5. Era malicioso y calculador. (v.8)
  6. No le interesaba el bienestar de los demás. (v.9)
  7. Usó el poder para buscar sus propios beneficios. (v. 9)
  8. Consulta a otros dioses para ver cuando era el momento oportuno para aniquilar a los judíos. (v.7)
  9. Amán quería exterminar al pueblo judío y trató de manipular al rey para lograrlo, porque albergaba el deseo de matar a todos los judíos. Lo convenció, recibiendo todo el poder de su parte para actuar, y no solo eso, sino que se sentaron, a celebrar su gran hazaña. (v.10-15)

¿Qué cosas vemos en la vida de Mardoqueo?

  1. Por mucho que le instaron, se negó a rendirle homenaje a Amán. (v.3-5)
  2. No deseaba dar honores a un perverso en menoscabo del honor que solo se le debe a Dios. (Dt. 6:13)
  3. Creyó que cometería una vileza al arrodillarse ante un amalecita, cuando Dios les había jurado perpetua guerra. (Ex. 17:16 – Dt. 25:19)
  4. Al igual que nosotras, estaba aprendiendo cómo perdonar, cómo tener paciencia y cómo confiar en Dios en medio de las injusticias.
  5. Era un hombre resiliente.
  6. Fue un hombre obediente a Dios, fiel a su familia y a su pueblo. Pensando en éste, bajo la dirección de Dios, logró colocar a su sobrina Ester en el trono del rey Asuero como su esposa. (Est. 2:7-11).
  7. Su servicio al rey fue fiel, cuando descubrió el complot de dos de sus guardianes, participándoselo a la reina Ester, librándolo así de la muerte. Estos recibieron su castigo y la acción de Mardoqueo fue registrada en el libro de las Crónicas. (Est. 2: 21-23).

Como creyentes, nuestra oración debe ser que Dios nos guarde de permitirle a la ira apoderarse de nuestro corazón (Ef. 4:26-27).Al no resolver la ira, vemos como posteriormente esto produce crecimiento de ésta y luego la ira produce amargura, odio y con el odio hay deseo de venganza y sigue creciendo.

Como decía Aileen en el programa, “Es muy difícil pensar claramente cuando el corazón está lleno de ira y la única cura es el perdón y aunque es difícil perdonar, realmente es más difícil no hacerlo.”

Tenemos que estar alerta, porque una devoción a Dios, y en particular a Jesucristo, produce resentimiento en el mundo, y, en consecuencia, persecución (2 Ti. 3:12). Estamos viviendo una guerra espiritual y como soldados de Cristo, no podemos perder nuestro enfoque, porque al hacerlo, perdemos el poder del Espíritu Santo. Y tampoco podemos olvidar que en el mundo hay personas que piensan que están por encima de la ley, y Son las primeras que te enrostran tus errores, pecados e inhabilidades, mientras sus pecados son más grandes, pero ellas no los ven. Otras, llenas de odio, rencor, resentimiento y amargura, ante cualquier falta o detalle, explotan avasallantes, buscando destruir a su prójimo. Por ello, somos llamadas a caminar en el Espíritu, llevando cautivo todo pecado al Señor, en arrepentimiento, renovando nuestra mente con su Palabra, agradándole en todo, siendo hijas de luz. 

Aman tenía un deseo de venganza desenfrenado, que lo llevó no solo a desear acabar con Mardoqueo, sino también con todos los judíos de la región, sin importarle el costo. Pero me gozo en que los planes de Dios son mayores que los nuestros y Él tiene un cuidado inmenso con sus hijos.

A pesar de todo el complot de Amán, Ester, con gran sabiduría y la dirección de Dios, celebró cenas en presencia del rey y de Amán mismo, y mostró cautelosamente al rey que estaba siendo manipulado. Al descubrir la verdad, el rey ordenó que mataran a Amán en la misma horca que construyó en su casa para Mardoqueo, y permitió mediante otro decreto, que el pueblo judío pudiera organizarse y defenderse de los ataques, y tener aun la libertad de adorar a su Dios (Est. 4:8).

Oremos para que Dios guarde nuestros corazones de ser dominadas por el orgullo, y que no nos envanezcamos ni demos cabidas a la altivez o a la soberbia, cuando seamos reconocidas y puestas en alguna posición de eminencia.

Dios les guarde sin caída.