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Predicando y discipulando en tiempos de COVID-19

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En estos días, muchos templos cristianos han sido cerrados, esto más que un problema, es una gran oportunidad que el Señor le ha dado al cristianismo occidental contemporáneo para volver a lo básico, fundamental y prioritario de la tarea que nos encomendó Jesús como cabeza de su Iglesia, de ver el mundo con los ojos que Jesús los ve, de servir tratando de imitar a nuestro Maestro como Él sirvió, de cumplir con la tarea a la cual Él nos envió, al igual que el Padre lo envió a Él, a hacer discípulos en un mundo hostil (Mateo 28:19-20, Juan 20:21, Juan 18:37, Marcos 1:38).  

Para hacer esto, la Biblia nos muestra un curso de acción, si no tienes mucho tiempo para leer este artículo, pues ve directo a los acápites y lee el desgloce que te interese (eso mismo hago yo para redimir el tiempo), pues trataremos de poner de manera sencilla, algunas ideas sobre cómo podemos evangelizar y discipular en cuarentena.

1. Mira la necesidad espiritual del mundo como Jesús la ve (Mateo 9:35-36)

El Señor, con mentalidad divina y ojos espirituales, vio a la humanidad tal como Dios la ve, como “ovejas desamparadas y dispersas que no tienen pastor”. No estaban enfermas o contaminadas, sino que, por encima de sus dolencias las multitudes tenían una profunda necesidad espiritual.

Hoy, el movimiento feminista, los LGBT, abortistas, ateos, el libertinaje sexual, “evangelio” de la prosperidad, profetas, apóstoles, etc., han resultado nulos para traer esperanza y respuesta a las necesidades básicas del ser humano, para dar esperanza. Sus fundamentos han resultado endebles ante una crisis que le queda grande a esta época de superficialidad y consumismo. Ante esto, necesitamos ver a nuestros semejantes con ojos de piedad, con pena, tal y como Dios los ve.

2. Ora, pero de verdad (Mateo 9:37-38, Lucas 6:12)

Uno tiende a tratar de actuar de inmediato ante duras realidades que nos rodean, a elaborar rápidamente planes de contingencia pues no hay tiempo que perder. Pues la estrategia de Jesús fue pedirle a sus discípulos que oraran, y Él mismo pasó una noche entera en oración. Este patrón fue replicado por la Iglesia primitiva, perseverando (proskarteréo, adherirse estrechamente), no tan solo haciendo oraciones esporádicas, sino con diligencia, persistiendo, como si estuvieran pegados a hacer oraciones (Hechos 1:14).

3. Forma equipos sin olvidarte de lo espiritual (Marcos 3:13-14)

Nuestro Señor luego de orar, actuó rápido, Marcos nos dice que Él llamó a los que Él quiso, formó un equipo, y la primera tarea que tenía para ellos era…¡Estar con Él! Esto es lo principal, reforzar, incrementar, fomentar, mejorar, y sume usted la palabra que considere que refleje la misma idea, para hacer crecer nuestra relación con Cristo.

Si deseamos mejorar nuestra devoción a Dios, debemos enterrar de una vez y para siempre el considerar como devocional el poner un audio en un carro, o leer un versículo que manda una aplicación, o peor aún, los devocionales escritos por otros, aunque sean grandes personalidades del mundo evangélico. Para ponerlo en lenguaje sencillo, esto no es suficiente, tampoco ha probado ser algo útil para traer esperanza y fuerza espiritual en estos momentos.

Ahora es el tiempo para tomar las cosas en serio y dejar atrás el “cristianismo light” y “barato” propio de nuestra sociedad occidental decadente y postmoderna. ¿Tenemos miedo? Pues claro, con una zapata tan endeble no podemos aspirar a menos; si hubiéramos construído sobre la roca (Mateo 7:24-27), actualmente tuviéramos la fortaleza que tuvieron los primeros discípulos y que muestran nuestras hermanos en países donde desde hace décadas pagan su fe con su vida.

Paradójicamente, es en los países donde abundan los mártires en los cuales el cristianismo se está reproduciendo con mayor fuerza. Donde la comodidad abunda, tenemos conferencias, seminarios, eventos, y templos hermosos, pero el cristianismo languidence, se va apagando. Es donde hay persecuciones que está creciendo. ¿Qué tienen ellos? Simplemente han comprendido que seguir a Cristo incluye todas las áreas de nuestra vida, y que Él es digno de que demos nuestra vida por Él. El evangelio es valioso y la forma de probarlo es pagando un precio alto por él. Por tanto, si otros ven cómo vivimos ¿cuánto creerán que vale el evangelio?. No te desanimes, estamos a tiempo ¡Ahora es el tiempo de Dios!

4. Predica, sí con tu boca, ¡habla! (Marcos  3:14)

La bendición personal de tener comunión con Dios no es suficiente, el Maestro no nos ha llamado a tener lindas vidas privadas espirituales. Esto también se queda corto. Quien es movido por el Espíritu de Dios hace las obras de Dios, si tienes comunión con el Señor no podrás estar callado. El término «predicar» en el Evangelio de Marcos (kerússo), implica pregonar (como los vendedores ambulantes), proclamar (como los antiguos heraldos que anunciaban los edictos del Rey en voz alta), divulgar.

Algunos “predican con su vida” eso es bueno, debemos mostrar con nuestra vida lo que hablamos, pero que otros vean nuestra vida, reiteramos, no es suficiente, no es eficaz. Debemos explicar la razón por la cual nuestra vida ha sido transformada y podemos tener paz en medio de las circunstancias. Demos gloria a Dios y no a nosotros mismos, tenemos paz no porque somos “flemáticos” o somos “valientes”. Estamos tranquilos porque aún nos sorprenda la muerte, tenemos una esperanza superior a esta presente vida temporal, ¡tenemos vida eterna!, lo creemos de verdad y podemos modelarlo cuando el mundo se cae a pedazos.

Dirás que tenemos cuarentena, que estamos aislados. Es verdad, pero el mandamiento de hacer discípulos no ha sido revocado, por tanto, podemos seguir siendo “heraldos”, ahora de manera virtual. Mira algunas ideas, solo algunas ideas que puedes usar para predicar en estos días desde tu casa.

Usa la tecnología. Reuniones virtuales desde tu casa vía Zoom, Skype, Hangout, Facebook live, o cualquier otra, para dar clases, devocionales, consejerías, prédicas, reuniones de oración, planificaciones para plantar Iglesias, organizar ministerios, etc. Que permitan continuar con el proceso de discipular y evangelizar.

Aquí tienes una serie de herramientas digitales que te pueden ayudar:

En fin, hay numerosos ministerios con ayudas audiovisuales en formato digital que pueden ser compartidas, Bible Project, Bite, Story Runners, etc, si buscas con diligencia, con interés, encontrarás todo un mundo de herramientas para compartir la Buena Nueva de Jesús en estos tiempos.

Pero recuerda, son solo eso: herramientas. Debes pedirle al Señor que te de pasión, no por las almas perdidas, sino que te de pasión por Él. Si escuchas al hermano Alberto Beltrán en el link que pusimos, oirás que él cita que el 98% de los cristianos no evangeliza ¿crees que eso pasa porque no existen las herramientas? ¿por falta de entrenamiento? Creo que no, la esencia es que no amamos lo suficiente a Dios para que sus prioridades sean las nuestras. De esta base pueden desprederse otras muchas cosas, pero en esencia, creo que nos falta pasión por Dios. Si no tenemos pasión por Dios, amor por Él, no podremos cumplir sus mandamientos (Juan 14:15), y Él nos ha mandado que hagamos discípulos y la parte inicial de este proceso es proclamar la Buena Nueva.

5. Haz misericordia (Marcos 3:15)

Finalmente, Marcos nos cuenta que Jesús envió a sus discípulos a hacer obras de  misericordia, a sanar. La pandemia del coronavirus actualmente ha afectado la salud mental de muchos en nuestras sociedades y ha comenzado a influir negativamente en la economía. Por tanto, debemos prepararnos para compartir el evangelio con los angustiados de espíritu. Pero también debemos hacer los cambios que sean necesarios en nuestros estilos de vida, no tan solo para resistir de manera individual las repercusiones económicas negativas, recuerda que el centro del cristianismo no es tratar de que nuestras vidas se mantengan impolutas, sino para tener qué compartir con los demás. Para mostrar con obras lo que proclamamos con nuestras bocas, y hacerlo de manera tal que glorifiquemos a Dios y no que las personas se queden admirando “lo bueno que somos” (Efesios 3:10, Santiago 1:27, 2:14-26).

Es tiempo también de amar a los hermanos y sobrellevar las cargas los unos de los otros (Gálatas 6:2). Continúa recordando que Dios no diseñó el cristianismo para traer gloria a tu nombre, sino para traer gloria al nombre de Él. No te encierres en tu pequeño mundo en tu casa, asustado, evitando contagiarte, no seas imprudente, obedece a tu gobierno, guarda la cuarentena, pero no tengas un temor paralizante que impida que continúes amando a tus hermanos, glorificando a Dios demostrando su amor a través de ti.

Aun puedes ofrendar a alguien que lo necesite vía internet, puedes comprar algo económico (arroz, sal, aceite, etc) y dejarlo en la puerta de un vecino necesitado con una nota de amor y presentando el evangelio, etc. La creatividad aquí no tiene límites, ora y usa el intelecto que el Señor te dio para que bendigas a otros en estos tiempos de necesidad.

En fin, para terminar este largo artículo (no me imites, en estos tiempos escribe corto para que las personas de verdad lo lean), estamos conscientes de que no podemos poner todo lo que es posible realizar en un solo documento, solo hemos tratado de ayudarte a ver que hay múltiples posibilidades de hacer la obra del Señor en estos días.

Terminamos citando la “Oración Morava” reproducida nuevamente para el 7 de abril del 2020:

“Ayúdanos, Señor, porque a menudo tenemos miedo. Elimina el temor que nos roba lo mejor de nosotros y nuestro servicio para ti. Haznos valientes para vivir por ti. Amén.

“Luego Él les preguntó: ¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?”

Marcos 4:40 NTV

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Enrique Crespo
Dios lo llamó a conversión en 1980 a los 18 años de edad, y a partir de ese momento ha sido utilizado por nuestro Señor para evangelizar, enseñar, aconsejar, y predicar la palabra de Dios en diferentes púlpitos. Ha ejercido como docente en varios niveles en la iglesia, colegio cristiano y universidad. Es miembro de la IBI desde el 2005 y a partir del 2012 fue inquietado por Dios para servir en el campo misionero como entrenador (Timoteo) y movilizador, labor que hace al frente de “Misión Antioquía” el ministerio de la IBI de evangelismo, plantación de iglesias y misiones desde el 2015. Junto a su esposa es miembro de la Red de Cuidado Integral Misionero de la Cooperación Misionera Iberoamericana (COMIBAM). Posee una licenciatura en Mercadeo de UNIBE, y realizó estudios de Derecho en la UASD. Es egresado del Instituto Integridad y Sabiduría, y ha realizado cursos de Educación y Teología en seminarios de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) y Columbia International University (CIU) en Columbia, Carolina del Sur, Estados Unidos. Está casado con Aurora Almánzar desde 1988, teniendo 3 hijos, Aldo, Iván y Javier, mayores de edad y con inquietudes misioneras.