Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 28 marzo, 2026
Muchos creyentes arrastran una visión del trabajo que lo reduce a un mal necesario, algo que se soporta hasta poder descansar o jubilarse. Esta perspectiva ha vaciado la labor cotidiana de gozo, propósito y excelencia. Pero la Biblia enseña desde Génesis que Dios colocó al hombre en el huerto para cuidarlo y labrarlo, y los reformadores como Lutero y Calvino entendieron que el trabajo es una asignación divina, un puesto de guardia en el que Dios nos llama a estar con fidelidad y excelencia.
A partir del libro Una vida integrada de Ken Eldred, el episodio desarrolla tres ministerios que todo creyente ejerce en su trabajo. El primero es el ministerio en el trabajo: ser testigo del evangelio en el ambiente laboral, no de manera intrusiva o descuidando las responsabilidades contratadas, sino de forma relacional y natural, dejando que la conducta abra las puertas. El segundo es el ministerio del trabajo: hacer bien la tarea misma. Lutero lo expresa con claridad al meditar en el pan de cada día: detrás de ese pan hay un panadero, un molinero, un agricultor y una cadena entera de trabajadores que Dios usa para sostener su creación. El carpintero no solo debe abstenerse de vicios, decía Dorothy Sayers; debe hacer buenas sillas.
El tercer ministerio es el al trabajo: ser agentes de transformación en ambientes laborales corrompidos por el pecado. Pablo le dice a Tito que los siervos deben trabajar de manera que adornen la doctrina de Dios. Eso puede significar confrontar con sabiduría la corrupción, modelar integridad o incluso retirarse de una transacción para dejar una declaración de principios. El lunes también es sagrado porque es el día en que la iglesia sale a penetrar la oscuridad del mundo.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.