Integridad y Sabiduria
Tu corazón y el dinero
Tu corazón y el dinero

Trabajo: diseño y distorsión (Parte 2)

Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo 7 marzo, 2026

00:00 00:00

El trabajo no es una carga que toleramos ni una necesidad que simplemente cubrimos: es un llamado de Dios. Esa es la convicción que recorre este episodio de Tu Corazón y el Dinero, donde se retoman y amplían las verdades bíblicas sobre el trabajo iniciadas en la entrega anterior. A las tres verdades ya compartidas —que Dios trabaja, que el trabajo es gratificante por diseño, y que formó parte del paraíso original— se añaden ahora tres más que profundizan y completan el cuadro.

La cuarta verdad es que el trabajo es una vocación, un llamado divino. Génesis 1:26–28, conocido por los teólogos como el mandato cultural, revela que Dios creó al ser humano a su imagen y lo delegó como su representante para multiplicarse y gobernar la tierra. Esto significa que toda labor —sembrar, construir, componer música, arreglar tuberías— es una pieza en el gobierno de Dios sobre su creación. Martín Lutero lo expresó de manera memorable: las tareas diarias son las "máscaras de Dios" detrás de las cuales él sostiene y provee para su mundo. Una ilustración personal lo hace tangible: el pastor Núñez recuerda a un técnico de mantenimiento en el Instituto Moody de Biblia que trabajaba con gozo genuino, convencido de que su labor cotidiana era parte del engranaje que enviaba misioneros al mundo.

La quinta verdad introduce una nota de realismo necesaria: el pecado, desde Génesis 3, hizo al trabajo trabajoso. La tierra quedó maldita, el esfuerzo se llenó de espinos y sudor, y las relaciones laborales se complicaron. Esto no es para desanimar, sino para que el creyente no se sorprenda cuando el trabajo duele, y aprenda a ver en esas dificultades la mano de Dios formando su carácter.

Y precisamente ahí entra la sexta verdad: el Evangelio de Cristo es la esperanza de restauración, incluso del trabajo. Aunque la victoria final todavía no se ha completado, la obra de Cristo ya cambia el corazón de quien trabaja. Colosenses 3:22–24 lo dice con claridad: el creyente trabaja ya no para la aprobación humana, sino para el Señor, lo que transforma de raíz su motivación, su trato con jefes y compañeros, y el sentido que encuentra en cada tarea.

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.

Charbela El Hage de Salcedo

Charbela El Hage de Salcedo

Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.

Episodios relacionados