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Tu corazón y el dinero
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Trabajo: diseño y distorsión (Parte 1)

Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo 28 febrero, 2026

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La manera en que pensamos sobre el trabajo determina profundamente cómo nos sentimos al hacerlo y cómo lo ejecutamos. Para muchas personas, el trabajo evoca pesadez, frustración y resignación. Pero cuando nos acercamos al Génesis, la perspectiva cambia radicalmente: el Dios bíblico no es un ser contemplativo e inactivo, como los dioses del pensamiento griego, sino un Dios que trabaja, que concibe, planifica, ordena y ejecuta. Desde el primer versículo de la Biblia, Dios aparece en plena actividad creadora, y el propio Jesús lo confirma en Juan 5:17 cuando dice que su Padre trabaja y Él también trabaja.

No solo eso: Dios se deleita en su trabajo. Al final de cada etapa creativa, Él se detiene, contempla lo que ha hecho y declara que es bueno. Al finalizar todo, dice que es bueno en gran manera. Este detalle no es menor. Hay una práctica que se pierde en el ritmo acelerado de la vida moderna: la de detenerse a apreciar lo que se ha logrado, a valorar el fruto del esfuerzo. Esa capacidad de encontrar gratificación en la labor propia viene de Dios mismo.

Una tercera verdad que el Génesis deja clara es que el trabajo no fue resultado de la caída. Antes de que hubiera pecado, Dios colocó al ser humano en el huerto para que lo cultivara y lo cuidara. El trabajo era parte del paraíso, no un castigo. Así como Dios creó a la mujer porque no era bueno que el hombre estuviera solo, también le dio trabajo porque no era bueno que estuviera ocioso. Tim Keller lo expresa con precisión: el trabajo es una necesidad humana básica, tan esencial como el alimento o el descanso. Quienes no pueden trabajar experimentan vacío y pérdida de propósito.

El pecado dañó el trabajo, como dañó el matrimonio, añadiéndole peso y dificultad. Pero Cristo vino a redimir todo eso. Reconocer que trabajar es imitar a Dios, que la productividad refleja su imagen en nosotros, transforma la forma en que uno se para frente a su labor diaria.

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.

Charbela El Hage de Salcedo

Charbela El Hage de Salcedo

Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.

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