Charbela El Hage de Salcedo y Héctor Salcedo • 13 julio, 2021
Presupuestar no es simplemente un ejercicio de contabilidad personal: es plasmar el plan de vida en números. Cuando los recursos que Dios nos ha dado son limitados —y siempre lo son, porque Él es el dueño y nosotros apenas administradores— tenemos la responsabilidad de asignarlos con intención y orden. El problema no es solo gastar más de lo que se tiene; también es el que, teniendo suficiente, lo mal asigna por falta de planificación. Un presupuesto existe para ambos casos.
En la experiencia de consejería financiera, la gran mayoría de quienes llegan con problemas de dinero comparten un denominador común: no tienen presupuesto, o lo tienen pero no lo obedecen. Y no tener presupuesto o no someterse a él produce los mismos resultados. Las razones que impiden elaborarlo revelan mucho del corazón: pereza, ignorancia, miedo a enfrentar la realidad, egoísmo y falta de dominio propio. Lejos de ser excusas válidas, estas son precisamente las razones por las que el creyente debería presupuestar con más urgencia, porque el presupuesto no solo organiza las finanzas, también disciplina el carácter.
Jesús mismo, en Lucas 14, usó la lógica de calcular los recursos antes de construir una torre como ilustración del discipulado. Con ello validó un principio de sabiduría práctica: todo plan serio requiere una estimación honesta de los medios disponibles. Un presupuesto bien hecho incluye gastos fijos mensuales, gastos regulares no mensuales —mantenimiento del vehículo, seguros, matrículas escolares, ropa, obsequios— una partida de imprevistos, ahorro intencional y generosidad planificada. Y cuando hay familia de por medio, debe ser un ejercicio conjunto, porque una sola carne tiene un solo plan.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.