Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 27 julio, 2021
Vivimos en un mundo donde la propiedad privada es la norma y sentirse dueño de lo que uno tiene resulta completamente natural. Pero la Biblia presenta desde Génesis 1 una realidad diferente: el ser humano fue colocado en la creación no como propietario absoluto, sino como representante de Dios, con el encargo de gobernar y administrar lo que le fue confiado. El Salmo 8 confirma esta misma verdad. Incluso fuera de la fe, hay algo que lo sostiene: nadie nace con nada y nadie se lleva nada. Todo lo que acumulamos aquí se queda. Somos, en el fondo, personas de paso.
Esta convicción transforma profundamente la relación emocional con el dinero y los bienes. Como señala Andrés Panasiuk, el dueño está emocionalmente apegado a sus posesiones, mientras que el administrador puede manejarlas con mayor desprendimiento. Quien se ve como mayordomo experimenta más gratitud en la abundancia, más paz en la escasez, y queda libre de la envidia ante la prosperidad ajena, porque entiende que fue el Dueño quien asignó los recursos a cada uno según su voluntad.
Pero ser administrador también implica una responsabilidad concreta: averiguar qué quiere el dueño que se haga con lo que entregó. La enseñanza identifica cinco esferas en las que Dios espera fidelidad con los recursos: la obra de Dios en la tierra a través de la iglesia, la familia directa y ampliada, el gobierno mediante el pago de impuestos, uno mismo con prudencia y sin derrochar, y los necesitados a quienes extender la mano con generosidad.
Al final, cada persona dará cuentas a Dios de cómo administró lo que le fue confiado, como lo recuerda Eclesiastés 12. La pregunta que queda abierta es personal e inevitable: ¿te ves como dueño o como administrador?
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.