Charbela El Hage de Salcedo y Héctor Salcedo • 17 agosto, 2021
Ayudar a los padres con sus finanzas, aunque hagan un mal uso del dinero, sigue siendo una responsabilidad del hijo piadoso. Ese deber se enmarca en el quinto mandamiento de honrar al padre y a la madre. Sin embargo, ser un buen administrador de los recursos de Dios implica también velar porque esa ayuda no se desperdicie. La respuesta práctica no siempre es entregar efectivo: a veces es más sabio pagar directamente las cuentas, comprar los alimentos o cubrir el alquiler, especialmente cuando los padres carecen de disciplina para administrar el dinero.
Sobre las inversiones en la bolsa de valores, la respuesta no es un sí o un no absoluto. Lo que importa es hacia dónde van los recursos. Invertir en empresas que promueven el alcohol, contenidos inmorales u otros vicios plantea una pregunta ética legítima para el creyente. Del mismo modo, las inversiones de altísimo riesgo deben evaluarse según la edad, la situación familiar y el porcentaje del patrimonio comprometido. En ese marco se aborda también la criptomoneda: una realidad todavía experimental, con alta volatilidad, que se parece bastante a una lotería para quien entra sin entender lo que está pasando.
Prestar dinero a familiares o amigos tampoco es blanco o negro. Si el préstamo financia un negocio, cobrar un interés razonable puede ser válido. Si la necesidad es urgente —un hijo enfermo, una crisis repentina—, la generosidad sin condiciones es la respuesta más coherente con el carácter cristiano. Y en cuanto a la tasa, nunca debe ser una forma de aprovecharse de la vulnerabilidad del otro.
Finalmente, las finanzas desordenadas no siempre revelan un problema de corazón. Una crisis puntual puede venir de lo imprevisto: pérdida de empleo, enfermedad, un incendio. Pero cuando los problemas financieros son recurrentes, ya es tiempo de revisar los hábitos de gasto, ahorro y diligencia que están detrás.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.