Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 30 noviembre, 2021
La misión de la iglesia determina sus finanzas. Partiendo de Mateo 28:19, este episodio final de la temporada de Tu Corazón y el Dinero sostiene que los gastos de una congregación no son arbitrarios, sino que fluyen directamente de su encomienda: ir por el mundo y hacer discípulos. Plantar iglesias, sostener un local, pagar servicios, sustentar al personal ministerial y administrativo, y apoyar la expansión misionera son todas expresiones legítimas y necesarias de esa misión. A eso se suman ajustes locales: una iglesia en una comunidad de alta necesidad tendrá mayores gastos de benevolencia; otra, quizás costos de transporte. La forma sigue a la función.
Sobre el manejo del dinero, el principio es claro: ninguna persona debe manejar las finanzas de la iglesia sola, ni siquiera el pastor. El patrón que Pablo siguió en 2 Corintios 8 y 9, al conformar un grupo para administrar la ofrenda destinada a Jerusalén, establece que el dinero de la iglesia debe manejarse acompañado y con rendición de cuentas periódica. El dinero seduce y corrompe, y muchos ministerios han caído en el descrédito precisamente por descuidar este principio.
Frente a la pregunta del pastor que no recibe un salario suficiente, la respuesta es pastoral y práctica: el modelo bivocacional tiene una historia larga y honrosa. Pablo mismo hacía tiendas para no ser carga a los hermanos. Un pastor puede complementar sus ingresos con trabajo secular o con inversiones previas al ministerio sin ninguna contradicción, aunque lo ideal sigue siendo que la iglesia supla sus necesidades y él pueda dedicarse por completo a ella.
Finalmente, sobre rifas y bazares, la conclusión es matizada: tienen su lugar de manera puntual y ocasional, especialmente cuando se trata de asignar un bien donado a la iglesia, pero no deben convertirse en el mecanismo regular de financiamiento. La generosidad voluntaria y comprometida del creyente no debería reemplazarse por dinámicas donde dar depende de recibir algo a cambio.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.