Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 6 diciembre, 2022
Dar a la obra de Dios no es simplemente una obligación financiera ni un porcentaje que cumplir. Es el reflejo visible de lo que está ocurriendo en el corazón del creyente. Esa es la tensión que este episodio de Tu Corazón y el Dinero abre desde el principio: el Nuevo Testamento no impone una ley estricta sobre cuánto dar, pero sí nos deja una práctica y una serie de principios poderosos que revelan qué clase de relación tenemos con Dios.
El pasaje central del episodio es 2 Corintios 8:1–5, donde Pablo describe la generosidad extraordinaria de las iglesias de Macedonia. Lo primero que llama la atención es que detrás de esa generosidad no había abundancia económica, sino pobreza real. Y aun así dieron, y dieron con gozo. Esto enseña que la dádiva cristiana no espera las condiciones perfectas ni depende de que nos sobre. Dieron incluso más allá de sus posibilidades, sacrificando preferencias y deseos propios para suplir la necesidad de otros creyentes, algo que raramente nos planteamos hoy. Además, lo hicieron de manera completamente voluntaria, sin presión ni manipulación, porque Pablo es cuidadoso en enfatizar que Dios ama al dador alegre, no al que da de mala gana o sintiéndose obligado.
Quizás lo más sorprendente del pasaje es que los macedonios le suplicaron a Pablo que les permitiera participar en la ofrenda. Ellos veían el dar como un privilegio, no como una carga. Y la raíz de todo esto, según el versículo 5, es que primero se entregaron ellos mismos al Señor. Ahí está la clave: una dádiva generosa, gozosa y sacrificada no se produce forzando la voluntad, sino acercándose a Dios, conociéndolo más, y dejando que ese asombro por su gracia se desborde en generosidad.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.