Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 21 junio, 2022
Hay una tendencia profundamente arraigada en el corazón humano: cuando miramos hacia el futuro económico, casi siempre elegimos el escenario más optimista posible. Creemos que el bono subirá, que el negocio prosperará, que las ventas se mantendrán, y sobre esa base hacemos compromisos financieros que luego no podemos sostener. Eso es precisamente lo que este episodio llama "la mala práctica del pronóstico optimista": no el optimismo en sí mismo, sino el exceso de confianza que nos hace ignorar los riesgos reales del futuro.
Santiago 4:13–16 confronta directamente esta tendencia. El texto describe a alguien que planifica con toda certeza: irá a tal ciudad, hará negocios y ganará dinero. Todo parece razonable, pero Santiago señala el problema de fondo: esa persona ha dejado a Dios fuera del cuadro. Ha presumido del futuro como si tuviera el control absoluto de lo que viene. La vida, dice Santiago, es como la neblina del amanecer: aparece un momento y se esfuma. Y a esa actitud de planificar sin humildad, Santiago no le llama simplemente imprudencia, sino jactancia maligna, pretensión y orgullo.
Las raíces de este error son varias: exceso de confianza, deseos materiales intensos que nublan el juicio, y falta de conocimiento sobre los riesgos. Como quien se enamora y no ve los defectos de la otra persona, así actuamos cuando estamos enamorados de un proyecto o una compra. El ejemplo es concreto: personas que se endeudan contando con un bono variable como si fuera fijo, o empresas que distribuyen ganancias anticipadas esperando resultados que aún no han ocurrido.
El llamado no es al pesimismo sino a la humildad. Si puedes adquirir un compromiso de diez, adquiérelo en ocho. Date un margen, y ese margen se llama prudencia. Planificar está bien y es necesario, pero siempre reconociendo que es Dios quien tiene la última palabra sobre el futuro.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.