Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 29 agosto, 2023
Ahorrar es apenas el primer paso: abstenerse de consumir hoy para poder hacerlo en el futuro. Pero ese remanente guardado en una cuenta bancaria —o debajo del colchón, como hacen muchos en América Latina— no está trabajando por nosotros. La pregunta verdadera es qué hacer con esos ahorros una vez que los tenemos, y la respuesta es invertir: poner los recursos a producir con un propósito claro de obtener rendimientos superiores a los que ofrece una cuenta de ahorro básica.
Antes de hablar de alternativas concretas, es importante distinguir entre inversión y especulación. Invertir es colocar recursos en actividades donde la probabilidad de recuperar el capital es alta y el rendimiento prometido es relativamente seguro. Especular, en cambio, es asumir un riesgo desproporcionado con poca certeza de retorno, como ocurre con muchas formas de trading que hoy están de moda. Esta diferencia no es menor: confundirlas puede llevar a decisiones que comprometan el patrimonio familiar.
La Biblia ofrece fundamento sólido para esta actitud activa hacia los recursos. Proverbios 27 llama a cuidar los ganados —equivalente antiguo de la riqueza— porque las riquezas no duran para siempre. Y en la parábola de los talentos, Jesús confronta directamente al siervo que escondió lo que recibió, señalando que al menos debió colocarlo en el banco para ganar intereses. La expectativa de Dios sobre los recursos que pone en nuestras manos es que les busquemos el mejor uso posible.
Las alternativas de inversión se agrupan en tres grandes categorías: la banca —con los certificados de depósito como opción más rentable que la cuenta de ahorro—, la inversión directa en emprendimientos —que requiere evaluar bien el riesgo según la etapa de vida de cada persona—, y el mercado de capitales, donde se encuentran instrumentos de renta variable como acciones y fondos mutuos, e instrumentos de renta fija como bonos de gobiernos y empresas. Este último será el foco de la próxima entrega.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.