Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 22 noviembre, 2022
Cuando de dinero se trata, la gente tiende a pensar mal. Esta no es una observación cínica, sino una realidad que el mismo Pablo reconoció y tomó en serio al momento de administrar la ofrenda que las iglesias gentiles enviaron a Jerusalén. Las finanzas de la iglesia no son un tema secundario ni un asunto puramente administrativo: un manejo turbio o poco transparente ha llevado a ministerios enteros al descrédito y ha debilitado la confianza de los miembros, no solo en sus líderes financieros, sino en su liderazgo espiritual en general. Si una oveja no puede confiar en su pastor con el dinero, difícilmente lo hará con su alma.
De 2 Corintios 8 emergen principios concretos para un manejo financiero honrado. El primero es que el dinero nunca debe ser administrado por una sola persona: Pablo envió a Tito junto con otros dos hermanos de buen testimonio precisamente para que nadie pudiera levantar sospechas. Desde el conteo físico de la ofrenda hasta la autorización de gastos, deben involucrarse al menos dos personas. Lo ideal es que la cuenta bancaria esté a nombre de la organización, no de un individuo.
El segundo principio es que quienes manejan los recursos deben combinar integridad de vida con competencia práctica. Los hermanos que Pablo menciona son reconocidos por su diligencia y por su buen testimonio ante la comunidad. El tercer principio es la rendición de cuentas regular: reportar con claridad cuánto entró, cuánto salió y en qué se usó, al menos dos veces al año, no como obligación incómoda sino como expresión de honra ante Dios y ante los hombres.
Una iglesia que administra con transparencia no solo protege su testimonio: también cultiva la generosidad de sus miembros, quienes se sienten confiados para apoyar una visión que ven manejada con fidelidad.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.