Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 8 noviembre, 2022
La iglesia necesita recursos para funcionar, y esos recursos deben venir de quienes se han comprometido con su misión. Esto no es controversial. Lo que sí genera debate es cuando se le pone nombre a ese aporte y se declara obligatorio: el diezmo. Este episodio de Tu Corazón y el Dinero enfrenta directamente esa pregunta: ¿es el diezmo una obligación bíblica para el creyente de hoy?
Para responderla, se recorren los pasajes que más se usan para defender esa obligatoriedad. El diezmo de Abraham a Melquisedec en Génesis 14 fue voluntario, puntual y no se repitió. La promesa de Jacob en Génesis 28 fue, en realidad, un intento de sobornar a Dios, algo que el Nuevo Testamento condena. Y los diezmos de la ley mosaica —que eran tres, no uno, sumando al menos un 23%— funcionaban como el sistema tributario de una teocracia, el equivalente a los impuestos nacionales que hoy Pablo nos pide pagar en Romanos 13. Trasladar esa obligación al cristiano de hoy exigiría traerla completa, algo que ninguna iglesia hace.
En el Nuevo Testamento, el diezmo no aparece instituido como mandato para la iglesia. Las pocas veces que Jesús lo menciona, lo hace bajo la ley, antes de su muerte y resurrección. Las cartas apostólicas hablan de ofrendar, pero no imponen un porcentaje.
Sin embargo, que no haya obligación no significa que debamos dar menos. Spurgeon lo expresó con claridad en 1880: la ausencia de ley no es excusa para la tacañería, sino una invitación a dar más, movidos por el amor. La pregunta no es cuánto exige la ley, sino cuánto amamos a Cristo.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.