Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 18 octubre, 2022
El Evangelio de la Prosperidad no es simplemente una corriente teológica marginal: es un sistema de enseñanza que ha permeado profundamente muchas iglesias evangélicas hispanohablantes, incluso en congregaciones que dicen no adherirse a él. Su premisa central es que Dios quiere a sus hijos sanos y prósperos, y que esa prosperidad se activa mediante aportes económicos. El resultado es una relación esencialmente transaccional con Dios: yo doy, Dios me devuelve.
Una de las expresiones más conocidas de esta enseñanza es la llamada "semilla de fe", popularizada desde los años 50 por Oral Roberts, quien enseñaba que ante cualquier necesidad la respuesta era sembrar dinero y esperar un milagro. A esto se añade la promesa del rendimiento al ciento por uno, que Gloria Copeland desarrolló en su libro La voluntad de Dios es la prosperidad, tomando palabras de Jesús fuera de contexto para prometer retornos matemáticos literales. Estas promesas han llevado a personas desesperadas a empeñar ahorros, vehículos e incluso sus casas. También existe la práctica del "punto de contacto", donde objetos como mantos o fotografías de predicadores se comercializan como canales de sanidad, distorsionando por completo lo que narra Hechos 5 sobre la sombra de Pedro.
Lo que une todas estas prácticas es la misma lógica que Pedro condenó en Simón el Mago: creer que los dones de Dios se compran. No es nada nuevo. Juan Tetzel vendía indulgencias en el siglo XVI con la misma lógica, y fue precisamente esa corrupción la que encendió la Reforma. Segunda de Pedro 2:2-3 lo advirtió con claridad: falsos maestros inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de la gente. El antídoto no es el cinismo, sino volver a lo que la Biblia realmente enseña sobre el dar: un acto de gratitud nacido de la gracia, no una inversión para negociar con Dios.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.