Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 13 diciembre, 2022
La iglesia local no está llamada a resolver todos los problemas económicos de quienes la integran. Esa expectativa, aunque comprensible, confunde su misión principal: la proclamación del Evangelio. A partir de esa aclaración fundamental, este episodio de Tu Corazón y el Dinero desarrolla cinco principios prácticos y bíblicos para que las iglesias administren con sabiduría un ministerio de benevolencia.
El primer principio es que la familia es la primera línea de ayuda. Primera de Timoteo 5 lo dice con claridad: los hijos, nietos y parientes cercanos tienen la responsabilidad delante de Dios de cuidar a sus propios. La iglesia no debe asumir lo que corresponde a la familia. Si esa red familiar no puede responder, entonces entran los hermanos de la congregación —grupos pequeños, ministerios locales— antes de que la institución como tal intervenga. Esta secuencia no solo protege los recursos, sino que cultiva la generosidad personal que Dios desea en cada creyente.
Cuando la iglesia sí interviene, debe hacerlo evitando el paternalismo. Segunda de Tesalonicenses 3 advierte que quien puede trabajar y no quiere, no debe recibir ayuda que lo confirme en su ociosidad. Por eso, las ayudas deben tener fecha de caducidad y ser revisadas periódicamente. El modelo del Antiguo Testamento es ilustrativo: a las viudas y huérfanos no se les entregaba la cosecha lista, sino que se les dejaba trabajar los bordes del campo, porque el trabajo dignifica.
Finalmente, Gálatas 6:10 ofrece el criterio de priorización: hacer el bien a todos, pero especialmente a los de la familia de la fe. Los recursos son limitados y las necesidades son ilimitadas; tener un criterio claro permite que quienes realmente lo necesitan reciban ayuda oportuna y sostenida.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.