Héctor Salcedo y Charbela El Hage de Salcedo • 25 octubre, 2022
Muchas enseñanzas populares del llamado Evangelio de la Prosperidad presentan la relación con Dios como una transacción: el creyente da o declara con fe, y Dios está obligado a responder con salud, riqueza y bienestar. Esta serie examina si los pasajes bíblicos que suelen citarse para sostener esas enseñanzas realmente dicen lo que se afirma de ellos, y la respuesta es clara: en todos los casos, el problema no es la Biblia, sino cómo se la lee.
El principio que recorre toda la conversación es el del contexto. Jeremías 29:11, ese versículo tan consolador sobre los "planes de bienestar", fue dicho a un pueblo que estaba a punto de pasar setenta años de exilio en Babilonia, muchos de los cuales jamás regresarían. No era una promesa de resolución rápida, sino de fidelidad divina a largo plazo, incluso en medio del sufrimiento. Tercera de Juan 2, donde Juan desea a su amigo Gayo que prospere en todo, es simplemente un saludo típico de la época, comparable a un mensaje de WhatsApp diciendo "espero que estés bien". Segundo de Corintios 8:9, que habla de Cristo haciéndose pobre para enriquecernos, se refiere al empobrecimiento de la divinidad al encarnarse y a la riqueza espiritual de la salvación, no a bienes materiales. Juan 14:13-14, sobre pedir en el nombre de Cristo, no es un cheque en blanco, sino una invitación a pedir conforme a la voluntad de Dios y para su gloria. Y Juan 10:10, la "vida en abundancia", habla de la vida eterna que Cristo ofrece a quienes entran por Él, la única puerta.
La hermenéutica, el arte de interpretar bien las Escrituras, no es exclusiva de pastores o académicos. Los creyentes de Berea lo hacían: escuchaban a Pablo y luego verificaban en las Escrituras si lo que decía era verdad. Ese mismo celo es el que se necesita hoy para no ser llevados por enseñanzas que, aunque suenan bíblicas, distorsionan el texto y terminan sembrando expectativas falsas en quienes más necesitan la verdad.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.