Miguel Núñez • 12 diciembre, 2017
Afirmar categóricamente que estamos en el inicio de los tiempos finales es arriesgarse al error. Esa es la advertencia con la que el pastor Miguel Núñez abre su respuesta a una pregunta que muchos creyentes se hacen cuando ven terremotos, huracanes y guerras acumularse en las noticias. Jesús mismo dijo que solo el Padre conocía el día y la hora, y aunque hoy Cristo también lo sabe, ese fue un área del conocimiento que Él y el Padre acordaron limitar durante la encarnación.
Lo que sí puede decirse es que ciertas señales despiertan una pregunta legítima. El pastor Núñez señala que cuando Jesús habló de la higuera, indicó que la generación que vea las señales que preceden su venida podrá discernir que el tiempo está cerca. Algunos identifican ese cumplimiento con la destrucción del templo en el año 70; otros, como él, lo entienden referido a una generación futura que reconocerá esas señales. La reaparición de Israel en 1948 y el aumento acelerado del conocimiento científico —que Daniel menciona en relación con el fin— son datos que, según el pastor, "pudieran oler al final de los tiempos".
Con mayor certeza, el pastor Núñez afirma que estamos al borde del colapso de una era, no necesariamente del regreso de Cristo. Apoyándose en el pensador Malcolm Muggeridge, menciona cinco señales históricas de colapso civilizacional: aumento del caos, del entretenimiento, del erotismo, de la carga tributaria y del aburrimiento. Las cinco están presentes hoy en Occidente. Si ese colapso coincide con la venida del Señor, no lo sabemos —pero pudiera ser.