Miguel Núñez • 26 junio, 2017
En 1 Corintios 7:9, Pablo habla de "quemarse", y esa expresión puede parecer críptica a primera vista. Sin embargo, en su contexto, el mensaje es profundamente práctico: Pablo reconoce que la gran mayoría de las personas no ha recibido el don del celibato, y que intentar vivir como soltero sin ese llamado puede generar deseos sexuales insatisfechos que, tarde o temprano, pueden convertirse en una puerta hacia el pecado.
El punto de partida de Pablo no es una condena a la lujuria desenfrenada, sino una comprensión realista de la naturaleza humana. El pastor Núñez subraya que Pablo no está hablando necesariamente de personas que ya están pecando con sus deseos, sino de los anhelos naturales y legítimos que toda persona lleva dentro y que, sin el matrimonio, no tienen un cauce santo donde fluir. Es por eso que Pablo, aunque expresa su deseo de que todos pudieran permanecer solteros como él, reconoce de inmediato que cada persona ha recibido de Dios un don distinto.
El matrimonio, entonces, no aparece aquí como una concesión inferior, sino como el camino sabio y honesto para quienes no tienen ese llamado especial a la soltería. La mujer soltera puede dedicarse por completo a las cosas del Señor, como explica Pablo más adelante en el capítulo; pero quien se casa puede vivir su sexualidad con santidad junto a su cónyuge, sin cargar con una lucha innecesaria.
La invitación final es clara: si no tienes el don del celibato, no lo finjas. Busca en oración un compañero o compañera de vida, y vive ese llamado con integridad.