Miguel Núñez • 1 mayo, 2017
¿Por qué Dios no destruye a Satanás si tiene el poder para hacerlo? Esa es la tensión que esta enseñanza plantea de frente, y la respuesta honesta es que la Biblia no nos lo explica del todo. Dios no nos ha revelado cada razón detrás de sus decisiones, y esa humildad frente al texto es el punto de partida necesario para pensar bien sobre este tema.
Lo que sí podemos afirmar con confianza es que la existencia y actividad de Satanás no están fuera del control de Dios, sino dentro de su plan predeterminado. Si Dios —siendo perfectamente sabio, omnisciente y omnipotente— ha decidido llevar a cabo su plan de redención en medio de la oposición del diablo, eso significa que esta es la mejor manera de hacerlo. No porque no pudiera haberlo hecho de otro modo, sino porque Dios perfecto no actúa de forma subóptima.
El pastor Núñez ilustra esto con el caso de Judas: alguien que actuó movido por Satanás y, sin embargo, fue instrumento en las manos de Dios para la entrega de Cristo. Eso no absuelve a Judas de su responsabilidad, pero sí revela algo asombroso: Dios puede tejer su plan perfecto incluso a través de la maldad más profunda, ya sea la de los demonios, la de Satanás o la del ser humano.
Esa es quizás la demostración más clara de su sabiduría y poder: que a pesar de toda la oposición, Dios avanza hacia la victoria final sin que nada ni nadie pueda detenerlo.