Miguel Núñez • 6 octubre, 2017
La pregunta de si una madre puede trabajar fuera del hogar no tiene una respuesta de una sola línea, porque la Biblia misma no la da de esa manera. No existe un versículo que prohíba categóricamente que una mujer casada con hijos salga a trabajar, y eso tiene sentido cuando se entiende el contexto en que se escribió la Escritura. En la antigüedad, las mujeres trabajaban mucho —basta leer Proverbios 31— pero ese trabajo ocurría dentro del perímetro del hogar, en labores agrícolas o artesanales que le permitían estar presente con su familia al mismo tiempo.
Lo que sí enseña la Biblia es el rol principal de la mujer: someterse al liderazgo de su esposo, atender bien su hogar y ser responsable de cómo marcha la vida familiar. A partir de eso, el pastor Núñez propone que la sabiduría bíblica ayuda a distinguir situaciones. Si una madre trabaja medio tiempo mientras los hijos están en el colegio y está en casa cuando regresan, eso puede ser perfectamente compatible con sus responsabilidades. Y hay casos donde el ingreso de ambos cónyuges es una necesidad real en una sociedad cada vez más costosa, no una elección caprichosa.
Donde la Biblia sí tendría algo serio que decir es cuando una mujer que no necesita trabajar lo hace porque ahí encuentra su propósito y significado, dejando en segundo plano el rol que Dios le ha dado. Esa motivación, según el pastor Núñez, es pecaminosa y trae consecuencias. La recomendación general es que, especialmente cuando los hijos son pequeños, la madre permanezca en el hogar. Pero cuando las circunstancias no son ideales, la respuesta no es el juicio sino la gracia: orar, confiar en Dios y buscar cómo honrarlo dentro de una situación que este mundo imperfecto presenta.