Miguel Núñez • 8 agosto, 2018
La pregunta sobre si los hombres deben usar cabello corto y las mujeres cabello largo sigue generando debate en muchas comunidades cristianas, pero la respuesta más útil no está en una norma rígida, sino en un principio más profundo. La Biblia, incluyendo las palabras de Pablo a los Corintios, presenta el cabello largo de la mujer como parte de su gloria y hermosura, y culturalmente los hombres han tendido al cabello más corto. Sin embargo, el pastor Núñez señala que en la época de Jesús era común que los varones llevaran cabello largo, en parte por costumbre y en parte por las circunstancias del tiempo, lo cual muestra que la Escritura no está fijando una medida exacta.
Lo que sí emerge con claridad es un principio que trasciende épocas: hombres y mujeres deben poder distinguirse visualmente dentro de su cultura. Si una mujer se corta el cabello tan corto que comienza a lucir como un hombre, o si un varón lo lleva tan largo que su apariencia se asemeja a la de una mujer, eso borra una distinción que la Biblia considera importante, especialmente en un momento histórico marcado por tanta confusión en torno a la identidad de género.
Este principio se extiende más allá del cabello. La ropa, los ademanes, la postura, la forma de pararse o de cruzar las piernas, todo forma parte de un conjunto de señales culturales que comunican lo que es un hombre y lo que es una mujer. La meta es que los niños y jóvenes de hoy puedan crecer con esa claridad, viendo en los adultos a su alrededor una distinción honesta, visible y coherente entre masculinidad y feminidad.