Integridad y Sabiduria
No es tan simple como parece
No es tan simple como parece

Cuando un creyente está en pecado y en ese momento muere sin haberse arrepentido, ¿es una muestra de que nunca fue salvo?

Miguel Núñez 14 noviembre, 2017

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Morir en pecado no es evidencia automática de que alguien nunca fue salvo. Esta pregunta, aunque legítima, parte de una suposición que no resiste el examen de la realidad: que los verdaderos creyentes mueren sin pecado. El pastor Miguel Núñez señala que esa persona sencillamente no existe, con la única excepción de Jesucristo. Todos los creyentes mueren con pecados confesados y no confesados, conscientes e inconscientes.

Para ilustrarlo, el pastor Núñez recurre al primer mandamiento: amar a Dios con todo el corazón, la mente, el alma y la fuerza. Ningún creyente ha cumplido ese mandamiento de manera perfecta y continua. De hecho, cada vez que pecamos es porque en ese momento hemos amado el pecado más que a Dios. El pecado no es únicamente algo que hacemos; es algo que somos. Y lo que somos precede siempre a lo que hacemos. Por eso, la salvación no puede depender de si morimos en un momento de pecado o no, sino de la gracia de Dios y de la obra de Cristo, quien pagó por los pecados pasados, presentes y futuros del creyente.

Sin embargo, esta verdad no es licencia para vivir descuidadamente. Quien piensa que puede pecar sin consecuencias porque de todas formas irá al cielo, revela con esa actitud que probablemente no conoce a Cristo en verdad. El creyente genuino tiene un deseo real de vivir en santidad, no porque su salvación dependa de ello, sino porque ama a quien lo compró a precio de sangre. Tropieza, falla y se arrepiente, pero su intención es honrar a Dios, no abusar de su gracia.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.

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