Integridad y Sabiduria
No es tan simple como parece
No es tan simple como parece

¿Cómo saber si la adoración que ofrezco al Señor es la apropiada y está siendo aceptada por Dios?

Miguel Núñez 19 septiembre, 2017

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La adoración genuina no es simplemente una cuestión de estilo o preferencia personal, sino que tiene criterios claramente definidos por el propio Jesucristo. En su conversación con la mujer samaritana en Juan 4, Jesús reveló que el Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Esas dos palabras no son decorativas; son los pilares que determinan si nuestra adoración es real o no.

Adorar en espíritu implica que quien adora ha nacido de nuevo. Quienes no han sido regenerados no pueden ofrecer una adoración verdadera, porque no cuentan con el Espíritu de Dios que la dirige. Es ese Espíritu quien pone los deseos, las motivaciones correctas y el entendimiento de la Palabra en el corazón del creyente. Sin esa obra interior, la adoración queda vacía de vida.

Adorar en verdad significa que la adoración debe ser consistente con lo que la Palabra de Dios revela. Eso incluye una actitud de reverencia, santidad y un enfoque cristocéntrico, porque al Padre le ha placido que Cristo sea el centro de nuestra adoración. El pastor Núñez señala algo concreto y cotidiano: muchas canciones del mundo latinoamericano están centradas en el hombre, repletas de un "me, me, me, mi, mi, mi" que desplaza a Dios del centro. La adoración verdadera habla de las características de Dios, no de cuánto recibe el que canta.

En definitiva, una adoración que fluye de un corazón regenerado, guiada por el Espíritu, basada en la Palabra y enfocada en el carácter de Dios, es la adoración que el Padre busca y que él acepta.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.

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