Integridad y Sabiduria
No es tan simple como parece
No es tan simple como parece

Si cada creyente genuino tiene el mismo poder de Cristo dado por el Espíritu Santo, ¿por qué no podemos dejar de pecar?

Miguel Núñez 21 septiembre, 2017

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Si el creyente tiene en sí el mismo poder que resucitó a Cristo, ¿por qué sigue pecando? La respuesta no está donde muchos la buscan. No se trata de que ese poder sea insuficiente ni de que esté debilitado en nosotros. La Palabra revela dos verdades en Romanos 8:11: ese poder habita en el creyente, y ese mismo poder lo levantará de entre los muertos. Pero hay una diferencia crucial entre cómo habitó en Cristo y cómo habita en nosotros. En Cristo, habitó en un cuerpo perfectamente sin pecado. En nosotros, habita en un cuerpo que todavía carga con deseos y pecados residuales de la carne.

El Espíritu de Dios no vino a imponerse como un emperador sobre esos deseos. Vino a santificarnos, y la santificación es una obra conjunta: el trabajo de Dios y la decisión del creyente de rendir su cuerpo al Señorío de Cristo. El hambre del estómago por ciertos alimentos, los deseos de los ojos y de la mente que no siempre son puros, todo eso es lo que los reformadores y los puritanos llamaron pecados residuales del cuerpo, aquellos que permanecen hasta que el cuerpo sea glorificado.

Ese momento llegará. Cuando el cuerpo se levante y se una al alma, ya no habrá pecados residuales. Hasta entonces, cada área de la vida que no ha sido rendida al Señorío de Cristo continuará en rebelión. Por eso el pastor Núñez lanza un llamado directo: que cada oyente examine, a la luz de la Palabra y en oración, qué áreas de su vida siguen resistiendo el reinado de Cristo.

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Miguel Núñez es pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional y presidente y fundador de Ministerio Integridad & Sabiduría. Su visión es impactar esta generación con la revelación de Dios en el mundo hispanohablante.

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