Reprender al diablo en voz alta, como práctica habitual de la vida cristiana, es algo que se ha vuelto muy común en muchos círculos evangélicos. Sin embargo, esa costumbre no tiene respaldo bíblico. Lejos de ser una expresión de fe madura, el pastor Núñez la describe como completamente antibíblica, y la Escritura misma ofrece razones poderosas para decirlo.
El libro de Judas relata que cuando el arcángel Miguel disputaba con el diablo por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir un juicio de maldición contra él. En cambio, dijo simplemente: "El Señor te reprenda." Ese detalle es significativo: si el arcángel más poderoso del ejército celestial no se atribuyó la autoridad de reprender directamente a Satanás, ¿con qué fundamento lo haría un creyente? El mismo patrón aparece en Zacarías 3, donde el Señor mismo —en lo que parece ser una aparición preencarnada de Cristo— es quien reprende a Satanás cuando este acusaba al sumo sacerdote Josué.
Nadie sabe con exactitud qué estaba en juego en aquella disputa por el cuerpo de Moisés. Algunos sugieren que Satanás quería que el lugar de su sepultura fuera conocido, para que el pueblo terminara venerando a Moisés. Lo que sí queda claro es la actitud de Miguel: cuidado, humildad y dependencia de Dios, no confrontación directa.
Ese es el ejemplo que los creyentes deben seguir. Ante cualquier manifestación de las fuerzas de las tinieblas, la respuesta bíblica no es atribuirse poderes o derechos que no nos corresponden, sino clamar a Dios y reconocer que la autoridad pertenece únicamente al Señor Jesús.