Miguel Núñez • 4 octubre, 2017
Cuando la esposa no honra ni respeta el liderazgo del esposo, la pregunta más importante no es qué está haciendo mal ella, sino cómo está liderando él. Con frecuencia, la falta de respeto en la esposa es una respuesta a la ausencia de liderazgo real por parte del esposo. No se trata simplemente de imponer decisiones, sino de liderar de verdad: orar con la esposa, orar por ella, cuidar su bienestar físico y emocional, ser amable y agradecido. Todo eso es liderazgo, aunque no siempre se reconozca como tal.
Al mismo tiempo, hay que reconocer que la condición caída afecta a ambos. La tendencia natural del hombre no es amar de manera genuina y desinteresada, y la tendencia natural de la mujer no es respetar a su esposo. Es precisamente por eso que el apóstol Pablo, en Efesios 5, les exhorta a ambos en esas áreas específicas: al esposo a amar, a la esposa a respetar. Lo que la Biblia manda no es lo que viene de forma natural; hay que aprenderlo.
Por eso, buscar consejería pastoral es un paso sabio y, en sí mismo, una forma de liderazgo. El pastor Núñez señala que en su iglesia muchas parejas han pasado por ese proceso, y tanto esposas como esposos han tenido que aprender lo que antes no sabían. Nacer de nuevo no significa nacer sabiendo vivir como cristiano; hay que ser enseñado.
Finalmente, someterse no significa callar el pensamiento propio. La esposa fue dada como ayuda idónea, y parte de esa ayuda es ofrecer, con mansedumbre, perspectivas que el esposo quizás no está viendo. Dios puede usarla para complementar y enriquecer el discernimiento de su esposo.