Miguel Núñez • 4 junio, 2018
La pregunta parece sencilla, pero toca territorio donde la Biblia, la medicina y la moral se cruzan: ¿está prohibido en las Escrituras que dos primos se casen? La respuesta corta es no. La Biblia no contiene esa prohibición. Pero llegar a esa conclusión con claridad requiere entender el marco histórico y teológico correcto.
Antes de la ley de Moisés, no existía ninguna restricción específica sobre los vínculos matrimoniales. De hecho, esa realidad explica cómo la humanidad comenzó a poblarse: los hijos de Adán y Eva se casaron entre sí. Fue con la llegada de la ley mosaica que se establecieron prohibiciones concretas, varias de las cuales permanecen vigentes hasta hoy. El libro de Levítico, por ejemplo, prohíbe el matrimonio con la propia madre, con la esposa del padre, con una hermana, o con un nieto o nieta. Estas restricciones tienen un peso moral que, al ser mencionadas, se hace evidente por sí solo.
Sin embargo, el matrimonio entre primos no aparece en esa lista de prohibiciones. Lo que sí existe es una observación médica importante: mientras más cercana sea la relación biológica entre dos personas, mayor es la probabilidad de que sus hijos hereden enfermedades genéticas. El pastor Núñez explica que muchas enfermedades genéticas son recesivas, lo que significa que se manifiestan solo cuando ambos padres aportan el gen defectuoso. En familias cercanas, esa coincidencia es más probable.
En conclusión, desde una perspectiva bíblica y moral no hay impedimento para que primos contraigan matrimonio, aunque sí es prudente considerar seriamente las implicaciones médicas antes de tomar esa decisión.